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Publicado el 19 Julio, 2020 por María de las Nieves Galá León en Opinión
 
 

DÍA DE LOS NIÑOS: La alegría de un país

Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Son las niñas y los niños la alegría de cualquier país, su risa es el mejor síntoma de la salud espiritual de una familia o cualquier sociedad. A Cuba le regocija el despertar feliz de sus pequeños, la buena salud y la temprana educación que ellos disfrutan. No han caído del cielo, los resultados que la nación muestra son prueba de la voluntad política del Estado cubano de garantizar el desarrollo y el bienestar de la infancia.

Los indicadores en la salud materno-infantil, la garantía educacional en todos los niveles, el acceso a la cultura, entre otros indicadores, evidencian la protección de ese grupo poblacional.

Este tercer domingo de julio, cuando la Isla celebra el Día de los Niños, la satisfacción es mayor porque el país ha podido atravesar los meses más complejos de la covid-19, sin tener que lamentar la pérdida de ninguno de sus retoños por esta causa. Todos los que han enfermado han evolucionado satisfactoriamente.

Desde los primeros signos de la covid-19, el Gobierno y el Ministerio de Salud orientaron e informaron a los padres sobre el cuidado extremo de los niños, así como las medidas que debían adoptarse a fin de evitar los riesgos del nuevo coronavirus.

Se crearon condiciones para que pudieran seguir el curso escolar a través de las teleclases; a las madres al cuidado de los hijos que están en las enseñanzas primaria o especial, se les aplicó un tratamiento de protección como el establecido para los trabajadores interruptos, para que pudieran dedicarse a la atención de estos.

Realidad muy diferente a la que viven millones de pequeños en otros países. Hace más de un mes, un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó que “millones de niños corren el riesgo de tener que realizar trabajo infantil como consecuencia de la crisis de la Covid-19, lo que podría propiciar un aumento del trabajo infantil por primera vez tras veinte años de avances”.

El documento también resaltó que “la desigualdad de género puede agudizarse, puesto que las niñas son particularmente vulnerables a la explotación en el sector agrícola y en el trabajo informal o doméstico”. Aún queda por escribirse el final de esta triste historia.

La seguridad de la infancia es intrínseca al sistema social cubano. Y en ese sentido, todos somos responsables. Ahora, cuando la mayoría de las provincias -excepto La Habana y Mayabeque- entra en la tercera fase de la recuperación poscovid-19, es imprescindible preservar lo logrado y seguir siendo exigentes con nuestros infantes y adolescentes para que cumplan con las medidas de protección que exige esta pandemia. Una flaqueza, un descuido, puede costar caro.

Este tercer domingo, los niños cubanos tienen su día, el que escogieron junto a su Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz hace casi cinco décadas. Habrá alborozo, risas, juegos, canciones; junto a sus familias o tal vez, en un espacio más amplio. Pero lo que no se puede perder es la percepción de riesgo y el cuidado que merecen los más pequeños.


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León