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Publicado el 16 Julio, 2020 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

 Entre engaños y mentiras

Lázaro BarredoPor LÁZARO BARREDO MEDINA

En el libro que escribió Mary Trump, la única sobrina del mandatario estadounidense, se relata a lo largo de 240 páginas no pocos parajes de la conducta  de su tío, que ella describe como “retorcida y perversa”, “practicando el engaño como forma de vida” para alcanzar sus propósitos, aun pasando por encima de su familia.

No es extrañar que cuando Donald Trump se dirige a un escenario tan complaciente como el de la mafia de Miami, donde se funden los intereses –aquel por su campaña electorera y estos por mantener la industria anticubana del dinero– acuda a lujuriosas lisonjas como “Hay que ser fuertes con Cuba. El pueblo cubano son personas increíbles, ellos me apoyan fuertemente…”. O que  les diga que el “premio” que recibió  de los mercenarios de Playa Girón en 2016, cuando todavía era candidato presidencial, “lo guardo en mi oficina y es un gran honor”.

Mucho se ha hablado por estos días de la visita de Trump a  la Iglesia Doral Jesus Worship Center, donde sostuvo un encuentro con algunos de los representantes de la ultraderecha cubanoamericana y los nuevos fariseos venezolanos. Y no es de extrañar:  el lugar ha sido denunciado como centro de actividades antipatrióticas y de acogimiento del terrorista Alexander Alazo Baró, atacante de la embajada de La Habana en Washington en mayo pasado.

Y allí repitieron el baboso discurso antinacional para complacer lo oídos del “colorao”, entre mentiras y exaltaciones anticubanas, como lo dicho por el connotado contrarrevolucionario Orlando Gutiérrez Boronat, de larga trayectoria criminal y prestador de servicios a las agencias de subversión norteamericanas, que durante décadas han tratado de derrocar a la Revolución. Según este camaján, “a los servicios religiosos en Cuba asistían muy pocas personas, ya que los feligreses eran perseguidos y discriminados por el régimen comunista por creer en Dios”… ‘‘esta es la razón por la que las estatuas de Jesús son derribadas”.

Traigo a colación este hecho, uno de muchos, como prueba de las falsedades que sustentan estos individuos para ganar dinero con el  daño a la imagen de nuestro país, pues si algo se pondera hoy internacionalmente es cómo en Cuba se desarrolla de manera armónica el ecumenismo heterogéneo, dentro del más profundo respeto a la pluralidad religiosa, social y cultural, como respuesta positiva a la búsqueda de la unidad a través de proyectos e ideas comunes entre las diferentes manifestaciones de la fe.

Hay un reconocimiento de que en nuestro país las siete religiones establecidas disfrutan de plena libertad para sus actividades y el logro de sus objetivos, con cerca de 80 denominaciones y 40 instituciones y órdenes, las cuales se desenvuelven en miles de  lugares de culto y reunión.

Lo realmente condenable, y ello más de una vez  se ha denunciado, es que las iglesias e instituciones teológicas cubanas, como todo nuestro pueblo, afrontan dificultades de sostenimiento económico a causa del criminal bloqueo, recrudecido ahora por el Gobierno de Donald Trump, y esa política agresiva  limita las relaciones con sus contrapartes en Estados Unidos y parcialmente con las de otras naciones, por cuentas bancarias bloqueadas.

Este terrorista no ha visto al majestuoso Cristo de La Habana.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina