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Publicado el 30 Agosto, 2020 por Prensa Latina en Opinión
 
 

El combate sin reglas de EE.UU. y Rusia

Por Antonio Rondón García

Antonio Rondón Garcìa, periodista de prensa latina

(Foto del perfil de Facebook)

Moscú, (Prensa Latina) Rusia transita hoy por un nuevo auge de la aplicación sin miramientos a regla alguna de sanciones por parte de Estados Unidos, en medio de su pérdida de posiciones en el orbe, como estiman aquí politólogos.

La semana concluye con el tema de Belarús en el centro de la agenda política de Europa, con signos del intento de implicar a Rusia en un esquema de mediación, más bien visto como una alternativa obligada ante un defectuoso plan para desestabilizar al vecino país.

A ello se suma el intento creciente en Estados Unidos para impedir el avance de la vacuna rusa contra la pandemia de Covid-19, la Sputnik V, anunciada como la primera en presentarse contra esa enfermedad, una verdadera sombra para los colosos de la farmacéutica norteamericana.

Por último, el tercer ingrediente de la semana es la campaña desatada en Europa y Estados Unidos en torno a un supuesto intento de envenenamiento del opositor bloguero Alexei Navalni.

Belarús

Vayamos por parte. El intento de la oposición belarrusa, organizada, orientada y en algunos casos pagada por Occidente, en especial por Lituania y Polonia, lo incluyó todo: actos de violencia y provocación contra la policía, de desobediencia y presión para un paro laboral.

Ello ocurre pese a conocerse que Alexander Lukashenko obtuvo el 80,1 por ciento de los votos en las presidenciales del 9 de agosto, frente al 10,12 de la opositora Svetlana Tijanovskaya, a la que desean presentar como ganadora, sobre todo, en Vilna y Varsovia.

La publicación digital Gazeta.ru llama la atención que ambos estados fronterizos con Belarús estarían interesados en el cierre de la planta nuclear de Ostrovtsa, cuya puesta en marcha introduciría cambios serios en el mercado de producción y distribución energética en la región.

El presidente ruso, Vladimir Putin, aclaró, por su lado, que Moscú reconoce la legitimidad del proceso electoral en Belarús, y ve con recelo la negativa de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa de negarse a enviar una misión para los comicios en esa nación.

Tal actitud levanta sospecha sobre el carácter premeditado de la posición de Europa respecto de las citadas elecciones, declaró Putin, quien reconoció la formación de una reserva de agentes del orden público para asistir a Belarús si hubiera peligro para la existencia de su Estado.

La vacuna Sputnik V

Al mismo tiempo, Rusia enfrenta una fuerte campaña mediática contra la vacuna Sputnik V, que entra ahora en la tercera etapa de pruebas clínicas, en la que deben participan 40 mil voluntarios.

Pero Estados Unidos logró emplear como pretexto el tema del presunto envenenamiento de Navalni durante un viaje interno. Todo quedó listo para una nueva arremetida contra Moscú cuando Alemania demandó que el opositor fuera trasladado a una clínica de Bonn.

Aunque los médicos rusos advirtieron que no se encontró ningún indicio de la existencia de un caso de intoxicación, los especialistas germanos casi de inmediato hablaron de envenenamiento, pese a ser incapaces de mostrar a galenos de este país argumentos o pruebas para esa afirmación.

Sin embargo, como mismo ocurrió en el caso del supuesto intento de envenenamiento del exagente de la inteligencia rusa Serguei Skripal en Reino Unido, aunque no existe ninguna prueba para implicar a Moscú, ello sirve como pretexto para aplicarle nuevas sanciones.

Resulta que Estados Unidos, el país con el mayor e intacto arsenal de armas químicas en el orbe, cuya eliminación pospone cada año, acusa a Rusia de emplear su industria biotecnológica para lanzar ataques químicos como en el presunto caso de Navalni.

Como consecuencia, Washington anuncia sanciones contra varias empresas de la biotecnología rusa, incluido el laboratorio 48 del ministerio de Defensa, participante, junto al centro científico N.F. Gamalei, en la elaboración de la Sputnik V.

Ello implica que la vacuna rusa podría tener el camino cerrado a un mercado como el de Estados Unidos, donde se reportan casi seis millones de casos positivos de Covid-19, a un ritmo de unos 40 mil diarios.

Como denunció la Cancillería rusa, Washington acude cada vez más al recurso de las sanciones para lograr ventajas económicas o para obstruir los avances de otras naciones, en un mundo donde su pretendido hegemonismo parece mostrar cada vez más rasgos de un ocaso.


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