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Publicado el 20 Agosto, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

ISRAEL: Atizando el descontento

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

El mal manejo de la pandemia –con más de 2 000 infecciones del nuevo coronavirus cada día–, el incremento del desempleo y la carestía de la vida han llevado a la sociedad israelí a una desestabilización sin precedentes, que ni el manido tema de la seguridad nacional ha podido frenar. El descontento con el primer ministro Benjamín Netanyahu se acrecienta a paso galopante en lo que el analista Jonathan Cook considera un eventual movimiento más amplio que pudiera cuestionarse al propio Estado de Israel.

Considero válida esta hipótesis pero a futuro, porque todavía en ese país el nacionalismo está muy arraigado, y por tanto los cuestionamientos a Netanyahu solo atañen a sus manejos económicos, cuando sobre él pesan acusaciones de corrupción pendientes de procesos judiciales. De modo que para nada está en juego el carácter sionista de la administración y mucho menos sus planes anexionistas de Cisjordania, o el militarismo en el que se asienta esa sociedad, que enfila sus cañones a diario contra árabes e iraníes.

Pero como bien dice Cook, “a diferencia de otras protestas anteriores –como el gran movimiento por la justicia social que ocupó las calles en 2011 en oposición al aumento del costo de la vida–, estas manifestaciones no han dejado completamente fuera los asuntos políticos. En esta etapa el blanco de la ira y la frustración es claramente personal y se centra en la figura del político que ha ocupado el cargo de premier ministro durante un periodo más largo. Los manifestantes le han adjudicado el apelativo de “ministro del crimen de Israel.”

El sobrenombre se debe, entre otras razones, a que “las duras medidas policiales contra las protestas, llevadas a cabo por unidades antidisturbios, agentes infiltrados, policía montada y cañones de agua, no solo han subrayado el creciente autoritarismo de Netanyahu. Da la sensación de que la policía podría estar lista para utilizar la violencia contra los disidentes israelíes que tradicionalmente se reservaba contra los palestinos”, ilustra el experto.

Fracturas internas

Tras varios procesos electorales que no lograron desempate entre Benny Gantz, del Partido Blanco y Azul, y Netanyahu, del Partido Likud, varias veces consecutivas en el poder, el último logró, en abril de este año, convencer a su oponente para que le secundara en un Gobierno de unidad, aunque sin darle demasiado crédito y capacidad de gestión, a tal punto que no son pocos quienes vaticinan que se prepara para una nueva votación en invierno, con lo cual impediría la rotación que le corresponde a Gantz en virtud de esa alianza.

Por tal motivo, y por las crecientes manifestaciones populares, que han llegado a reunir a más de 130 000 personas, Jonathan Cook, haciendo eco de algunos medios informativos locales, no descarta “un conflicto civil abierto, algo que el primer ministro Benjamín Netanyahu parece estar alentando”. Datos de una reciente encuesta evidencian la tendencia hacia la desconfianza, ya que solo el 29 por ciento de los entrevistados respondió favorablemente sobre la figura del alto cargo.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda