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Publicado el 18 Agosto, 2020 por Maryam Camejo en Opinión
 
 

¿Qué pasa en el “corazón” de Europa?

Mariam Camejo-Foto de autoraPor MARYAM CAMEJO

Por estos días mucho se habla de Bielorrusia (forma preferida por la Asociación de Academias de la Lengua Española) o Belarús (según la nomenclatura de la ONU) y de la reconfiguración geopolítica que se intenta impulsar desde allí. La nación conocida como “el centro geográfico de Europa” o el “corazón olvidado de Europa” tuvo elecciones presidenciales en las cuales Alexander Lukashenko resultó ganador por sexta vez consecutiva. Frente a la victoria, lograda con 80.23 por ciento de los votos, su principal rival, Svetlana Tijanóvskaya, quien solo obtuvo 9.09 por ciento, y desconoció el resultado del sufragio. No es sorpresa, muchos observadores previeron que sucedería.

Las protestas de opositores al presidente, aplaudidas por Occidente, son el signo de un malestar mucho mayor: el intrusismo del Gobierno estadounidense y sus intereses en que Minsk se aleje de Rusia. Tampoco es de extrañar entonces que la Casa Blanca se haya mostrado preocupada por el curso de los acontecimientos, o que incluso el primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, propuso celebrar una cumbre extraordinaria del Consejo Europeo de la Unión Europea para estudiar la situación.

“El guion ya es de sobra conocido: deslegitimar las elecciones; que Occidente no reconozca un posible triunfo de Lukashenko; incluso si triunfa, aumentar la campaña en su contra para debilitarlo; utilizar la tecnología y las movilizaciones populares para sacudir el país y dividir a la élite política”, vaticinó Txente Rekondo en su texto “Bielorrusia, geopolítica en el corazón de Europa”, para Rebelión. Exactamente esto es lo que ha ocurrido. Las protestas se han ido intensificando y se han vuelto más violentas. La policía antidisturbios ha respondido con balas de goma y porras.

Sobre la política exterior de la antigua república de la URSS, el comentarista explica que Lukashenko, ante el cinturón rusófobo que conforman Polonia, Ucrania y los Estados bálticos, se ubica junto a Moscú a cambio de precios especiales en el petróleo y gas rusos. En la actualidad, como la mayoría de los territorios del mundo, Belarús afronta una crisis económica, que se agudizará en los próximos meses debido a la pandemia de Covid-19.

Para Rekondo, uno de los pilares del éxito de Lukashenko, ha sido un modelo económico que ha evitado la privatización salvaje y la terapia de choque que se implementaron en el antiguo espacio soviético en la década de los noventa. Más bien, el gobernante ha desarrollado una “economía de mercado orientada socialmente”. Hoy, y aunque haya ganado los comicios, su proyecto está en peligro, a causa de una oposición que busca la cercanía con los Estados Unidos a toda costa.

Svetlana Tijanóvskaya, el rostro de esa oposición, se refugió en Lituania tras el sufragio y desde allí convoca a tomar las calles, en manifestaciones que ya se extienden a 33 ciudades. Quizá es pronto para decirlo pero parece que Europa está viviendo su propia versión del escenario boliviano: elecciones supuestamente fraudulentas, llamado a las protestas, ¿golpe de Estado?, ¿renuncia del presidente? Lo cierto es que, de triunfar los contrarios, solo se garantizaría el camino hacia las recetas neoliberales y hacia la constitución de un polo de choque contra Rusia, además de un espacio más cercano desde el cual ejercer presión sobre la Unión Europea.

PIE DE FOTO:

Foto 1: Alexander Lukashenko vuelve a ganar las elecciones.(elpais.es)

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Maryam Camejo

 
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