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Publicado el 15 Septiembre, 2020 por Maryam Camejo en Opinión
 
 

Agresiones y desescaladas ante las legislativas

Mariam Camejo-Foto de autoraPor MARYAM CAMEJO

El escenario político de las últimas semanas en Venezuela ha estado signado por la cercanía de las elecciones a la Asamblea Nacional. Debido a ello, hay dos procesos fundamentales en desarrollo; por un lado, el resultado de los indultos; por otro, una cierta reconfiguración de la derecha. En algún sentido, lo primero ha tenido un impacto tangible en lo segundo, a lo que se suma el alivio del bajón gradual de presión entre ese país y la Unión Europea (UE). Sin embargo, Estados Unidos no ha cedido en nada, sigue promoviendo su estrategia abstencionista -secundada por Juan Guaidó-, que luego justificará la supuesta invalidez de los comicios, el tan echado a mano “desconocemos los resultados”.

Sin embargo, el hecho de que Henrique Capriles haya anunciado públicamente apostar por las parlamentarias y el que los acercamientos con la UE caminen hacia un destrabamiento político de cara al 6 de diciembre, constituyen juntos una bocanada de aire ante la presión sobre la nación sudamericana. Marco Teruggi explicita para Resumen Latinoamericano que el resurgimiento de Capriles estaba previsto. Alejado del centro de atención mediática, venía sosteniendo que la “ficción de Gobierno” de Guaidó era insostenible.

Según el analista, su regreso al centro de la escena se dio en cuatro tiempos. En primer lugar, con su rechazo público al proceso de unidad planteado por Guaidó. En segundo, con el reconocimiento al indulto otorgado por Maduro a 110 opositores como un paso importante, a diferencia de dirigentes de la oposición que cuestionaron la medida. En tercero, porque al día siguiente de los perdones trascendió la información de que Capriles “habría mantenido” un contacto con el canciller de Turquía, Mevlut Cavusoglu, como parte de los esfuerzos de diálogos. Y en cuarto, su anuncio de dar la disputa en las elecciones legislativas: “No le vamos a regalar a Nicolás Maduro la Asamblea Nacional”, afirmó. “Su postura de indefinición acerca del 6 de diciembre quedó así resuelta: apostará a la elección, alejándose de la línea abstencionista”, explica Teruggi.

Valga aclarar que no es el único en haber dado ese giro. Stalin González, dirigente de Un Nuevo Tiempo, quien también pudo haber hablado con Cavusoglu, proclamó su alejamiento del partido por no compartir la estrategia de no participar en los comicios.

Tras estos atisbos de derrota, EE.UU. ha dejado claro que desconocerá y obstaculizará las legislativas. Así volvió a demostrarlo con la nueva sanción de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro contra la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Indira Alfonso; el rector José Luis Gutiérrez y el procurador general de la República, Reinaldo Muñoz Pedroza. El Gobierno bolivariano, en respuesta, denunció a Washington por “imponer ilegalmente medidas coercitivas unilaterales contras las instituciones democráticas venezolanas […] procurando interferir en la realización de las elecciones parlamentarias”.

Mientras, Carlos Lanz sigue desaparecido y Guaidó continúa llamado a abstenerse -no le queda otra-, en tanto las fuerzas de la izquierda se fortalecen en su lucha por recuperar el Parlamento.

¿Podrán las legislativas significar cierto respiro y alivio para los venezolanos? Nada puede asegurarse, pero una tregua en las tensiones con la UE bien pudiera impactar de manera positiva (en lo posible) en el escenario presente, agravado además con la pandemia, que sigue sumando muertes a escala global.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo