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Publicado el 22 Octubre, 2020 por Marta Sojo en Opinión
 
 

BLOQUEO CONTRA CUBA: La hora de la verdad

Marta Sojo.Por MARTA G. SOJO

En este siglo se han realizado “meaculpas” por distintos crímenes realizados en el pasado, algunos de siglos anteriores. Por lógica, las víctimas, los familiares, no sobreviven para escuchar el reconocimiento del error y la petición de un perdón. Pero por lo menos la acción da una imagen de cierto remordimiento ante hechos bastante atroces, genocidas desde cualquier punto de vista.

Los norteamericanos pidieron perdón por la esclavitud. Y todas las brutalidades hechas en su nombre. Asimismo, se disculparon por las personas tomadas como conejillos de indias a las que les inocularon enfermedades venéreas y vaya usted a saber qué otros males. Eran seres pobres, casi todos negros, y ni les pidieron autorización para los experimentos.

Pero cuántos hechos miserables remotos, y algunos en el presente, merecen igual reclamo, y que sean reivindicados con sinceridad. Es hora de que se haga un acto de contrición en el que se incluya el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a Cuba por los Estados Unidos, vigente desde el 7 de febrero de 1962.

Cuántos millones de cubanos padecieron y padecen aún hoy día el cerco ahogante que distintas administraciones yanquis han pactado continuar. Cuántos seres que cuando la Revolución triunfó eran niños o adolescentes, ahora septuagenarios, han vivido bajo esa espada de Damocles. Cuántas generaciones posteriores viven todavía con esta tara.

Es justo que se le pida perdón a los millones de seres que sufrieron y sufren este mal. Muchos no podrán ver el instante en que cese tan infame conducta contra un país pequeño, con recursos naturales limitados, precisamente por su condición isleña.

Hasta cuándo habrá que esperar, cuántas generaciones más nacerán bajo el mismo signo. Tal vez pedir perdón sea una utopía, que no nos será concedida, dada la esencia del imperio, pero por lo menos deben eliminarlo, ya que es el más duradero de la historia, y, entre otras razones, resulta contraproducente para la propia imagen de la superpotencia.

El pueblo cubano, más que un acto de contrición, quiere un cese total y completo de esta política. Esas son sus ansias, y hasta ahora parecen compartidas con millones de seres humanos en todas las  latitudes, que se solidarizan con las víctimas y abogan por que se eliminen los intentos de asfixiar por hambre y enfermedades a todo un país.

Sí, Estados Unidos ha quedado aislado, porque el mundo entero lo ha condenado reiteradamente en la Asamblea General de las Nciones Unidas.

El presidente Donald Trump no solo revirtió los moderados cambios realizados durante el gobierno de Barack Obama en el esqueleto de sanciones coercitivas unilaterales contra el archipiélago caribeño, sino que llevó a nuevos extremos los decretos.

En febrero de 2020, prohibió que la Western Union garantizara el envío de remesas a Cuba desde fuera de territorio estadounidense y amplió varias veces el listado de entidades y personas “prohibidas” con las cuales no sería posible establecer lazos comerciales.

También, en medio de la covid-19, y la labor cubana de ayuda en diversos países, Washington difamó de la cooperación médica internacional, con el propósito declarado de impedir los ingresos cubanos provenientes de ese sector.

Y año electoral de por medio, Trump quiere congratularse con la derecha extrema de la emigración anticubana, con el afán de conseguir votos, prohibió a los estadounidenses hospedarse en hoteles propiedad del Gobierno de La Habana y comprar tabaco o rones, y se ha negado a renovar las licencias de empresas norteamericanas con negocios establecidos en la Mayor de las Antillas.

Es imposible dejar de referirse en esta larga lista a la introducción de medidas extraordinarias y no convencionales de acoso e intimidación a compañías que suministran o transportan combustible a Cuba, con el propósito de privarnos de ese recurso vital.

Lo señalaba en conferencia de prensa hace pocas horas el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, al presentar el Informe sobre el impacto del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba en el último año. Este manifestó que la política de bloqueo afecta, incluso, el propio interés nacional de EE.UU., país que “sufre profundo aislamiento y descrédito”. Lo mismo que “por su aplicación extraterritorial, violenta la soberanía y afecta los intereses de todos los estados del planeta”.

Este año, los datos acumulados durante casi seis décadas de aplicación de la política en cuestión rompen records; a precios corrientes ascienden a poco más de 144 mil 413 millones de dólares, mientras que teniendo en cuenta la depreciación del billete verde frente al valor del oro en el mercado internacional la cantidad se dispara hasta a más de un billón 98 mil 8 millones.

Cifras que se conocieron en la intervención del Canciller, dado que, debido a la pandemia, la Asamblea General de las Naciones Unidas determinó que se aplazara la presentación de la resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” hasta la reanudación del 75 periodo de sesiones, en mayo de 2021.

“Es cínico venir ahora a decirle a los cubanos que el bloqueo no tiene impacto real, decirlo a las familias cubanas que lo sufren cada día y cada hora”, aseveró Rodríguez Parrilla.

Por eso vale señalar lo que el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, publicó en Twitter: “Mientras exista esa política de sanciones, la Isla continuará denunciándola. No existe engendro más cruel, absurdo, ilegítimo y brutal que viola los derechos de un pueblo que decidió ser soberano e independiente”.


Marta Sojo

 
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