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Publicado el 25 Octubre, 2020 por Maryam Camejo en Opinión
 
 

COVID-19: El nuevo rebrote en Europa

Mariam Camejo-Foto de autoraPor MARIANA CAMEJO

Una segunda ola del nuevo coronavirus signa la vida en Europa, lo que los obliga a los gobiernos a tomar medidas, aunque se han mostrado reacios a cerrar los países, como cuando comenzó la pandemia. En España, por ejemplo, el presidente, Pedro Sánchez, descartó volver al confinamiento generalizado y evocó otro tipo de acciones, menos drásticas, en correspondencia con la situación concreta de cada sitio.

En línea similar, el ministro de Sanidad de Francia, Olivier Véran, declaró a la prensa que el Gobierno no quiere “detener la vida social, económica, familiar y deportiva” de los compatriotas, de ahí que opte por promover medidas locales para detener el avance del virus.

Posturas similares asumen los gabinetes de Alemania, el Reino Unido, Bélgica, entre otros, a pesar de que las cifras del caos siguen disparándose.

Unir fuerzas

La posición del Viejo Continente en el enfrentamiento de la dolencia implica, por otro lado, unir fuerzas para que la Unión Europea (UE) esté mejor preparada ante este tipo de crisis, con iniciativas como ampliar sus reservas estratégicas de recursos médicos y de protección. Según detalló recientemente la Comisión Europea, a los dos centros de almacenaje de este tipo de material emplazados actualmente en Alemania y Rumanía se sumarán otros cuatro en Dinamarca, Suecia, Grecia y Hungría.

Pero en la región los nuevos casos semanales ya sobrepasan los que se registraron durante el primer pico; las medidas, aunque no son de un reconfinamiento total, parecen encaminarse a él. El presidente Emmanuel Macron decretó un toque de queda nocturno para París, y otras ocho ciudades galas. España cerró restaurantes y bares, mientras los ejecutivos de Berlín y Londres reinstauraron restricciones para las reuniones y disposiciones de distanciamiento social, así como encierros locales. Solamente en España el virus ha sido detectado en más de 980 000 personas. De ellas, más de 34 000 han muerto, según datos del Ministerio de Sanidad.

El Viejo Continente también ha puesto en marcha providencias para paliar el impacto económico de la pandemia y las interrupciones de la actividad cotidiana impuestas frente a la primera ola. Mientras la gran mayoría de los miembros de la UE han rebajado los impuestos para impulsar las economías, España ha ido a contracorriente.

No solo en Europa

“Gravar una riqueza, que es cada vez más difícil de producir, es una vía segura para no tener mañana riqueza alguna de la cual tomar beneficio”, escribió el periodista Dimas Ibarra para el medio digital Cambio 16; razón tiene porque significa llenar el hueco fiscal producido por la desatada enfermedad con el bolsillo de los ciudadanos en un momento en que muchos han perdido sus empleos, o sus ingresos han disminuido notablemente.

La situación, no solo en Europa sino en el resto de mundo, confirma la advertencia de varios analistas de que, mientras no haya una vacuna disponible para todos, las sociedades vivirán en un ciclo constante de aperturas-cierres, como un loop eterno debido a los rebrotes. Sin embargo, frente a una visión tan diatópica de la vida, vale recordar que varios candidatos vacunales se encuentran en etapas avanzadas de ensayos clínicos: eso nos permite imaginar, al menos, el final de este fragmento de ciencia ficción que nos envuelve hoy.


Maryam Camejo

 
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