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Publicado el 15 Noviembre, 2020 por Maryam Camejo en Opinión
 
 

AMÉRICA LATINA: Cuba aboga por la integración

Mariam Camejo-Foto de autoraPor MARIANA CAMEJO

En pos de la integración regional, los esfuerzos de Cuba se han canalizado a través de espacios y foros en los que ha trabajado de manera proactiva. Así lo demostró el trigésimo octavo período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), cuya presidencia pro témpore ocupó la nación antillana desde mayo de 2018 y ahora entregó a Costa Rica.

Durante este tiempo, la Isla sostuvo un trabajo coherente con las prioridades de este organismo, adscrito a las Naciones Unidas, sobre todo en tres aristas fundamentales: el avance de la implementación de la Agenda 2030 en la región; la priorización del Caribe y el fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur, temas revisitados en el encuentro, realizado de manera virtual.

Al intervenir en la inauguración de la cita, el presidente Miguel Díaz-Canel se refirió a la necesidad de enfrentar los desafíos por delante, que incluyen el lento crecimiento de la productividad, la falta de diversificación de la estructura productiva y la pobre modernización tecnológica. “No hay más opción que avanzar en la integración regional y el desarrollo con equidad, que conduzcan a revertir la pirámide por la cual en los principales países del área el uno por ciento más rico de la población se apropia de una enorme parte de las riquezas”.

En un discurso marcadamente comprometido con América Latina y el Caribe, enfatizó que la desigualdad tiene no solo implicaciones económicas, sino también políticas, sociales y culturales. La distribución de los ingresos y de las riquezas constituye el elemento central para cerrar esa brecha, y para ello los estados deben garantizar el acceso a la alimentación, al trabajo, a la educación de calidad, a la salud, a la cultura y a mejores condiciones de existencia. De acuerdo con el dirigente cubano, el verdadero objetivo de la cita fue la búsqueda de la igualdad de oportunidades y la justicia social, y, por consiguiente, la reducción y la eliminación de la creciente pobreza que padecen cientos de millones de latinoamericanos y caribeños.

La alocución aludió a las dificultades que afronta el mundo frente al coronavirus y el impacto de este en la economía, con un efecto diferenciado para las naciones en desarrollo y en consecuencia para el área. Y estuvo en correspondencia con las cinco políticas propuestas por la Cepal para superar las crisis estructurales en el informe “Construir un nuevo futuro: una recuperación transformadora con igualdad y sostenibilidad”. Según la secretaria ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena, esas políticas de mediano y largo plazos son fiscalidad progresiva, nuevo régimen de bienestar y protección social, internalización de externalidades ambientales, desarrollo industrial y tecnológico, e integración regional y multilateralismo renovado.

Con ello queda claro que las prioridades expresadas por el Presidente cubano resultan fundamentales para avanzar hacia políticas equitativas y un desarrollo de las economías desde el respeto al multilateralismo y mediante la cooperación. En consonancia con esas palabras, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, exhortó a la colaboración “como la única tabla de salvación en un mundo poscovid-19”. Elogió el mandato de Cuba, cuya actuación, dijo, tuvo la oportunidad de constatar al acudir a La Habana en 2018, cuando el país asumió la responsabilidad. Bárcena ponderó ese liderazgo, apoyo y colaboración, y puntualizó que la mayor de las Antillas colocó al multilateralismo, la cooperación internacional, la integración y el desarrollo sostenible en el centro de las propuestas de la Cepal.

Integración Cuba-Venezuela

El Convenio Integral de Cooperación entre estos dos países alcanzó su vigésimo aniversario –celebrado también de modo virtual–, una muestra más del interés en crear espacios que beneficien el desarrollo sostenible de la región. Miguel Díaz-Canel aseguró en la cita que el acuerdo “lo que nos ha dado es enseñanza y aprendizaje para la colaboración entre los pueblos”.

Uno de sus ejes ha sido la formación de estudiantes del subcontinente, especialmente venezolanos, en la carrera de Medicina. El jefe de Estado hizo referencia al carácter solidario de las misiones cubanas en la nación bolivariana, con el fin de brindar a ese pueblo la ayuda y el conocimiento necesarios para desarrollar su sistema de salud. También subrayó la importancia de la visión integradora del Comandante en Jefe Fidel Castro y del Comandante Hugo Chávez para la construcción de una sociedad latinoamericana mejor, basada en la ética y el respeto por encima de cualquier otra consideración.

Por su parte, el presidente Nicolás Maduro se refirió a la importancia de asentar las bases de una estructura, en el marco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), para consolidar el desarrollo igualitario, a través de la ciencia, la técnica y la cooperación con “países hermanos como Rusia y China”. Asimismo, denunció los perjuicios causados a la economía de su país por las restricciones de la Casa Blanca, enfrentadas por el pueblo a partir de 16 motores o aspectos clave para impulsar la economía real, con el objetivo de satisfacer las necesidades de los venezolanos.

Con respecto a la colaboración bilateral para enfrentar la pandemia de la covid-19, mencionó el tratamiento de ozonoterapia aplicado por los sistemas sanitarios de Cuba y Venezuela, con muy buenos resultados en la recuperación de pacientes de la enfermedad. Un punto importante en el avance de la colaboración lo constituyó la propuesta de Maduro de convocar a la realización de una jornada de trabajo de ambos gobiernos para unir esfuerzos en pos del desarrollo de los modelos económicos de los dos países y de Latinoamérica.

Abogó por trabajar a partir de un plan de desarrollo de 10 años, titulado Redes 2030, con el objetivo de continuar el intercambio en diversas áreas, como la ciencia, la agricultura, la educación y la industria.

Si colocamos estos puntos en perspectiva, la cooperación regional puede entrar en un momento de ampliación de sus posibilidades, no solo por esta propuesta, sino también por una probable reconfiguración de la izquierda en el continente, sobre todo con el triunfo del Movimiento al Socialismo en Bolivia y las predicciones halagüeñas de las elecciones en Ecuador, además de la victoria de Alberto Fernández en Argentina y López Obrador en México. El nuevo escenario pudiera significar una etapa de apogeo de mecanismos y proyectos conjuntos enfocados en el bienestar de los pueblos.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo