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Publicado el 21 Noviembre, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

COVID-19: Solidaridad, no ganancias

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Apoteósico: 54 millones de infectados y más de un millón de muertes por Covid-19 se han producido en el mundo mientras escribo estas líneas. Y asusta, da miedo imaginar el azaroso camino de desastre de la humanidad. Pero, como soy optimista, siempre veo las posibles salidas y evoco lo mucho que hace Cuba.

Por ejemplo, este 5 de noviembre una nueva brigada médica del contingente Henry Reeve, compuesta por 120 profesionales, salió hacia Azerbaiyán , para apoyar a ese país de la región del Cáucaso. También reconfortan los cuatro candidatos vacunales que tiene casi listos la Mayor de las Antillas gracias a la entrega sin par de su universo científico socialista. Sin embargo, además de orgullosa cubana me considero un ser político y me preocupa que más allá de nuestras fronteras no hay tanta solidaridad como debiera.

Sin ir más lejos de esta área geográfica, en el Norte “revuelto y brutal”, el todavía presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, amenazó al gobernador de Nueva York. A Andrew Cuomo le negó los primeros lotes de una vacuna contra la pandemia. ¿Porque no sería segura y pondría en riesgo a los ciudadanos? De eso nada; por la sencilla razón de que Cuomo es demócrata y firme oponente del villano de la Casa Blanca.

Asimismo, en un golpe de timón inesperado, Trump arremetió contra la farmacéutica Pfizer, tras los desmentidos de esta a sus aseveraciones que le daban crédito por algo que no hizo. Lo habitual. La firma asegura que jamás aceptó dinero gubernamental para probar o expandir su capacidad de manufactura bajo la iniciativa de la Operación Warp Speed, de Trump. Su socio es el desarrollador original de la vacuna, la empresa alemana BionTech.

No se trata de una de las tantas 30 mil frases manipuladas del magnate presidente. Su actitud responde a que su obsesión por la inmortalidad se asienta en la matriz de que él, solo él, ha hecho a América grande de nuevo. ¿De verdad? Al inicio de la enfermedad, según TyN Magazine, la economía yanqui se estaba frenando en seco y los grandes mercados bursátiles se veían abocados al precipicio, siendo así que los esfuerzos de la Reserva Federal no pudieron contener el pánico de los inversores. La nación norteña entró en crisis aguda porque su “pujanza” se asienta en la especulación financiera y no en la economía real.

De tal modo, cuando recientemente se informó sobre la disponibilidad de una vacuna “segura” de parte de Pfizer, una de las 10 que se ensayan en el orbe, los inversores se lanzaron a comprar acciones, debido a que dicha firma se cotiza en la bolsa. Esta tendencia empezó con el propio director, que ha obtenido 5,6 millones de dólares. En sentido general, las acciones de la compañía subieron 14 por ciento y las de su socio alemán 23. Júbilo solo para los ricos. La tan esperada vacuna no será subsidiada. Habrá quien no la pueda costear, pues en el vecino del norte hay 33 millones de desempleados a causa de la Covid-19.

El comportamiento del mercado financiero me lleva hacia otros dos gigantes: Brasil y China. Al producirse el anuncio de Pfizer, el primero efectuaba ensayos clínicos de la vacuna Sinovac, pero ante la repentina muerte por suicido de uno de los voluntarios decidió cerrar el contrato, a pesar de los alegatos de defensa de Beijing –situación revertida a instancias de médicos e instituciones estaduales–.Y me pregunto: ¿tendrá Jair Bolsonaro, el neoliberal presidente brasileño, acciones asociadas a Pfizer?  De los capitalistas casi todo mal es posible. Algún día se sabrá.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda