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Publicado el 18 Noviembre, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

Nada justifica la ocupación sionista en Siria

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

La ciencia avanza y el conocimiento sedimenta nuestras certezas, pero si es manipulada por políticos interesados puede crear confusión y amparar un objetivo oscuro, sin que ese sea el propósito del descubrimiento, siempre imparcial.

Eso acaba de ocurrir con un hallazgo arqueológico en los Altos del Golán ocupados por Israel a Siria. Las piezas hacen pensar en una fortaleza de la tribu Geshuritas, que gobernó en el Golán Sur y Central en el siglo XI antes de Cristo, época presumiblemente en que el mítico David, rey de los judíos, estableció relaciones políticas y comerciales con los muchos asentamientos regionales.

Inmediatamente los medios de prensa afines al sionismo han divulgado la noticia como una constatación de la legitimidad de la fuerza ejercida por los sucesivos gabinetes israelíes en esa área geográfica, arrebatada a Siria en 1967 y colonizada a través de todos estos años. ¿Acaso la presumible pertinencia “israelita” de la antigüedad avala el robo de tierras árabes? Claro que no.

El descubrimiento tuvo lugar posteriormente al enfático pronunciamiento de la ONU acerca del estatus del Golán, el cual señala dueña a Siria y no a Israel, como pretenden ese régimen y su incondicional aliado, Estados Unidos, país que, en la figura del presidente Donald Trump, firmó en ese sentido, en 2019, una declaración de apoyo a Tel Aviv. El lamentable e injusto espaldarazo fue recordado por el representante permanente sirio en la ONU, Bashar al-Yafari, quien asimismo congratuló a la comunidad internacional por el enérgico veredicto La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este 4 de noviembre el proyecto de resolución titulado “El Golán sirio ocupado”, por 142 votos a favor y 19 abstenciones. Lo rechazaron, como era de esperar, Israel y, por supuesto, los imperialistas yanquis.

Una pregunta pica la curiosidad: ¿cuál es la importancia del Golán? Hablamos de un área de mil 800 kilómetros, fronteriza con Siria, Israel, Líbano y Jordania. Dos tercios están bajo control de Israel hace casi sesenta años. La ONU tutela, mediante sus fuerzas de paz, 235 kilómetros cuadrados, y el resto de la zona, cerca de 365 kilómetros cuadrados, es gestionado y habitado por el pueblo sirio. Reiteradamente el Consejo de Seguridad de la ONU ha declarado que las acciones sionistas carecen de poder legal y por eso los Altos del Golán pertenecen a Siria. El primer ministro Benjamín Netanyahu se burla y continúa con la usurpación.

Lo animan una ideología racista y motivos militares, económicos y ambientales. Se trata de una meseta de alto valor estratégico, toda vez que apuntala el dominio logístico de Israel en su lado este. Asimismo, en los enclaves de colonos el poder sionista ha desarrollado una eficiente producción agrícola y vinícola, la cual exporta a los mercados europeos y estadounidenses. Sin embargo, algunos analistas subrayan que el mayor incentivo está en su importancia hídrica. Se calcula que el 15 por ciento del suministro del agua al territorio hebreo viene de los Altos del Golán. Yo discrepo con esta aseveración, no obstante su carga objetiva; me inclino más hacia la esencia: la política, vista en su amplitud geoestratégica por el Gran Israel, que también fustiga a Irán. Sueños expansionistas, como en la supuesta época del Rey David.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda