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Publicado el 2 Diciembre, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

CUBA-VIETNAM: Seis décadas de cuidarnos mutuamente

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Dicen que la amistad debe pasar la prueba de las dificultades para certificarse. La que existe entre Vietnam y Cuba sin duda ha rebasado con creces la experiencia de conjugar verbos y tiempos por el bien y la felicidad desde que, el 2 de diciembre de 1960, se establecieron relaciones diplomáticas entre los dos Gobiernos.

Al acto formal se le suma una sinergia entre nuestras naciones a pesar de los 16 mil kilómetros de distancia que nos separan. En mucho debe haber contribuido en el imaginario de la Mayor de las Antillas la hermosa prosa del más universal de todos los cubanos, José Martí, al glosar en La Edad de Oro que “el pueblo anamita se ha estado siempre defendiendo“. De ahí que uno de los primeros actos de la naciente Revolución caribeña fuera reconocer la validez de los vietnamitas y de su líder, el legendario Ho Chi Minh, en su lucha contra todo tipo de colonialismo. Ya nada ha podido separarnos. Épicos momentos hemos vivido codo a codo.

Este 2020 no podía ser distinto. Fidel Castro juró un día lealtad plena a la Tierra de los anamitas en su inolvidable “por Vietnam estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre”. La nación indochina ha demostrado que ella también está presta a igual sacrificio. Pero hay muchos modos de ayudar: el pasado mes de octubre nuestros amigos donaron un total de 125 toneladas de arroz para el personal sanitario cubano enfrentado a la COVID-19.

Asimismo, en julio último, un avión de Vietnam Airlines trajo a La Habana tres toneladas de mercancías, en su mayoría insumos médicos donados por el Gobierno y el pueblo asiático para enfrentar el flagelo que golpea a toda la humanidad. Por su parte, Cuba envió, allá lejos, miles de dosis de Interferón Alfa 2B, fármaco capaz de estimular la generación de anticuerpos contra el SARSCoV2. Y en tan compleja situación epidemiológica tres expertos en microbiología han aportado sus conocimientos contra el letal virus, acciones destacadas por el periódico Nhan Dan, órgano central del Partido Comunista de Vietnam.

Sin embargo, es más que una etapa, porque hay consecuencia y secuencia históricas de principios que nos hermanan: cada vez que se ha discutido en Naciones Unidas la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, Hanoi ha estado al lado de la verdad, de la Revolución Cubana. Y cómo pasar por alto que durante el llamado Período Especial no nos faltó el arroz vietnamita. Actualmente Vietnam es el segundo socio comercial de Cuba en Asia, con un intercambio bilateral que en 2020 podría llegar a los 500 millones de dólares.

En el corazón del amigo

La causa vietnamita ha sido parte de nuestras vidas. Para empezar, el 2 de diciembre de 1960, con el inicio formal de vínculos. Luego vendría el incondicional apoyo de Cuba al Frente Nacional de Liberación de Vietnam (FNL), conocido como Viet Cong, cuyo objetivo fue la reunificación nacional, ya que el Sur había quedado separado del Norte socialista. Los sureños patriotas no admitían estar bajo un Gobierno traidor y títere, titulado por los Estados Unidos. Enfrentar el mismo enemigo nos unió todavía más.

En junio de 1969, en un multitudinario acto de solidaridad efectuado en la habanera Plaza de la Revolución, Fidel argumentó las razones de nuestro respaldo consecuente: “(…) Y ciertamente que los planteamientos del Frente Nacional de Liberación para que cese la agresión imperialista en Vietnam y para que se establezca la paz en Vietnam sobre la base del derecho legítimo, irrenunciables del pueblo de Vietnam y de cualquier pueblo, no sólo son en virtud de acuerdos de Ginebra, sino en virtud del solo hecho de existir (…)”. Esa postura pública tenía su antecedente práctico, porque las palabras de Fidel siempre fueron auténticas: se previó el envío de voluntarios de haber sido necesario, mensaje transmitido a través de una delegación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, con su entonces ministro al frente, Raúl Castro, quien dialogó en Hanoi, en 1966, con el Tío Ho.

A ese sostén se le añade otro peculiar cuando, el cuatro de marzo de 1969, Raúl Valdés Vivó presentó cartas credenciales al FNL para abrir la primera y única embajada del mundo en la selva del Sur vietnamita. Lo acompañó la periodista Marta Rojas. Ambos testimoniaron para la posteridad relevantes pasajes de esa guerra de liberación y divulgaron ante la opinión pública internacional las atrocidades imperiales. Sus reportes sedimentaron, además, el activismo invaluable del Comité Cubano de Solidaridad con Vietnam del Sur, creado tempranamente, el 25 de septiembre de 1963, y dirigido por la heroína del Moncada Melba Hernández.

Previamente a su fundación, por orientación de Fidel, Melba se reúne con Ho Chi Minh, líder de la constituida República Democrática de Vietnam, para comunicarle sobre los fines y propósitos de la organización. Como parte de esa solidaridad, en 1964, integrantes del Ballet Nacional de Cuba y Alicia Alonso viajaron a Hanoi. Una vez lograda la paz, volvieron en 1978, para bailar ante un público de 17 mil espectadores. El intercambio cultural se mantiene vigoroso.

Victoria histórica

Aunque hubo que esperar al 30 de abril de 1975 para el triunfo definitivo, ya en julio de 1969 Fidel, certero como siempre, afirmó que “el pueblo de Vietnam ha derrotado por las armas virtualmente al imperialismo (…)”. Datos oficiales indican que la intervención le costó a Washington más de 150 mil millones de dólares y 56 mil 550 muertos. Los yanquis causaron mucho daño al lan­zar siete millones 600 mil toneladas de bombas y miles de toneladas del gas tóxico conocido como agente naranja, que provocó deformaciones en 500 mil niños. La Isla construyó, en 1981, el Hospital Amistad Cuba-Vietnam, en la provincia de Quang Binm, para ayudar en la rehabilitación de esas secuelas.

Sí, dicen que la amistad debe pasar la prueba de las dificultades para certificarse. El Comandante en Jefe estuvo tres veces en la nación indochina, la segunda en diciembre de 1995, cuando visitó los míticos Túneles de Cu Chi, bastión inexpugnable del FNL. Y en 2003 brindó sus respetos en el Mausoleo a Ho Chi Minh. No obstante ser estos recuerdos entrañables, el episodio que ocupa un lugar preeminente en el corazón vietnamita es el de septiembre de 1973, porque Fidel fue el único jefe de Estado que estuvo en el frente sureño (Paralelo 17) en plena guerra. El líder cubano animó a una sorprendida tropa pidiéndole llevaran su bandera de la estrella solitaria, como la nuestra, hacia Saigón. Para inmortalizarlo en esa hora decisiva, en 2018 fue inaugurada en la ciudad de Dong Ha la plaza Fidel Castro. Gracias a esa victoria hoy viven en una nación hermosa, aspiración del Tío Ho. Es ese el Vietnam que, en noviembre de 2018, dio la bienvenida al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, depositario del mutuo afecto, que crece continuamente.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda