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Publicado el 16 Diciembre, 2020 por Delia Reyes Garcia en Opinión
 
 

La economía bajo presión

Por DELIA REYES GARCÍA

Las incertidumbres con la covid-19 a nivel mundial, la “ruta crítica” que pueda seguir el próximo inquilino de la Casa Blanca, y los impactos del ordenamiento monetario, obligan a la economía cubana a proyectar con mucha cautela el 2021. Así se prevén ligeros incrementos tanto en las producciones, como en los rubros exportables.

El enfrentamiento a la pandemia provocó en 2020 la paralización de actividades productivas y una caída drástica de los niveles de actividad. Por esto, los crecimientos en el plan del venidero año no expresan una recuperación total de la economía, alertó Alejandro Gil Fernández, viceprimer ministro, y titular de Economía y Planificación, al presentar el plan 2021 ante los diputados de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Jurídicos, y de Asuntos Económicos, en la jornada previa al Sexto Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su IX Legislatura, realizada en el Palacio de Convenciones de la capital.

Aunque se estiman crecimientos en los ingresos en divisas por las exportaciones de bienes y servicios, asociadas fundamentalmente  a la recuperación gradual del turismo, todavía se anda muy lejos de que lleguen -a las arcas del presupuesto del Estado- los montos financieros necesarios para satisfacer la demanda de la población; respaldar el reaprovisionamiento de la industria nacional y los insumos a los productores agropecuarios; asegurar las inversiones, por solo citar algunos ejemplos.

Escasez de “moneda dura”

Ante la escasez de “moneda dura”, al país le urge incrementar las producciones con destino al mercado interno que sustituyen importaciones, y diversificar los rubros exportables. Los ingresos en divisa son como una madeja de la cual se desprende el correcto tejido de la economía insular. Por eso, ante la tensa situación financiera, es imperativo cumplir con lo planificado, incrementar las ofertas de la industria nacional en la comercialización mayorista y minorista de productos en moneda libremente convertible (MLC), utilizar las capacidades industriales instaladas para no importar lo que puede hacerse con eficiencia en casa.

Los esfuerzos principales para alcanzar las metas del plan 2021 estarán dirigidos a la adecuada implementación de la estrategia económica y social, controlar la inflación que se generará por la devaluación de la moneda; incentivar la generación de empleos, fundamentalmente en los sectores productivos;  incrementar las ventas en MLC de los distintos actores económicos, y reducir el déficit fiscal.

 


Delia Reyes Garcia

 
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