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Publicado el 17 Diciembre, 2020 por Delia Reyes Garcia en Opinión
 
 

Para que la inflación no se “trague” al salario

Por DELIA REYES GARCÍA

Las insatisfacciones de los trabajadores por el bajo poder adquisitivo del salario en Cuba, parecen tener finalmente una luz con la tarea ordenamiento que abarca la eliminación de dualidad monetaria y cambiaria, la transformación de los ingresos (salarios, jubilaciones y prestaciones de la asistencia social), y la eliminación de subsidios excesivos y gratuidades indebidas, previsto a implementarse a partir del 1 de enero del año entrante.

Las normativas jurídicas anteriores, recordar las resoluciones 9, 17, 6 y 114, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, no lograron solucionar problemas de fondo presentes en la economía insular, tales como la verticalidad en la aprobación de los sistemas de pago; una escala salarial constreñida e igualitarista que desestimulaba el trabajo; la desconexión estructural entre precios y salarios, entre otros. Esos males fomentaron durante años un sin número de “parches” al salario.

Un agente invisible, el virus causante de la covid-19, viró al revés al planeta, y fue el espaldarazo que compulsó a las autoridades del Gobierno cubano a implementar una nueva estrategia económica y social que fijó la urgencia de implementar, después de varios años de estudio, la tarea ordenamiento.

Como señalan investigadores del Centro de Estudios de la Economía, en Cuba es evidente el cumplimiento del segundo postulado de la escuela neoclásica sobre el empleo: la gente prefiere no trabajar que hacerlo por un salario que no compensa el sacrificio. A juicio de Juan Triana Cordoví, doctor en Ciencias Económicas, en el contexto nacional, bien diferente al de otras latitudes, es fácil no trabajar porque hay un grupo de beneficios sociales como salud y educación, a los cuales acceden las personas laboren o no. Pero en Cuba ese lujo de no trabajar, o estar de brazos caídos porque el salario no satisface las necesidades del trabajador y su familia, es una tendencia que debe revertirse con inmediatez para compulsar las fuerzas productivas a salir de la actual crisis y enderezar el camino bajo los preceptos de la nueva estrategia económica y social.

En ese sentido comenzaron a darse pasos audaces, y uno de estos es precisamente el de implementar la tarea ordenamiento, que tendrá un impacto no solo en la economía, y sus acumuladas torceduras, sino en las maneras de pensar y hacer de los cubanos. Ahora, como ha reconocido Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, el desafío mayor que tiene el ordenamiento es lograr controlar la inflación en el sector empresarial, para que los precios no se vuelvan a “tragar” el incremento salarial previsto en el proceso de la implementación.

En tal sentido se mantendrán precios mayoristas centralizados a un grupo de productos que son transversales en la economía. Para el resto, se descentralizan, pero con la regulación de que podrán crecer como promedio en el orden de un 12 por ciento. Según las modelaciones realizadas al sistema empresarial en un escenario de ordenamiento, una cantidad de entidades quedarán en una situación financiera compleja.

Pero como en Cuba el objetivo de la tarea ordenamiento no es aplicar terapias de choque, cerrar fábricas y lanzar trabajadores para la calle, desde el presupuesto del Estado para 2021 se calculan unos 18 mil millones de pesos como reserva para socorrer a las que queden en desventaja.

A diferencia de las empresas exportadoras que hasta la actualidad han sido bien maltratadas con una tasa de cambio de 1 por 1, y que ahora en el nuevo escenario recibirán 24 pesos por cada dólar de exportación, y el 80 por ciento con respaldo de liquidez en divisas, las que no exportan tendrán que ajustarse bien el cinturón para ganar en eficiencia y competitividad.

Para todas las entidades del sector empresarial se abren nuevas potencialidades con las medidas que flexibilizan su gestión, lo que también requerirá mayores responsabilidades de quienes dirigen, y un protagonismo de los colectivos laborales y el sindicato en la toma de decisiones.

Como parte de la tarea ordenamiento, se realiza la añorada reforma que incrementa la escala salarial.  Se eliminan las cuantías máximas en la distribución de utilidades, y los indicadores directivos que condicionaban el pago por rendimiento. Las empresas podrán formar precios, y operar con cuentas descentralizadas en CL. Estas entidades, como el resto de los actores económicos con personalidad jurídica, están convocadas a incrementar sus producciones y servicios en moneda libremente convertible en el mercado interno y en la Zona Especial de Desarrollo Mariel.

Pocos días restan para la llegada del día cero. Frente a ese nuevo escenario, tanto Murillo Jorge, como Alejandro Gil Fernández, viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación; y Meisy Bolaños Weiss, ministra de Finanzas y Precios, insisten en mantener un riguroso monitoreo y control al fenómeno inflacionario. De lo contrario, la situación volvería a ser igual, o peor que antes.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia