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Publicado el 9 Diciembre, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

SAHARA OCCIDENTAL: Pendiente de descolonización

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

La colonización genera compromisos diversos difíciles de superar. Ese es el caso del Sahara Occidental, que, con su traspaso ilegal de España, entidad colonizadora desde el Siglo XV, a Marruecos, aspirante a colonizador, en 1975, creó nuevos entramados de dominación. Hablamos de un proceso sumamente complejo, precisamente por esas alianzas tácitas entre los países de mayor fuerza. De poco han valido las instancias creadas por las Naciones Unidas –ni sus resoluciones condenatorias– para solucionar lo que eufemísticamente se ha dado en nombrar conflicto.

Asimismo, los reclamos de la Unión Árabe y la Unión Africana han caído en saco roto, lo cual, sin embargo, no ha dañado la fe en un entendimiento, porque la mayoría continuamos aferrados al multilateralismo para la resolución de problemas. Aun así, con respecto al Sahara Occidental hay mucha desidia, pero sobre todo mucha connivencia de los grandes capitales occidentales, codiciosos del fosfato, el petróleo y el banco de peces que, se dice, alimentaría a todo el continente europeo, y que proporciona pingües ganancias por exportación. Estimulado por esas perspectivas, el monarca Mohamed VI ha llegado a proponer una mayor autonomía a la región siempre bajo su férrea tutela. Lo mismo desde hace 45 años.

No es objetivo de la comentarista elaborar una cronología sobre este clarísimo caso de descolonización pendiente; solo reforzar la idea anterior con el dato siguiente: en 1991, conjuntamente con el Acuerdo de Paz, se omitió un referendo que habría demostrado la legitimidad de la República Árabe Democrática Saharaui (RASD), instaurada en 1976 por un pueblo aglutinado alrededor del Frente Polisario. Esta actitud prepotente emula con el antecedente y ejemplo colonialista de Francisco Franco, quien en 1974 se negó a una consulta semejante. Igualmente actuaron sus sucesores, los cuales cedieron las disputadas tierras a Rabat, que se siente superior tras un muro de separación de dos mil 500 kilómetros, rodeado de minas, en franca violación de lo pactado. No contento, Marruecos ha comenzado además la pavimentación de un camino hacia Mauritania, país que, en una época relativamente cercana, también tuvo sus ínfulas de conquistador.

Algunas fuentes de prensa europeas critican la postura de los saharauis movilizados pacíficamente desde hace semanas en la zona desmilitarizada de cinco kilómetros del Guerguerat, fronteriza entre Mauritania y los campamentos amenazados por los marroquíes. La cosa no pasaba de ahí hasta que el 13 de noviembre último, según la RASD, Rabat violó el Acuerdo de Paz al enviar hacia allí a su ejército. El despliegue fue interpretado como una provocación guerrerista. Tomar las armas no le causa temor a un pueblo cansado de que la descolonización duerma el sueño de las calendas griegas.

Al cierre de esta edición el Frente Polisario proseguía con sus ataques (o bombardeos, como ellos les llaman) a posiciones militares enemigas. La contraparte responde con fuerza, pero la población civil resiste. Cuba, atenta a los acontecimientos, emitió este 21 de noviembre una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) donde reafirma su apoyo a la búsqueda de una solución que garantice el legítimo derecho del pueblo saharaui a la libre determinación.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda