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Publicado el 18 Diciembre, 2020 por Marta Sojo en Opinión
 
 

Trump, un perdedor

Marta Sojo.Por MARTA G. SOJO

Trump ya tiene que ir haciendo las maletas y desalojar la Casa Blanca, después de un liderazgo de confrontación y amenazas con el resto del mundo, una pandemia incontrolable, y de mantener la incertidumbre en las elecciones hasta el propio día de entrega del mando.

Todas sus demandas en los estados más disputados fueron rechazadas, y a despecho de sus lances de intimidación al Colegio Electoral, el 14 de diciembre este certificó como nuevo presidente de la nación a Joe Biden, con un acumulado de 302 votos, de los 270 necesarios al efecto. La confirmación de la victoria de Biden propina un golpe de gracia a los intentos de Trump de revertir el resultado de las elecciones, aunque aún es posible que trate de interferir en la última fase, cuando el Congreso se reúna para dar su visto bueno al proceso, el 6 de enero.

¿Aceptará a la postre que es un perdedor término inaceptable para su ego? Como advirtió David Brooks en un comentario para La Jornada, “Trump está dispuesto a llevarse a todo el país antes de aceptar que fue derrotado”. Lo amenazador de esto resulta que muchos de sus seguidores creen fervientemente en su falacia, una ultraderecha incapaz de razonar está dispuesta a actuar defendiendo su mentira y puede que responda con la violencia. Biden deberá ocupar el cargo el 20 de enero, en la tradicional toma de posesión, frente al Capitolio, a la cual Trump anunció que no asistirá, dando más razón al aserto de que estas elecciones han puesto en entredicho el supuesto baluarte de la democracia y su proceso electoral.

La unidad republicana se resquebraja

El Tribunal Supremo rechazó una demanda impulsada desde Texas, con apoyo del presidente, para anular los votos de cuatro de los estados clave en su derrota, lo que deja casi muerta “la cruzada legal puesta en marcha por este para revertir los comicios agitando el fantasma de un fraude”. No obstante, después de la oficialización por el Consejo Electoral, Trump sigue sin reconocer la victoria demócrata. Pero se nota que están soplando otros aires, dado el manifiesto reconocimiento de la victoria de Biden. El Secretario de Estado, Mike Pompeo, se reunió con el nuevo titular, para la transferencia de las relaciones exteriores, primer encuentro de los equipos de Biden y Trump con vistas a la transición. Por otro lado, la unidad mantenida por los republicanos se resquebraja. El líder de la mayoría de ese partido en el Senado, Mitch McConnell, dijo en lo que constituyó la primera vez que reconoce directamente su triunfo: “El colegio Electoral disipó cualquier duda de que Biden será el próximo mandatario de Estados Unidos”.

No obstante, en el Capitolio existen profundas divisiones. Según los expertos, algunos de los partidarios más fervientes del gobernante no abandonarán su causa y seguirán el proceso hasta la última oportunidad. Además, el derrotado “sembró profundas divisiones en las filas republicanas en una lucha que enfrenta a unos conservadores contra otros”, publicó el diario The Hill. “Los republicanos están atrapados entre la adhesión al veredicto electoral y su lealtad a un presidente que se niega a aceptar la derrota”, amplió el periódico.

Así las cosas, Miami espera a Trump. Allí, en su nuevo refugio, le moleste o no, rumiará su despecho de perdedor.


Marta Sojo

 
Marta Sojo