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Publicado el 20 Diciembre, 2020 por Delia Reyes Garcia en Opinión
 
 

Urgencias del presupuesto 2021 en Cuba

Por DELIA REYES GARCÍA

Del carácter eminentemente social que tiene el presupuesto cubano nadie puede tener la menor duda. Algunas cifras hablan por sí mismas. Para el próximo año se planifican gastos totales por 374 mil 846 millones de pesos, de esa cifra, un poco más de la mitad (el 52 por ciento) se destinará a los sectores de Salud y Asistencia Social, y Educación.

Montos nada despreciables respaldarán las prestaciones de la seguridad social, los programas de subsidios a las personas de bajos ingresos para realizar acciones constructivas en sus viviendas, y los asociados a la dinámica demográfica (estímulo a la natalidad, protección a las madres con tres o más hijos).

Para la implementación de la tarea ordenamiento se planifican cifras millonarias para cubrir los gastos de salario de los trabajadores en las unidades presupuestadas, las de tratamiento especial, organizaciones y asociaciones; subsidiar los precios y tarifas de un grupo de productos destinados a la alimentación de niños, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas, entre otros.

Asimismo, grandes sumas se planifican para capitalizar el sistema bancario, y que pueda respaldar los créditos al sistema empresarial en el nuevo escenario monetario y cambiario. Otros gastos están asociados a inversiones y transferencias de capital, que financian, por solo citar algunos, los programas de vivienda, obras sociales e hidráulicas.

Sin embargo, estos gastos previstos en la Ley del Presupuesto para 2021, son muy superiores a los financiamientos estimados que nutrirán las arcas del Estado. Los ingresos brutos se estiman en 291 mil 259 millones de pesos. Por tal motivo, el déficit fiscal se incrementa a 86 mil 744 millones 500 mil pesos.

Según aclaró Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, al intervenir en el sexto periodo ordinario de sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, es un déficit fiscal muy alto, en el orden del 18 por ciento. Pero en la economía, recordó el también miembro del Buró Político del Partido, se toman decisiones estratégicas, y en Cuba es necesario realizar la reforma salarial para incrementar los salarios y estimular la productividad del trabajo.

Ese déficit es un verdadero quebradero de cabezas para la economía cubana, pues expresa el endeudamiento neto del presupuesto del Estado. En tal sentido, urge incrementar los ingresos, racionalizar los gastos, para mantener los equilibrios financieros y la sostenibilidad en el endeudamiento interno.

Sobre este acuciante asunto, Meisi Bolaños Weiss, titular de Finanzas y Precios, al presentar la Ley del Presupuesto en el Parlamento cubano, exhortó a realizar un uso eficiente de los recursos asignados, mantener una estricta disciplina contable y financiera, e incrementar la exigencia a todos los niveles.

La mejor ejecución presupuestaria –para disminuir el déficit fiscal- también depende, entre otras cosas, del rigor en su desagregación, de la adecuada preparación de quienes lo aplican, de la reacción del sistema empresarial ante el nuevo ambiente en que operará la economía, y de contención a la inflación.

Pero sobre todo, la salud financiera dependerá –en las actuales circunstancias de contracción de la oferta e incremento de la demanda -, de mayores volúmenes productivos y de servicios; de lograr encadenamientos dinámicos entre los distintos actores de la economía y sustituir importaciones, producir en Cuba todo lo que se pueda hacer de manera eficiente, elevar las ventas en moneda libremente convertible hacia la Zona Especial de Desarrollo Mariel y las tiendas minoristas en divisas; y exportar mucho, pero mucho más, que lo previsto en el plan de la economía para multiplicar los ingresos en divisas. Todo esto redundará en un incremento de los ingresos al presupuesto estatal y aminorar el desequilibrio fiscal.


Delia Reyes Garcia

 
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