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Publicado el 22 Enero, 2021 por María de las Nieves Galá León en Opinión
 
 

Convenio colectivo: instrumento poderoso

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Maria de las NievesPor MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

La CTC ha convocado -desde el presente mes hasta marzo- a que en todos los escenarios laborales se elabore, actualice y chequee el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT), de manera que se atempere a la nueva normalidad y a la implementación de la estrategia económica y social en el país.

Por su importancia y la repercusión en la vida del trabajador, esta es una acción que debe realizarse despojada de todo formalismo, con conocimiento de causa. Y es que en el entorno actual el CCT adquiere un rol fundamental en la gestión del sindicato y es (siempre ha debido serlo) un instrumento poderoso para la negociación colectiva con los empleadores, a fin de encauzar los planteamientos de los trabajadores y determinar la responsabilidad de la administración en la solución de los problemas.

Cuando se habla con trabajadores del sector empresarial, por ejemplo, son disimiles sus inquietudes: ¿cómo se van a distribuir las utilidades? ¿cómo es el pago del comedor obrero o del transporte? ¿quiénes laboran a distancia tienen derecho al pago de las utilidades? ¿qué puestos pueden realmente ejercer el teletrabajo? ¿cuál es el régimen de trabajo y descanso? Todas esas son cuestiones que deberán refrendarse en el articulado del CCT.

Ante la pregunta de qué debe hacer el Sindicato para perfeccionar y atemperar el Convenio Colectivo dada la nueva realidad, la CTC insiste en la necesidad de estudiar el marco jurídico regulatorio, profundizar en las nuevas normativas, y en particular las de cada sector. También es preciso refrescar lo legislado en su Código de Trabajo y en Reglamento.

Es momento, además, de activar, reestructurar y capacitar a las comisiones negociadoras en todas las organizaciones sindicales, así como revisar y actualizar los Reglamentos Disciplinarios del Sector o actividad, y aquellos que son propios de las entidades.

Se ha insistido en que el papel del sindicato en el proceso negociador tiene que elevarse. Muchos problemas presentados en la base ponen de reflejo la superficialidad con que a veces se elaboran los CCT. En otros casos, las organizaciones sindicales y las administraciones no negocian los asuntos a inscribir en el convenio o no les dan seguimiento a los acuerdos adoptados. Este documento, al decir de algunos, tiene que ser un traje a la medida en cada centro, y en las circunstancias actuales, un mal proceder, por desconocimiento o por formalidad, puede tener graves consecuencias para el colectivo.

Son motivos suficientes para que la capacitación económica y jurídica de los dirigentes sindicales, a todos los niveles, pero sobre todo en la base, esté en el orden del día. Solo así, apropiados de los conocimientos y con el concurso de todos los trabajadores, podrán hacer valer el principal instrumento legislativo del movimiento sindical.

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María de las Nieves Galá León

 
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