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Publicado el 8 Enero, 2021 por Prensa Latina en Opinión
 
 

Cuba celebra 62 años de lucha y dignidad

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Stella Calloni.

(voltairenet.org)

Por Stella Calloni *

Buenos Aires (Prensa Latina) Un reciente video del Ministerio de Cultura de Cuba mostró la poderosa imagen de esperanza de un pueblo que aún baila y canta en las calles.

Esto bajo la violencia terrorista de ser víctimas de un bloqueo impuesto desde hace casi 60 años por la potencia imperial más poderosa que registra la historia y que hoy se derrumba ante la impotencia de no poder dominar el mundo en este siglo XXI, como era su proyecto.

A sólo 90 millas marítimas de Cuba, el presidente Donald Trump, imagen de la mediocridad y la decadencia, en momentos de su caída que no quiere aceptar, convirtió a la potencia imperial en un ‘imperio bananero’, y a Washington en un caos el 6 de enero de 2021.

Adujo un supuesto fraude en las elecciones del pasado 3 de noviembre, que no puede demostrar, no reconociendo al electo presidente demócrata Joe Biden, y en un último intento impedir el voto en el Senado que en esta fecha iba a asegurar la mayoría del triunfador en esa Cámara.

Asistir -aún con la imagen en los ojos de la celebración del pueblo cubano- al asalto brutal del Capitolio por los grupos de choque fascistas, nos mostró la contraimagen de Estados Unidos bebiendo la amarga pócima que sus gobiernos impusieron durante tantos años a sangre y fuego a nuestros pueblos del extenso arrabal del llamado ‘Tercer Mundo’.

Estos grupos aparecieron en escena como paramilitares en defensa de Trump ante las grandes movilizaciones de miles de afroamericanos, latinos, jóvenes estudiantes y pobres blancos, que pedían justicia por la tortura y ejecución pública de George Floyd por la policía de Mineápolis, Minesota el 25 de mayo de 2020.

El asalto violento al Capitolio donde hubo que evacuar a los senadores, evidenció la escasa seguridad -extraño en un país como EE.UU.-, que fue impotente para impedir la toma del lugar por civiles armados.

Civiles armados similares a los que actuaban junto a los policías para reprimir las manifestaciones antirracistas, lo cual deja un duro mensaje que muestra un país dividido y lleva a los recuerdos de la Guerra de Secesión, contienda civil librada en ese país entre 1861-1865, simbolizada en estos días por varias banderas de los Confederados en manos de los asaltantes del Capitolio.

En tanto Trump y su equipo, en esta situación continúan amenazando con dejar tierra arrasada en Cuba, siguiendo los desesperados intentos de sus asesores.

Nada más y nada menos que los sucesores de aquellos mercenarios terroristas, creados y armados por la CIA estadounidense que invadieron la isla por Playa Girón (bahía de Cochinos) en abril de 1961, tratando de frustrar la heroica revolución triunfante el 1 de enero de 1959.

Asesores que conforman el mafioso lobby cubanoamericano con sede en Miami, Florida, que tuvo y tiene influyentes representantes republicanos en el Congreso como Marco Rubio, Bob Menéndez, Ileana Ros-Lehtinen y Ted Cruz entre otros y otros, además de los grupos terroristas que responden a ese mismo lobby.

Estos asesores tenían vía libre y grandes privilegios que les permitían decidir no sólo las acciones contra Cuba, sino contra países como Venezuela, Nicaragua, Bolivia y otros en la mira de ese oscuro poder.

Nunca habían podido perdonar la derrota al zarpazo imperial que intentó la invasión en 1961, ante lo cual el gobierno de Estados Unidos impuso un bloqueo criminal contra Cuba en 1962, prometiendo 30 años después, en 1992, mediante la ley Torricelli, mantenerlo ‘hasta terminar’ con la Revolución, lo que nunca han podido lograr.

Continuaron endureciendo el bloqueo con leyes como la Helms-Burton en 1996 violando todo los derechos internacionales, el derecho a la soberanía del pueblo cubano.

Convirtieron al bloqueo en un asunto extraterritorial con sanciones a terceras naciones, lo que se fue profundizado con nuevas e ilegales leyes y sanciones a lo largo de estos casi 60 años, y violando especialmente los derechos humanos del pueblo cubano.

Rechazado este bloqueo una y otra vez por organismos internacionales y humanitarios y por todos los países del mundo, en votaciones permanentes, continúa como un crimen de lesa humanidad por sus temibles consecuencias.

Con la llegada de Donald Trump a la presidencia esta política se recrudeció, a tal punto que las sanciones se transformaron en algo cotidiano, casi a diario, en 2020, para hundir la daga hasta el fondo en el corazón de Cuba.

En estas circunstancias tan graves para la humanidad a lo largo del pasado año, no sólo se agudizó el bloqueo sino que se envió a la flota de Estados Unidos tanto al Pacífico como al Atlántico, amenazando con invasiones a Cuba, Venezuela, Nicaragua, a la vez que se produjeron atentados, sabotajes y fallidos golpes de todo tipo, en una guerra terrorista que aún continúa, sin haber podido rendir a los heroicos pueblos.

Por todo esto la celebración desde la alegría y la fuerza imbatible de la resistencia al cumplir 62 años la Revolución Cubana fueron la expresión de la dignidad, en condiciones muy difíciles por las sanciones impuestas por Trump, que agravaron todo lo actuado anteriormente.

ANTE LAS AMENAZAS LA VOZ DE LA PAZ
‘La gratitud y el abrazo sentido a la familia cubana, por ser inspiración, por su comprensión, participación y aporte. En familia celebremos el nuevo año y el 62 aniversario de la Revolución. Viva, Cuba Viva’, dijo el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez en el mensaje de la celebración de un nuevo aniversario de la Revolución el pasado 31 de diciembre.

‘El 2020 fue un año totalmente desafiante pero en el que vencimos. Juntos venceremos también en el 2021. Gracias a nuestra Patria amada’, dijo también el mandatario recordando el difícil año de la pandemia de Covid-19, en que ese país ha dado una lección de eficiencia, dignidad y solidaridad al mundo.

‘La Revolución considerada uno de los más influyentes modelos de resistencia y lucha social de Latinoamérica y el mundo’, como también sostuvo Díaz-Canel, sigue viva gracias a enormes sacrificios para sostener al único país verdaderamente independiente en Nuestra América, que va recreando en forma permanente el proceso revolucionario sin perder su condición, reafirmada por el actual presidente, de país socialista.

Un socialismo que conserva todos los principios, pero con la necesaria recreación dialéctica que significa hundirse en la realidad que nos rodea en este periodo histórico y recrear el camino revolucionario.

Cuba fue y es el faro luminoso de Nuestra América por su autenticidad como revolución que surge de la continuidad histórica con su lucha heroica contra el colonialismo español en el siglo XIX.

También ese país nos ha enseñado que ante cada zarpazo imperial, la respuesta era y es la incansable capacidad de resistencia y de imaginación creadora, enriquecida su fuerte base teórica y científica hasta convertir a la isla caribeña en lo que es hoy: una potencia en salud, en cultura, en educación y en solidaridad, asombrando a la humanidad en este caótico año de pandemia, después de lo cual nada será igual.

Coincidiendo con la pandemia de Covid-19, ante las acciones solidarias de Cuba, reconocidas en el mundo, han quedado al desnudo y en evidencia las miserias escondidas debajo de las alfombras de un capitalismo salvaje e inhumano.

En el marco de la tragedia del bloqueo el país caribeño fue impedido de recibir equipos, medicamentos, ayuda humanitaria y otros por Estados Unidos.

Pero a pesar de esto envió una de las creaciones solidarias más extraordinarias de la Revolución: la Brigada (de médicos) Henry Reeve -especializada en responder ante catástrofes, pandemias y situaciones graves, salvando vidas en muchos lugares del mundo- a colaborar requerida por países del llamado Primer Mundo, en un ejemplo de solidaridad y dignidad.

La actividad de las brigadas Henry Reeve recibió el reconocimiento de gobiernos, pueblos e importantes personalidades políticas e intelectuales que han solicitado a la Academia Sueca se les otorgue el Premio Nobel de la Paz.

Ellos son el símbolo en estos momentos de la Revolución Cubana en su 62 aniversario. Un símbolo de lo que es capaz de dar un pueblo desde la humildad, el coraje, la resistencia y la dignidad. Nunca más luminoso que en este duro enero de 2021.

Cuba además significó y significa la derrota moral más grande para el imperio. Sólo basta con mirar y comparar el mapa de ambos países, cuanto en estos momentos está aconteciendo ante nuestros ojos ávidos, que buscan los destellos de humanidad que necesitamos para nuestra liberación e independencia definitiva.

*Prestigiosa escritora, periodista y analista internacional argentina. Premio Latinoamericano de Periodismo ‘José Martí’ (1986).

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