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Publicado el 24 Febrero, 2021 por María de las Nieves Galá León en Opinión
 
 

Aguzar el sentido de percepción

Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Una amiga querida contrajo la covid-19, felizmente ya está en casa, en proceso de recuperación. Me contó que mientras estuvo en el hospital se preguntó, una y otra vez, qué había hecho mal; pues ella es en extremo cuidadosa y pensaba haber cumplido las normas con rigor.

En ese soliloquio, aislada de la familia, preocupada por el hijo que también tenía el virus… reflexionó que, en algún momento y lugar, hubo una grieta.

“No puedo cambiar la aptitud de otros, pero sí voy a transformar la mía”, me confesó. Y aunque algunos le han dicho que no puede estar en una urna de cristal, pues la vida sigue: hay que salir a la calle, trabajar, interactuar con personas… ella reitera que todo eso tendrá que efectuarlo, ciertamente, pero en lo adelante con mucha mayor protección.

En verdad, quienes han pasado la difícil prueba de esta enfermedad y han visto su vida y la de los suyos en peligro, vuelven con otra filosofía y la conciencia de que solo hay una manera de enfrentar el invisible virus: disciplina y cumplimiento estricto de lo establecido.

Lamentablemente, las cifras de personas contagiadas con el virus SARS-CoV-2 en Cuba siguen aumentando. No obstante, las medidas adoptadas y la actualización de los protocolos. En reciente reunión del Grupo temporal del Gobierno para el enfrentamiento al nuevo coronavirus, Roberto Morales Ojeda, viceministro primero, demandó “una actuación más responsable de las personas, la familia y las instituciones, por lo que hay que continuar incrementando todas las acciones de promoción y educación para la salud que contribuyan a elevar la percepción de riesgo y peligro ante esta enfermedad que tiene una elevada transmisibilidad y letalidad”.

Añadió que es preciso el apego estricto al cumplimiento de los protocolos en los plazos establecidos por parte del Sistema Nacional de Salud; así como el papel de cada uno de los Organismos de la Administración Central del Estado y de las organizaciones de masas.

Cada vez son más las instituciones que reportan trabajadores con la covid-19, asunto que preocupa, pues estos centros están en un barrio determinado y sus secuelas se extienden a la familia. Ahí, como en todas partes, como llegó a expresar en un momento determinado el doctor Francisco Durán, director de Epidemiología del Ministerio de Salud, “hay que apretarse los pantalones”. ¡Y de qué manera!

En este caso, hago énfasis en los centros laborales, donde debe aguzarse el sentido de percepción. Están los que pretenden seguir haciendo reuniones, sin cumplir el requerido distanciamiento, sin la ventilación necesaria; sin comprender la compleja situación.

Otros que menosprecian las posibilidades de las nuevas tecnologías y no explotan todos los beneficios que estas ofrecen. Las visitas de personas ajenas a las oficinas pueden ser controladas y de no existir condiciones idóneas para recibirlas, deben atenderlas en un espacio apropiado (salón de reuniones) para no exponer a los compañeros que ahí se encuentran.

Otra alerta deben ser los elevadores: si no existe el ascensorista, los que utilizan el equipo tienen que tocar botones indistintamente y no siempre está la precaución de lavarse las manos. En fin, hay que desmenuzar cada acción y ver dónde está el punto vulnerable.

En este escenario, se hacen más necesarias las inspecciones laborales. Los responsables de velar por esta tarea deben estar despojados de todo formalismo y ser súper exigentes en sus visitas; profundizar en la revisión, asesorar adecuadamente, tanto a empleados como empleadores; potenciar el diálogo sobre seguridad y salud de forma cotidiana, a través de todos los canales de comunicación. No cabe otra que extremar las medidas de protección contra la covid-19, por el bien de mi amiga convaleciente, por el de la familia y el de todos los cubanos.


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León