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Publicado el 3 Febrero, 2021 por Mariana Camejo en Opinión
 
 

AMÉRICA LATINA: Renovadas esperanzas

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Mariam Camejo-Foto de autoraPor MARIANA CAMEJO

Entre pandemia, elecciones, sanciones y reconquistas navegó la región el año recién terminado. La veta más trágica de esta realidad la han protagonizado los muertos por covid-19, no solo víctimas de la enfermedad sino también de los gobiernos neoliberales, con sus deficientes sistemas de salud.

La puja entre políticas mercantilistas y sociales signó el 2020 de una manera peculiar precisamente por el coronavirus. Para Bolivia y Ecuador fue un período difícil. El golpe de Estado en el primero derivó no solo en la represión de quienes apoyaban al Movimiento al Socialismo (MAS); asimismo en el aumento del desempleo y una desprotección total para los grupos poblacionales vulnerables. Sin embargo, la victoria aplastante del MAS en las urnas demostró la falacia de tildar de fraude el triunfo de Evo Morales en 2019, “proclamado” en el informe de la OEA, y ha puesto en entredicho la credibilidad de autoridades como Luis Almagro, secretario general del “Ministerio de Colonias”. Jeanine Áñez legó un país en destrucción, pero Luis Arce se ha planteado la posibilidad de reformarlo y el programa ya está en marcha.

La reconquista del poder por la izquierda en la nación del Altiplano es un atisbo de esperanza luego de un período de retrocesos. Con el binomio Alberto Fernández-Cristina Kirchner en Argentina, López Obrador en México y la posible derrota de Lenín Moreno en Ecuador, podría convertirse 2021 en un año para restituir Mercosur y avanzar hacia un modelo de integración latinoamericano que comprenda y respalde el desarrollo y la disminución de la pobreza.

¿Chile sería parte de esa marea? Difícil afirmarlo. El desafío que tienen los chilenos es garantizar que la nueva Carta Magna realmente sea representativa de los nuevos tiempos y de las necesidades y valores de los ciudadanos.

Un aspecto importante de lo que pudiera significar la reconfiguración de la izquierda en la región es el impacto sobre Venezuela, un país que junto con Nicaragua y Cuba sobrevivió a un 2020 bajo una lluvia torrencial de sanciones estadounidenses. Si los nuevos gobiernos y la entrada de Joe Biden en la Casa Blanca pudiera aliviar el panorama actual de restricciones, debido al hecho de que sigue siendo “la cueva del tesoro” -el oro negro- lo más probable es que no cambie mucho para ese hermano país, cuyas votaciones parlamentarias corroboraron una base popular considerable.

No obstante, lo primero que deberán resolver las naciones de la zona es la vacunación masiva y segura contra la covid-19, porque solo de esa forma podrán reactivarse las economías a plena capacidad, por tanto es vital encarar los próximos 12 meses con un programa de recuperación, así como de políticas públicas que protejan a aquellos que han sido colocados en la periferia de los programas de gobierno.

Brasil, además de revitalizarse en términos económicos, también precisa sanar de todo lo que ha significado la presidencia de Jair Bolsonaro; sin embargo, al susodicho todavía le queda tiempo en el Palacio de Planalto, porque las presidenciales son en 2022.

Constricción económica, cambio climático, impacto de la covid-19 son todavía cuestiones que se mantienen para 2021; no obstante, la restitución de gobiernos progresistas resulta una razón para el optimismo político-social en este año.

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Mariana Camejo

 
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