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Publicado el 2 Febrero, 2021 por María de las Nieves Galá León en Opinión
 
 

COVID-19: Auto-revisión necesaria

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Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

La cifra más alta desde el comienzo de la pandemia en Cuba fue informada el pasado 31 de enero. Según las estadísticas, al cierre del día 30, la Isla reportó 1 012 nuevos casos de contagiados con la covid-19.

Los números siguen alarmando y preocupando a todos. No obstante, los esfuerzos realizados por el Estado, el ministerio de Salud Pública y todos los involucrados en este intenso combate, el “enemigo” invisible no se detiene y sigue poniendo a prueba nuestra capacidad para enfrentarlo y doblegarlo.

Desde que se decretó la existencia del SARS-CoV-2 en el país, las autoridades cubanas han apelado, a través de los más diversos canales de comunicación, a la responsabilidad y conciencia ciudadana, al papel de la familia para que niños y jóvenes no se expongan innecesariamente, para que mantengan el distanciamiento en los lugares públicos, además de usar el nasobuco y lavar las manos con agua clorada. Sin embargo, desde un inicio hubo quien lo ignoró y ha puesto en peligro su salud y la de los demás.

¿Quién no tiene un familiar -ya sea hijos, hermanos, sobrinos, esposos o amigos- muy querido entre el personal de la salud que, desde marzo del pasado año, ha estado en la zona roja, enfrentándose a la covid-19, a riesgo de sus vidas? Son largas las jornadas entregados con denuedo al quehacer en los hospitales, salas de terapia intensiva o centros de aislamiento.

¿Quién no ha tenido la zozobra por el estado de salud de un ser querido o de un amigo que ha sido diagnosticado? Mucho más triste aún, aquellos que han perdido una persona amada por esta maldita enfermedad.

Si en marzo existía desconocimiento, hoy la huella dejada por el nuevo coronavirus es ineludible y los datos cada día hieren más. Valdría la pena apelar a la auto-revisión individual… y colectiva.

Puertas adentro, en nuestras casas, es preciso analizar qué hemos dejado de hacer ¿Todos en el hogar tienen percepción del peligro? ¿Prestamos atención debidamente a los primeros síntomas, ya sea un catarro, un dolor de garganta o de cabeza? ¿Nos ponemos el nasobuco cuando alguien llega a la casa? Aunque lo más recomendable, es no hacer ni recibir visitas por estos días.

En el barrio: ¿se hace la pesquisa como es debido? ¿La persona que está aislada en su casa tiene el apoyo de la comunidad a la hora de hacerle llegar los más elementales productos?

Y por otra parte están los centros de trabajo. En algunos casos, hay que decirlo, se resquebrajaron las medidas de protección. Volvieron las reuniones con exceso de personal, no siempre en lugares ventilados. Algunos que habían optado por el trabajo a distancia, retornaron a las oficinas; estando disponible el agua clorada para el lavado de las manos, no todos la utilizan.

El incumplimiento de estas medidas en algunos colectivos ha conllevado a que se generen casos de la covid-19. Tantos empleados como empleadores tienen que velar por el cumplimiento estricto de lo estipulado.

Y no vuelvo a hablar de las colas (para todo) porque del tema se ha dicho bastante. Si se mantuviera el distanciamiento -que no es difícil, pero lo hacemos complejo-, se contribuiría a ser menos vulnerables al contagio.

Solo la participación consciente y cívica de todos, en el combate sistemático y cotidiano contra la pandemia, hará posible que logremos disminuir las cifras tan lamentables que cada mañana nos informa, en programa televisivo, el Doctor Francisco Durán, y que hacen que los pelos se pongan de punta.

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María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León