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Publicado el 26 Febrero, 2021 por Claudia Rodriguez en Opinión
 
 

Participación: tan efectiva como necesaria

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Por CLAUDIA RAMÓN RODRÍGUEZ

El año 2020 ha sido uno de los peores que recuerdo. Una terrible pandemia llegó, y casi un año después sigue su fuerte embate; mientras el cerco económico y financiero del imperio se intensifica, y la guerra mediática contra Cuba es cada día mayor.

A la par del actual 2021 nació la Tarea Ordenamiento, proceso de unificación monetaria y cambiaria, de reestructuración económica. Se trata de uno de los cambios socioeconómicos más impactantes y radicales para la nación en las últimas décadas.

Muchos son escépticos de la estrategia diseñada para salir a flote en medio de la tempestad. Sin embargo, algo no puede esquivarse: en todo momento el gobierno ha sostenido canales de comunicación para intercambiar con los ciudadanos y favorecer a la vez, que el pueblo participe de las propuestas.

Contexto propicio

La aprobación de la nueva Carta Magna en 2019 fue la antesala a cambios en materia de comunicación gubernamental en la Isla, pues propició un verdadero ejercicio de democracia. A ello súmesele la presencia en internet de los Órganos, Organismos de la Administración Central del Estado y los gobiernos territoriales, desde el primer trimestre del propio año.

Aunque se mantienen vías tradicionales de participación popular en Cuba como la rendición de cuenta de los delegados a sus electores, personarse en oficinas de atención a la población, escribir directamente a directivos gubernamentales, las redes sociales han ganado protagonismo al mismo tiempo que las instituciones hacen uso de ellas para esa retroalimentación comunicacional.

Cuba dice

Cuando la pandemia de la covid-19 apenas se asomaba, ya eran miles los que pedían en las redes sociales y a través de las páginas institucionales el cierre de las fronteras, el cese del curso escolar y otros reclamos.

Para finales de marzo, en comparecencia radiotelevisiva, las máximas autoridades anunciaban la aplicación de esas y otras medidas. Para ello se tuvo en cuenta las opiniones y propuestas populares, según confirmara el primer ministro Manuel Marrero.

De lo más significativo en este período fue la forma en la que se denunció viralmente los delitos de acaparamiento y especulación y, en consecuencia, el gobierno trazó un plan de enfrentamiento a tales ilegalidades y al acaparamiento de recursos de primera necesidad.

El anuncio del reordenamiento no fue la excepción, y desde antes de su puesta en marcha, todo aquel que así lo consideró, pudo pronunciar sus dudas, sugerencias y opiniones. Entonces, sobre la marcha de un proceso económico complejo, se rebajaron los precios de las preocupantes tarifas eléctricas, del helado del Coppelia, y de un grupo de medicamentos, así como otros cambios a lo dispuesto en el marco jurídico de la Tarea Ordenamiento.

Seguir revolucionando

La esencia de un proceso que ha contado con el pueblo para la toma de sus decisiones sigue viva. Aun cuando hoy, la Isla es calumniada en el ciberespacio y los intentos de golpe suave no cesan, los que aquí construimos y perfeccionamos nuestra Cuba no perdemos de vista los ideales de justicia social y bienestar por los cuales tanta sangre se ha derramado.

Intervenir desde nuestras posibilidades, aportando criterios para cambiar lo que deba ser cambiado, es una de las mejores maneras que tenemos de aportar a la Patria. El camino es arduo, pero juntos, en cuadro apretado, se puede llegar lejos.

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Claudia Rodriguez

 
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