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Publicado el 13 Marzo, 2021 por Ernesto Eimil Reigosa en Opinión
 
 

Covid-19 en EE.UU.: ¿La luz al final del túnel?

Por ERNESTO EIMIL REIGOSA

Rochelle P. Walensky, directora del Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), dijo el lunes 8 de marzo en conferencia de prensa, con rostro adusto aunque aliviado, que, finalmente, millones de norteamericanos ya vacunados podrán reunirse y retomar parte de su rutina diaria con otras personas inmunes al virus. Adultos sin distanciamiento social, sin mascarilla, sin gel hidroalcóholico, aunque temerosos, están recuperando viejos placeres que temieron perder. La publicación de una serie de recomendaciones por la institución estadounidense ha dado cauce a una idea esperanzadora de lo que puede ser el futuro de la humanidad.

La guía del CDC llega casi un año después de la primera ola masiva de enfermos a nivel nacional. La buena noticia ha sido compartida por medios locales y nacionales por igual; y así, familias separadas por el virus, víctimas colaterales de la pandemia que lidian con el aislamiento y ancianos ya inmunizados pueden retomar algunas de sus libertades más básicas.

Estas pautas tienen un claro enfoque preventivo y piden a los ciudadanos ya vacunados -y a los que están por vacunar- practicar la cautela. Reconocen que la gran mayoría del país está aún vulnerable y que muchas preguntas científicas siguen sin ser respondidas, debido al poco tiempo de estudio.

“Mientras más estadounidenses son vacunados, un mayor cuerpo de evidencia nos dice que hay una serie de actividades que quienes hayan sido completamente protegidos contra la enfermedad pueden realizar”, dijo Walensky en la sala de prensa de la Casa Blanca.

Pero, incluso con la existencia de este contexto favorable, muchas personas que ya han sido inmunizadas están recelosas de seguir las recomendaciones del CDC. La doctora Vaile Wright, de la Asociación Americana de Psicología, reveló que en un estudio que pronto será publicado la mitad de los adultos participantes admiten sentirse ansiosos con volver a la normalidad, cosa que también confirmaron el 44 por ciento de los encuestados ya vacunados.

“Lo que lleva a esa incomodidad es el nivel de incertidumbre”, aclara Wright; “es realmente difícil saber qué es seguro y qué no. Cuando le demos a la gente información verificada científicamente y le digamos esto es lo que puedes hacer, pero te recomendamos que hagas esto, eso le dará a la gente lo que necesita para tomar decisiones en base a hechos para protegerse a sí misma y a sus familias”.

El presidente Joe Biden, quien ha ejercido un enfoque mucho más apegado a la ciencia y a los hechos que su predecesor, ha prometido que para finales de mayo todos los estadounidenses mayores de edad tendrán una vacuna asegurada. Con respecto a esta declaración, agentes de salud federales recomiendan tomar la primera opción de inoculación disponible, para así acelerar el proceso. La misma noción defiende el profesor William Shaffner, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt, que explicó que todas las variantes disponibles en el territorio norteamericano protegen de un estado severo de la enfermedad y que no hay motivo para dudar de la efectividad de las mismas.

Al momento de escribir este texto (12 de marzo de 2021), la información ofrecida por fuentes gubernamentales de diferentes naciones, y compilada por el proyecto “Nuestro mundo en datos”, de la Universidad de Oxford, indica que 325,552,430 dosis han sido administradas a nivel global; en Estados Unidos solamente la cifra asciende a más de 96 millones. Los proveedores aprobados -Pfizer, Moderna, Johnson & Johnson- están repartiendo, entre todos, un promedio de 2,17 millones de dosis diarias.

Sin embargo, a pesar del optimismo de muchas personas, especialistas advierten de que los riesgos todavía son reales y muy altos. Se refieren, sobre todo, al exceso de confianza que ha hecho que estados como Texas o Mississippi levanten la obligatoriedad de usar mascarillas en su territorio. El miedo a que una cuarta ola de contagios y muertes dé al traste con la desaceleración vivida en los últimos meses, y con los avances en materia de salud, es un argumento que se repite siempre. “Recuerden que sobrevivimos al invierno”, escribió The New York Times en un especial del pasado 20 de diciembre, esperando que antiguas lecciones de renovación y cautela sean finalmente interiorizadas.


Ernesto Eimil Reigosa

 
Ernesto Eimil Reigosa