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Publicado el 18 Marzo, 2021 por Marieta Cabrera en Opinión
 
 

Covid-19: Romper los pronósticos

Por MARIETA CABRERA

Sin que se avizore todavía un control de la covid-19 en Cuba, a mediados de marzo de 2021 el país seguía empeñado en contener la tercera ola de contagios que empinó la curva de nuevos casos positivos, con cifras alarmantes desde enero del presente año.

En ese primer mes, un total de 15 530 personas fueron confirmadas con el nuevo coronavirus en la Isla, y en febrero ese indicador ascendió a 23 004. Con igual tendencia despuntó marzo y solo en los primeros 16 días se diagnosticaron en el territorio nacional 13 135 individuos. Esta última cifra, consideran los expertos, no augura un alentador cierre del mes, y recuerdan incluso que es superior al total de casos reportados desde marzo hasta diciembre de 2020, cuando se notificaron 12 056 personas con la covid-19.

El curso que muestra la pandemia en la mayor de las Antillas reclama la necesidad de nuevas medidas para quebrar esos pronósticos, al decir del presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien afirmó en días recientes que hasta ahora el país se mantiene en una meseta, y se siguen pronosticando más de 700 casos diarios y de tres a cuatro fallecidos por día.

Determinar con prontitud los contactos de las personas diagnosticadas con el SARS-CoV-2 y propiciar su aislamiento inmediato es un paso clave para cortar la transmisión. Sin embargo, todavía existen ineficiencias no solo en la detección de dichos contactos, sino en el seguimiento que se debe hacer de estos por parte del médico y la enfermera de la familia mientras cumplen el periodo de aislamiento en sus viviendas, variante aplicada en La Habana.

Pero este seguimiento no puede limitarse a visitar a esas personas únicamente para realizarles la prueba de PCR de rigor, y administrarles el nasalferón (fármaco cubano que fortalece el sistema inmunológico). Es importante además ayudarlas para que no salgan de sus hogares durante ese tiempo.

Esto último demanda una participación activa de los miembros de las organizaciones de masas y otros actores de la comunidad para convencer a quienes están en aislamiento domiciliario sobre la importancia de permanecer en casa y no recibir visitas, y alertar a las autoridades cuando alguien incurra en indisciplinas y violaciones que pongan en riesgo la salud de sus vecinos. También es necesario que en los barrios se busquen alternativas para apoyar a las familias aisladas, a fin de suministrarles alimentos y otros productos básicos durante esos días.

No pocas lecciones de esta pandemia -como la de aquellos meses en que los viajeros iban a casa de sus familiares con la indicación de que unos y otros cumplieran las medidas sanitarias, que luego no fueron respetadas por la mayoría de las personas-, confirman que si bien cuesta mucho avanzar unos metros en el control de la covid-19, cualquier descuido o desacierto puede significar kilómetros de retroceso.

Lo confirman, por ejemplo, las provincias de Granma y de Sancti Spíritus, las cuales estaban de punteras en esta pelea y hoy se hallan entre las de peores indicadores. Y lo más significativo y doloroso es que en esa vuelta atrás, muchos compatriotas contraen la enfermedad y algunos, lamentablemente, pierden la vida.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera