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Publicado el 6 Marzo, 2021 por Marta Sojo en Opinión
 
 

De nuevo en el candelero

Marta Sojo.Por MARTA G. SOJO

A Donald Trump le es imposible abstraerse de esa atmósfera de notoriedad que mantuvo durante su presidencia. A pesar de haber mantenido un perfil bajo después de que perdió las elecciones, ahora regresa a la vida pública, con su inalterable personalidad egocéntrica. Poco más de un mes después de dejar la mansión presidencial, y luego de su segundo juicio político en el Congreso, del que fue absuelto, retorna a su terreno favorito: discursos, acusaciones y mentiras, que fueron una constante durante su período en la Casa Blanca.

La oportunidad la tuvo en el estado a donde se fue a vivir, Florida, al asistir a la clausura de la Conferencia de Acción Política Conservadora (Cpac), que sesionó bajo el lema de “América sin cancelar” (America uncanceled), a la cual asistieron los partidarios republicanos más fanáticos. Si bien ha hecho algunos comentarios en ocasiones, este fue su primer discurso significativo, que le sirvió para abrir la puerta a su renacimiento político. Esta –aprecian observadores– es una de las reuniones anuales más destacadas y llegó en un momento de creciente debate dentro del Partido Republicano de si distanciarse del expresidente o continuar vinculando su futuro con el suyo. Así  que a Trump le sirvió como anillo al dedo la reunión para generar atención.

Aunque en su intervención señaló que los republicanos están muy unidos, no es tan así como lo proclama, ya que existe una fisura entre los que le favorecen y los que no, palpable al mencionar a sus correligionarios que se opusieron a él, en particular los que le criticaron por alentar a los grupos violentos en el asalto al legislativo. Su oratoria reafirmó la obstinada idea de que no perdió en las urnas, y que los demócratas le robaron el triunfo, además de mencionar que no se propone crear una nueva organizacion, sino que el Partido Republicano unido será más fuerte que nunca y ganará las elecciones de medio mandato en 2022 y las presidenciales de 2024.

Sin embargo, un analista opinaba que el Partido Republicano había quedado marcado por las repetidas mentiras sobre su fracaso electoral, su juicio político por incitar a una insurrección en el Capitolio el pasado enero y la extraordinaria escisión que ha provocado entre los republicanos tradicionales y los populistas Pro-Trump.

Claro, en el razonamiento del exmandatario no pudo faltar el repaso favorable de sus cuatro años en el poder y las “virtudes” de sus políticas; como es natural aprovechó para arremeter contra sus adversarios, especialmente el presidente Joe Biden. Y, casualidad de casualidades, pocos días después de sus palabras en la Capc, informó la AP que las agencias de inteligencia detectaron un posible complot para atacar otra vez la sede del Congreso.

Pero volviendo al discurso y su entorno, seguimos observando lealtad al expresidente en la derecha radical, y se distingue sostenida la influencia que mantiene en su partido y el sector conservador, que es capaz de obviar “su incapacidad para colocar los intereses nacionales por encima de los suyos, su desastrosa y politizada gestión de la respuesta ante la covid-19, y su responsabilidad en el asalto al Capitolio que, el 6 de enero pasado, protagonizó una muchedumbre de sus seguidores.”

Amenazas reinantes

Otros asuntos mantienen la atención sobre Trump en la actualidad. Sostienen peritos que se mantendrá en el escenario estadounidense, pues además de estar preparándose para seguir en la política y en los negocios, los desafíos legales se incrementaron y se volvieron más inminentes. Ahora afronta variadas indagaciones criminales, además de pesquisas estatales civiles y demandas por difamación de dos mujeres que lo acusan de agresión sexual.

No resulta poco lo que tiene por delante. En Georgia anunciaron que enfrenta dos nuevas pesquisas por las llamadas que hizo a los funcionarios electorales, incluida una al secretario de Estado Brad Raffensperger, en un intento de anular los resultados electorales del estado.

También enfrenta problemas en Nueva York, donde la oficina del fiscal del distrito de Manhattan procura esclarecer si la “Organización Trump” violó leyes estatales con fraude de seguros, fiscal y otros proyectos para malversar. Según informaciones de la prensa local, el alcance de la búsqueda es amplio, e indagan, entre otras cosas, si engañó a las instituciones financieras al solicitar préstamos o violó las leyes fiscales al donar una servidumbre de conservación en su propiedad llamada Seven Springs y deducir las tarifas pagadas a consultores.

A juicio de expertos, esa es la averiguación más avanzada de todas las que se realizan contra el exgobernante, y la lleva a cabo el demócrata Cyrus Vance, que recibió luz verde con una moción anunciada por el alto tribunal. En la Gran Manzana, además, los expertos lograron acceder a las declaraciones de impuestos del exgobernante y reforzaron su equipo con un fiscal que se especializa en casos financieros complejos.

Mientras, en Washington los fiscales federales que siguen la pista a la insurrección del 6 de enero en el Capitolio han señalado “que nadie está por encima de la ley, incluido Trump, y han enfatizado que nada está fuera de la mesa cuando se les preguntó si analizaban el papel del expresidente en incitar a la violencia.” El mundo cambió para Trump legalmente ahora que ya no es presidente, dijo Elie Honig, exfiscal federal y estatal y analista de CNN.

Nada, que el hasta hace poco inquilino de la Casa Blanca perdió la inmunidad que disfrutaba como presidente, un valladar para que el Departamento de Justicia lo acusara penalmente, con lo cual su equipo legal logró evitar fallos finales en una serie de procedimientos en las cortes. Como ciudadano privado deberá someterse a investigaciones criminales.

En este contexto, la decisión de la Corte Suprema de autorizar la entrega de las declaraciones tributarias del exjefe de la Casa Blanca a la fiscalía de Nueva York complica la situación del magnate ante las leyes.

Ahora, parece que Donald Trump se mantendrá en la vida pública estadounidense de una u otra manera, y en el tira y encoge de si se postulará nuevamente en las elecciones generales de 2024. No hay que adelantarse. De aquí allá todavía falta un trecho y cualquier cosa puede suceder.

 

 

 

 


Marta Sojo

 
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