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Publicado el 26 Marzo, 2021 por Elsa Claro en Opinión
 
 

España: Tormenta en la Puerta del Sol

No siempre 2+2 resulta 4

Elsa ClaroPor Elsa Claro

La incertidumbre, fulana persistente en la política española, subió varios puntos en solo días tras la convocatoria a elecciones anticipadas hecha por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Ayuso. El relanzamiento lo hace una derecha particularmente belicosa –léase Partido Popular (PP) y Ciudadanos (Cs)–, así como unos ultraconservadores (VOX, por supuesto) ansiosos por mostrar colmillos y hacer presa.

Temerosa de que le jugasen una mala pasada sus propios socios, Ayuso optó por adelantarse. Militante del PP, que dirige Pablo Casado, y asociada a Cs, de Inés Arrimadas, no le hace ascos a VOX (Santiago Abascal); es más, los usa y favorece en el enconado y crispante empeño de ponerle traspiés al gobierno de Pedro Sánchez. Exponer su mandato en la importante autonomía surge de una moción de censura impulsada en Murcia por Cs, coyunturalmente aliado con el PSOE, al denunciar irregularidades del PP en la atención a la pandemia.  Sabedora de que hay coaliciones frágiles o intereses que saben romperlas, la Ayuso hizo el movimiento de marras. Casi de inmediato, Pablo Iglesias, líder de Podemos, anunció que deja su puesto como vicepresidente del Gobierno, en favor de Yolanda Díaz, actual ministra de Trabajo, para aspirar a la jefatura de la Comunidad madrileña y “evitar que la ultraderecha” gobierne allí, algo bastante probable según encuestas.

Calificar de salto al vacío el paso de Iglesias no es excesivo. Él realizó un llamado al resto de la izquierda para poner el freno predicho, pero Más Madrid (Más País en su versión nacional), el partido desgajado de Podemos, tiene su propia candidata, Mónica García, y de momento no piensa en alianzas. El mejor resultado de Iglesias sería formar parte de un gabinete con Ángel Gabilondo (PSOE), si este gana el próximo 4 de mayo. En los sufragios españoles se elige un Parlamento. Si uno de los grupos no obtiene mayoría absoluta, la jefatura de las distintas bancadas concuerda quién asume la presidencia de la autonomía o del país. Esa característica añade expectativas al resultado. La academia y otros cenáculos de pensamiento entienden más atinado que Mónica García y Pablo Iglesias logren atraer las dos tendencias progresistas que representan, separadas pero no enemigas.

De otro lado, “la salida de Iglesias del Gobierno de coalición es un hecho de enorme relevancia política. El independentismo catalán pierde a uno de sus máximos respaldos en el Gobierno español y el principal impulsor de las alianzas con los partidos periféricos, nacionalistas e independentistas”. Esa visión del analista Lluís Foix remarca uno de los diversos peligros por delante. El “continuará” se impone.


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