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Publicado el 31 Marzo, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

PENÍNSULA COREANA: Alternativas de solución

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Luego del fracaso de la última cumbre entre Donald Trump y Kim Jong Un, en Vietnam, el rotativo The Washington Post consideró que “probablemente Kim acceda a abandonar su armamento nuclear si los Estados Unidos finalizan su alianza militar con Corea del Sur, que mantiene desde la Guerra de Corea (1950-1953)”. Ahora, en 2021 hay una dirección demócrata en la Casa Blanca y resulta muy sintomático que este 18 de marzo el secretario de Estado yanqui, Antony Blinken, y el secretario de Defensa, Austin Lloyd, se hayan reunido en Seúl para una “revisión exhaustiva” de la política a seguir durante la administración de Joe Biden hacia la República Democrática de Corea (RPDC). También llama la atención que este intercambio haya tenido lugar en vísperas de la Cumbre de Alaska entre Washington y Beijing, la que estuvo plagada de tensiones, pero que al final entreabrió una puerta precisamente en la cuestión central de este comentario.

Algunos analistas concuerdan en que la vía con la llamada Corea del Norte podría enfocarse en la “paciencia estratégica” de Barack Obama, que evitó mantener cualquier tipo de diálogo directo sin un compromiso previo de Kim de desnuclearización. Sin embargo, el propio líder asiático ha aclarado que su nación se mantendrá en alerta, porque los “americanos son el mayor enemigo” -expresión usada al clausurar el octavo congreso del Partido de los Trabajadores-, aunque confirmó que “si los Estados Unidos dejaran de lado su belicosidad, nuestras relaciones podrían mejorar, lo pensaríamos”.

Vayamos por partes. La RPDC despliega una estrategia defensiva con armas sofisticadas, incluso ensaya nuevos misiles nucleares (el último este 25 de marzo), lo cual justifica Pyongyang a partir de la beligerancia que siente del otro lado de sus fronteras a cuenta de los reiterados ejercicios militares conjuntos de los EE. UU. y Corea del Sur. Entonces, los norcoreanos consideran que su actitud es de autodefensa. Así, los dos actores confabulados renovaron, el 10 de marzo de 2021, un acuerdo mediante el cual Corea del Sur pagará hasta 2025 unos mil 35 millones de dólares a los yanquis para costear los 28 mil 500 hombres que se supone preserven la paz en la península coreana, propósito incumplido y esquivo.

El otro factor que siempre la RPDC planta en la mesa de negociación son las sanciones económicas, todas, no solo las norteamericanas, esas que van siendo cuestionadas incluso por la contraparte sureña. Por increíble que parezca, Lee In-young, responsable de los asuntos intercoreanos en Seúl, expresó que “si tuviéramos que hablar de sanciones adicionales, es el momento de revisar que han aportado estas hasta ahora. De manera que tenemos que volver a considerarlas, en función de la situación actual por la covid-19, y su flexibilización podría desempeñar un papel crucial para disminuir tensiones que nos lleven a la desnuclearización”. Las cartas están volteadas. ¿Por cuál enfoque se decantarán las partes involucradas? Al año le falta mucho, el desenvolvimiento del tema coreano recién empieza.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda