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Publicado el 5 Marzo, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

Respuesta cooperativa y solidaria

María Victoria Valdés RoddaPor MARIA VICTORIA VALDÉS RODDA

Quienes apostaron e incluso llegaron a certificar que ya era una organización acabada volvieron a clasificar como descreídos reaccionarios, porque no conocen la esencia transformadora y revolucionaria de los pueblos que deciden caminar con pies propios pase lo que pase. La incidencia de la covid-19 ha renovado los mecanismos solidarios que, como naciones soberanas, nos hemos dado desde 2004. Fidel y Chávez guían todavía.

Así, a inicios de marzo de este 2021, y de manera virtual, acorde a la realidad de estos tiempos, intercambiaron ideas, principios y proyectos los cancilleres del ALBA-TCP. Convocado por Venezuela, este nuevo intercambio volvió a colocar al ser humano en el centro de los desvelos de nuestros dirigentes, porque no les mueve la demagogia, sino un genuino interés estratégico cuyo propósito fundamental es unir capacidades y fortalezas con vistas a lograr transformaciones estructurales y del sistema de relaciones marcadamente desigual. Su objetivo cimero es el desarrollo integral de nuestros países como entes justicieros y soberanos.

Esta última palabra ha sido introducida por esta comentarista en asociación con los criollos candidatos vacunales Soberana 01 y 02, puestos por Cuba a disposición de nuestros hermanos. Digno ejemplo de cómo la ciencia en Revolución es capaz de enfrentar contingencias inesperadas a contracorriente de las dificultades. En ese sentido, en el XXI Consejo Político del ALBA-TCP hubo un reconocimiento a la contribución de la Mayor de las Antillas en su respuesta regional al Sars-Cov2 y por el desarrollo de vacunas contra ese patógeno a pesar del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de los EE. UU., que también hostiga a los revolucionarios venezolanos, nicaragüenses, bolivianos, y a cuanto pueblo se sienta libre.

El titular de Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, destacó que el ALBA está al servicio de los pueblos y no de las élites, siendo motor de la integración, ahora de cara a un nuevo obstáculo: los efectos de la covid-19. Al respecto ponderó los esfuerzos y la coordinación de la Secretaria Ejecutiva en la activación de la Alianza en los distintos ámbitos, así como la creación del Banco de Vacunas, porque entre nosotros no caben ni el egoísmo ni la rapiña.

El líder de la diplomacia cubana, Bruno Rodríguez Parrilla,  enfatizó el continuado enfoque humanista: “Se ha defendido el derecho a la salud y a la vida pese a las presiones económicas y al recrudecimiento de la política injerencista, intervencionista de Estados Unidos contra América Latina, basada en la Doctrina Monroe”. Reiteró la disposición de Cuba a brindar asesoramiento y contribuir al control de la enfermedad a través de la labor de sus brigadas médicas, e impulsar y ampliar la colaboración en el frente de la Salud Pública en los países del bloque integracionista.

Tras llamar a la Casa Blanca a sostener vínculos basados en los postulados de la proclama que estableció a la región como zona de paz, Rodríguez Parrilla condenó la inclusión de la Isla en la espuria lista de naciones que según los yanquis patrocinan el terrorismo, y agradeció la solidaridad y el permanente apoyo del ALBA-TCP ante la prepotencia imperial.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda