0
Publicado el 23 Marzo, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

SIRIA: Es hora de llamar las cosas por su nombre

María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS-RODDA

A propósito de la desestabilización y destrucción en la República Árabe Siria​ los medios de comunicación occidentales siguen mezclando mentiras con medias verdades, y aunque esta práctica no es decisiva para el curso de la historia, ya se ha demostrado que puede crear una matriz de opinión proclive a los absurdos y, lo que es peor, a los crímenes. Y contra Siria ha habido muchos. En un principio parecía que esa nación iba a seguir los derroteros de la Primavera Árabe, pero al final las desavenencias políticas internas, que las hubo y hay, encontraron en la unidad el mejor camino para preservar la soberanía, porque lo que se ha dado en llamar guerra vivil ha pasado claramente a una extranjera por intereses geoestratéticos, de un lado, y los recursos naturales, del otro.

Todavía hoy la prensa mundial en su mayoría culpa abiertamente al mandatario sirio, Bashar al Assad. Lo curioso es que  sigue minimizándose su victoria en la primera elección presidencial multipartidista en muchos años. El líder del Partido Baaz Árabe Socialista, en el poder, fue reelegido en 2014, con el 88,7 por ciento de los votos, es decir, más de once millones de personas. Este respaldo explica los muchos éxitos, y no solo en el frente de guerra, también en las tareas de paz. En una entrevista concedida a TeleSur, el dirigente sirio expresó su frustración porque al tiempo que lo difaman “blanquean” a los terroristas, describiéndoles como “luchadores por la libertad”: “Soy un simple titular. Y el titular es siempre: El presidente es malo, el tipo malo está matando a los tipos buenos”. Enfatizó que se “ignoran tanto los crímenes cometidos por los rebeldes como nuestras victorias”. A saber, en este 2021 las Fuerzas Armadas nacionales, con el respaldo de Rusia, han recuperado el control del 96 por ciento del territorio sirio.

Asimismo, el millón y medio de personas que partieran en busca de seguridad regresaron, y se incorporaron a las colosales tareas de la reconstrucción. Contra eso nada puede la prensa adversa, ni los terroristas del llamado Estado Islámico (EI) y del Frente Al Nusra (apoyado con dinero yanqui), ni tampoco las tropas estadounidenses acantonadas en bases ilícitas en el Estado árabe. Esto último envía el mensaje de que Washington tal vez llegue a considerar una intervención a fondo. De momento, roba petróleo ajeno. ¡Como siempre! Las reservas de crudo están estimadas en 2,5 mil millones de barriles, de acuerdo con el The Oil and Gas Journal.

Y si bien nunca ha pasado a “mayores”, en 2019 el Departamento de Defensa de los EE. UU. debió admitir que, por espacio de tres años, unos mil 190 civiles han perdido la vida por sus ataques, en coalición con Turquía y otros gobiernos. Según el Derecho Internacional, dichas acciones fueron y son ilegales. Los pueblos lo saben. Y en ese sentido, por ejemplo, el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba expresó, en abril de 2018, su más enérgica condena al ataque yanqui en la noche del 13 de abril, contra instalaciones militares y civiles en Siria, con el pretexto del supuesto empleo por Damasco de armas químicas contra civiles. Luego se confirmó que era otra mentira de la prensa occidental, hermanada con el gran capital y los gobiernos voraces de siempre. Va siendo hora de hablar claro.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda