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Publicado el 18 Marzo, 2021 por María de las Nieves Galá León en Opinión
 
 

Un año sin abrazos

Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Soy partidaria de los abrazos. Toda la vida me ha gustado estrechar a mi hijo entre mis brazos desde pequeño y le he llamado a ese instante el abrazo de “mamá-osa”: por lo protector, amoroso y reconfortante. Así se ha extendido a la familia.

Según los expertos, ese gesto, popular entre los cubanos, tiene grandes beneficios, pues no solo incrementa el vínculo afectivo y emocional, sino “que activa todo el cuerpo mejorando la salud y provocando la felicidad”.

También se argumenta que “estimula la oxigenación del organismo, algo que ayuda a prolongar la vida de las células y por tanto prevenir el envejecimiento prematuro”.

Pero cuando abrazo, no lo hago pensando en esas múltiples teorías científicas. Me hace sentir bien y es una forma de extender mi alegría o tristeza a mis seres queridos.

Ahora saco cuentas, de que hace un año he (hemos) tenido que vivir sin ese apretón que tanto reconforta. La covid-19 nos ha privado de compartir con muchas de las personas más queridas.

En marzo de 2020, imaginé que sería difícil, pero no sabía cuánto. Desde entonces cambiaron hábitos y maneras de actuar: la mascarilla se convirtió en una prenda imprescindible, tanto como los zapatos; ando siempre con gel o agua clorada. ¡Jamás me había lavado tanto las manos! Hablo menos en público y converso más por teléfono, trato de mantener el distanciamiento, y aunque no escapo de las colas, hago la imprescindible.

De marzo pasado a la fecha, la huella dejada en el mundo por la pandemia es aterradora; nos lacera el alma la muerte de un amigo o de gente que conozco y, sin embargo, me sensibilizo; me enorgullece la entrega de nuestros médicos, que no obstante tantas jornadas enfrentando el mortal virus, siguen en sus puestos, como buenos soldados de la salud, ganando combates a favor de la vida.

Luego de más de 365 días, también hay esperanza. Nos la han regalado nuestros científicos, quienes desde el primer momento se entregaron a la búsqueda de una vacuna para enfrentar el nuevo coronavirus. Para orgullo de los cubanos, hoy el país cuenta con cinco candidatos vacunales, uno de ellos, Soberana 02, en la tercera fase de ensayos clínicos, convirtiéndose en la primera vacuna desarrollada en América Latina en llegar a esa etapa.

No obstante, sé que habrá que mantener el rigor de las medidas de protección por largo tiempo, esa será siempre la mejor manera de impedir que este invisible virus nos haga daño. Aun así, sueño con los encuentros de la familia y amigos para dar, sin miedos, esos abrazos que calientan el corazón.


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León