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Publicado el 8 Abril, 2021 por Prensa Latina en Opinión
 
 

El Congreso del Período Especial

Por Orlando Oramas Leon

El llamado Período Especial tuvo al Partido Comunista de Cuba (PCC) en la vanguardia del enfrentamiento a las condiciones extremas que vivió la isla caribeña en la década de los 90 del siglo pasado.

Se inició desde fines de los 80 de esa centuria un largo período de crisis con la desaparición del llamado bloque socialista en Europa del Este y el colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y se esfumaban los principales mercados de la economía cubana.

Comenzaba de facto un doble bloqueo a la nación antillana, que sufrió además el exacerbamiento del cerco que Estados Unidos mantenía desde los inicios del proceso revolucionario, al que aspiraba en tales condiciones dar la estocada final.

En el quinquenio anterior el PCC había encabezado un proceso de rectificación de errores y tendencias negativas que empezó en la economía, pero se extendió a toda la sociedad con el propósito de encontrar un camino autóctono y eficiente para el socialismo a la cubana.

El tal contexto se celebró el IV Congreso del PCC, que tuvo como escenario el teatro Heredia en la oriental ciudad de Santiago de Cuba entre el 10 y el 14 de octubre de 1991. Por primera vez una reunión de esa naturaleza ocurría fuera de La Habana.

Antes millones de cubanos habían debatido temas puntuales contenidos en el Llamamiento al cónclave.

En esa ocasión no hubo un Informe Central escrito. En el discurso inaugural el primer secretario del Partido, Fidel Castro, enfatizó en el análisis de la coyuntura internacional, caracterizada por el desplome del campo socialista en Europa del Este y los problemas de la Unión Soviética.

Y sobre todo en la repercusión de estos hechos para la economía cubana y las medidas que se tomarían para la supervivencia de la nación y del proceso revolucionario.

El líder cubano calificó aquella reunión como un ‘congreso en armas’ y acotaba entonces:

‘Hoy nos corresponde a nosotros una responsabilidad universal. Somos el único país socialista en medio del Occidente, de todo el Occidente y de una parte del Oriente, el único.

‘Y qué odio nos tienen algunos por la capacidad de nuestro pueblo, de nuestra patria de aceptar ese desafío y de mantener en alto sus banderas y su disposición a defender esas banderas’.

Y subrayó en su discurso inaugural:

‘Hoy luchamos no solo por nosotros mismos, no solo luchamos por nuestras ideas, sino luchamos por las ideas de todos los pueblos explotados, subyugados, saqueados, hambrientos de este mundo; luego, nuestra responsabilidad es mucho mayor’.

En tales circunstancias excepcionales el congreso adoptó las medidas indispensables para resistir y continuar el proceso revolucionario pese a las dificultades extremas.

Durante el desarrollo del evento se debatió y aceptó la entrada de los creyentes religiosos al Partido. También los delegados debatieron sobre el papel de la ciencia en función del desarrollo nacional, la lucha contra el delito y otros importantes temas.

El congreso adoptó una resolución que facultaba al Comité Central a para tomar decisiones en correspondencia con la difícil coyuntura y hacer cumplir el objetivo supremo de ‘salvar la Patria, la Revolución y el Socialismo’.

En la Resolución sobre los Estatutos del Partido se plantearon importantes modificaciones, como eliminar la estructura del Secretariado del Comité Central.

También facultar al Buró Político para crear de su seno un grupo de trabajo a cargo de la atención de los asuntos cotidianos de la dirección partidista; y eliminar la categoría de miembros suplentes en todos los organismos del PCC.

El IV Congreso ratificó a Fidel y Raúl Castro como primero y segundo secretarios.

La clausura fue en la Plaza General Antonio Maceo de Santiago de Cuba el 14 de octubre de 1991.

Fidel Castro diría entonces:

‘Bajo la dirección de la Revolución y del gobierno socialista, adoptaremos las medidas que haya que tomar para que nuestras fábricas marchen, para que nuestros obreros trabajen, para salir adelante en estas difíciles condiciones’.

Y aseguró que ello se haría bajo ‘el principio de proteger a todos, de que no quede un ciudadano desamparado en nuestro país, repartiendo lo que tengamos, buscaremos fórmulas para salvar la patria, para salvar la Revolución, para salvar el socialismo’.

Son premisas vigentes hoy, cuando el PCC alista su Octavo Congreso, que tendrá lugar en La Habana del 16 al 19 de abril, marcado por la pandemia de la Covid-19, el bloqueo desatado de Estados Unidos y el objetivo de avanzar en el modelo socialista cubano.


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