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Publicado el 23 Abril, 2021 por Prensa Latina en Opinión
 
 

En los Balcanes occidentales, el río suena…

Roberto Molina, Prensa LatinaPor Roberto Molina (*)

Belgrado, 22 abr (Prensa Latina) Los Balcanes occidentales, desde tiempos inmemoriales considerados un barril de pólvora presto a estallar por cualquier chispa, renuevan esos fueros ante la supuesta existencia de un nuevo mapa que redefine las fronteras.

Aunque todos los protagonistas de los trascendidos sobre un borrador no oficial (en lenguaje diplomático non-paper) se esfuerzan en negarlo y afirman que ni siquiera lo han visto, lo cierto es que crece como bola de nieve cuesta abajo la versión de un nuevo trazado de los límites territoriales en esta compleja región de Europa.

La paloma, según todos los indicios y comentarios de otros dirigentes del área, parece haberla soltado el primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa, bajo la tesis de un alegado completamiento de la desintegración de Yugoslavia.

Solo esa definición retrotrae la memoria a la conspiración de grandes proporciones de potencias europeas como Alemania y Reino Unido bajo el mando de Estados Unidos, sobre todo de las dos administraciones demócratas sucesivas de William Clinton (1993-2001).

Esos objetivos se lograron en medio de contradicciones internas que facilitaron -con mucha sangre y destrucción- desbaratar el escollo que significó para las pretensiones hegemónicas la existencia de un estado poderoso como lo fue durante varias décadas la República Socialista Federativa de Yugoslavia.

Con el conflicto de Kosovo -la provincia constitutiva de Serbia convertida en campo de batalla mediante un inducido conflicto entre nacionalidades-, Washington condujo las acciones hasta ejecutar la agresión de la alianza atlántica (OTAN, marzo-junio de 1999), con 78 días de bombardeo a lo que restaba de aquella federación.

La ocupación militar de ese territorio permitió a sus ejecutores pasar por encima de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU y ‘crear’ instituciones de la mayoría albanesa.

En febrero de 2008 estas proclamaron la independencia unilateral, reconocida de inmediato por Estados Unidos y las principales potencias europeas, pero no por la comunidad internacional.

Una estatua dorada de seis metros de alto de Clinton, quien porta en su mano derecha el documento del 24 de mayo de 1999 que autorizó la entrada de tropas estadounidenses a Kosovo, se erigió un año después en la calle que lleva su nombre en Pristina como el mayor monumento a la democracia en ese remedo de estado.

Si bien desde entonces hay una estabilidad relativa en la región, también persiste el criterio de ‘acabar la tarea (finish the job)’ y ahora aflora de nuevo el tema, justo cuando en Washington los demócratas volvieron al poder.

De acuerdo con los trascendidos, el supuesto mapa redefine los límites entre Kosovo y Serbia, une esa provincia a Albania (que sumaría segmentos de Montenegro y una porción de Macedonia del Norte con población mayoritariamente albanesa), lo que resultaría en la Gran Albania, una histórica añoranza de Tirana.

El nuevo mapa no se detendría ahí, pues sugiere desmontar la actual Bosnia y Herzegovina (BiH), mediante la separación de la entidad República Srpska y la incorporación de parte de Bosnia occidental a Croacia, donde la mayoría de la población es croata.

El gran ‘beneficiario’ de ese adefesio geopolítico, el primer ministro albanés, Edi Rama, afirmó haber visto el supuesto mapa y añadió que le fue mostrado por Jansa en alguna ocasión, pero obvió emitir comentario alguno.

En tanto el jefe del gobierno esloveno, a quien los políticos de Sarajevo acusan de provocar una nueva guerra en los Balcanes, negó su existencia y escribió en las redes sociales que es un intento de causar daño a Eslovenia y a la Unión Europea (UE), cuya presidencia pro tempore asumirá en julio.

Al respecto, el portal esloveno que divulgó el non-paper afirmó que Jansa lo envió a Bruselas para su análisis, concretamente a Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, quien ni lo confirmó ni lo negó al ser abordado sobre el tema.

El mandatario de Eslovenia, Borut Pahor, dijo que conoció sobre ese documento, calificó de peligroso cualquier intento de remarcar las fronteras en la región y opinó que la solución radica en el ingreso a la UE de todos los estados de los Balcanes occidentales para minimizar esas intenciones, que calificó de primitivas.

‘Me opongo resueltamente a la idea de la desintegración final de Yugoslavia, porque creo que es imposible lograrlo de manera pacífica’, acotó.

Sin embargo, Zeljko Komsic y Sefik Dzaferovic, dos de los tres miembros de la presidencia colectiva de BiH, declararon que el 5 de marzo Borut les preguntó de manera extraoficial si consideraban posible una separación pacífica de ese país.

Trascendió, no obstante, que la resurrección de esa concepción podría provenir desde algunos círculos en Sarajevo, asociados a la vieja tesis de crear en esa república un estado netamente musulmán y deshacerse de los cantones croatas y la entidad serbia.

Milorad Dodik, presidente de turno por República Srpska en la presidencia colectiva de BiH, consideró que la separación de su entidad es una opción que podría realizarse en un futuro y es tema de debate permanente en el país.

En tanto, Aleksandar Vucic, mandatario de Serbia, expresó su decepción ante lo que denominó desmovilización intelectual de la intelligentsia y la seudo-élite regional al evaluar algo que nadie vio, remarcó que su país no se inmiscuye en los asuntos internos de nadie, respalda la integridad de BiH y reitera la disposición al diálogo.

Sin embargo -acotó- miro todo esto con mucha cautela y mucho temor, porque conozco el precio de la paz y sé lo importante que es la estabilidad para nosotros y para que nuestra economía progrese y no entre en fricciones y conflictos políticos adicionales.

No están echadas las cartas, porque en realidad nadie las mostró oficialmente, pero el ruido es enorme, la repercusión evidente y las eventuales consecuencias alarmantes, por lo que para los Balcanes occidentales suena válido el viejo refrán de que: Cuando el río suena, es porque agua trae…

(*) Corresponsal de Prensa Latina en Serbia


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