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Publicado el 6 Mayo, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

IRÁN: Nunca más avasallados

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

La representación de los occidentales sobre el Oriente Medio se ha ceñido tradicionalmente a considerarlo un lugar exótico, sin que muchos llegaran a comprender sus estructuras étnicas, religiosas, culturales, políticas, geográficas. Al principio, los griegos y romanos lo describieron como “lugar fascinante”. Debieron pasar muchas caravanas y flotas de barcos, guerras, caída de imperios, para que se diera un cambio de percepción y acercamiento.

La región despertó la curiosidad, lo cual dio pasó a la codicia, característica inherente, y exacerbada, al capitalismo (y, por supuesto, al imperialismo). En 1978, Edward Said, en su libro Orientalismo, impugna todos esos estereotipos y explica cómo en una región tan complicada y heterogénea Occidente impuso su concepción de Estado moderno, trazando fronteras arbitrarias. Ídem en África.

Así, sin llegar a comprender su diversidad, ni las interrelaciones de alianzas-no alianzas entre esos territorios, los autodenominados “civilizadamente superiores” los invadieron. No por la danza del vientre, ni por el monumental texto Las mil y una noches. Tampoco por sus exquisitos dátiles. Al sistema mundial –en los últimos tres siglos– lo mueve el petróleo, el gas, así como las rutas marítimas. De modo que el golfo Pérsico, el de Omán y el estrecho de Ormuz fueron ocupados como áreas estratégicas de tránsito de los hidrocarburos. Cuentan los antiguos que era tanta la potencia de estos que las llamas brotaban desde las entrañas de la tierra. Hoy todavía suceden esas escenas, porque en el Oriente Medio hay dos tercios de las reservas de petróleo mundial (65.3 por ciento) y un tercio de las de gas natural (36.1 por ciento).

Los persas no se doblegan

La sumisión per se jamás será característica humana fundamental, porque como especie biológica no solo padecemos por la explotación física, sino que nuestro pensamiento de justicia y libertad se activa. También en el Oriente Medio. Recordemos que, contra todo pronóstico, el pueblo palestino enfrenta firmemente la voracidad colonialista de Israel en su resolución de ser independiente como Estado.

Otro país que no admite políticas coercitivas es la República Islámica de Irán. Con una mayoría poblacional persa, ha  enfrentado como pocos a todos los imperios. Los yanquis no son excepción, porque en última instancia su esencia sigue siendo la descrita en el siglo XX por Vladimir Ilich Lenin. Pero en esa dialéctica de la historia y respondiendo a las concepciones ideológicas, políticas y filosóficas, el concepto leninista ha sido “revisado”. Incluso hay quien defiende que es posible –que existe– un “imperialismo bueno”. En el contexto de este comentario es pertinente citar a Claudio Katz en su ensayo “El Imperialismo del siglo XXI”: El nivel de salvajismo imperialista en Medio Oriente rememora las grandes barbaries de la historia colonial y por eso la resistencia popular en esa región es emblemática […] Y eso precisamente hace a diario el pueblo iraní”.

Este 26 de abril, la nación persa dejó bien claro cuál es su postura sobre el levantamiento de sanciones de EE. UU., país que pretende eliminarlas paulatinamente y además condicionar la decisión a una revisión del Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés). Con el objetivo de resolver uno de los asuntos medulares de la región, ese día en Viena se reunieron los representantes de los signatarios del pacto; es decir, el Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania, y -por supuesto- sin los norteamericanos, que guiados por Donald Trump lo abandonaron en mayo de 2018, en medio de protestas diplomáticas y de la ONU.

Interrogado por RT sobre si fue exitosa la cita, el representante permanente de Moscú ante las organizaciones internacionales radicadas en Viena, Mijaíl Ulianov, dijo: “El trabajo práctico para conseguir el retorno al acuerdo nuclear está en marcha”. Ante ese y otros criterios de parte de los reunidos en la capital de Austria, el presidente iraní, Hassan Rohaní, declaró que “la única forma de salvar el acuerdo es que los Estados Unidos levante las sanciones que nos reimpuso después de su retirada y que se reincorpore sin precondiciones”. Entretanto, la administración demócrata de Joe Biden sostiene estar dispuesta a retornar al pacto siempre y cuando se haga un nuevo texto, que incorpore “el programa convencional de misiles de Irán”. Punto no negociable.

El Centro de Investigación de la Asamblea Consultiva Islámica de Irán, tal como ha difundido HispanTV, expresó lo cardinal que es para la nación persa “el procedimiento legal de la eliminación de todas las sanciones y la implementación de cambios relevantes en las instrucciones del Departamento del Tesoro de los EE.UU., incluida la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), con los que obtener de este acuerdo beneficios económicos considerables”. Asimismo, destacó que con las sanciones impuestas, tras la salida unilateral de los norteamericanos, se vulneró el acuerdo nuclear, y se han creado dificultades y obstáculos en el logro de beneficios económicos para ellos como nación. Por ejemplo, hay “marcadas” más de 500 personas y entidades iraníes en la lista de los llamados Nacionales Designados Especialmente (SDN), lo cual provoca que ni bancos ni instituciones financieras extranjeras se aventuren a negociar por temor a los castigos de Washington.

Siempre hay decididos ante los “riesgos”

El experto en temas internacionales Pablo Jofré Leal expresó a HispanTV que de esta manera Joe Biden ha incumplido con su promesa de campaña de retornar a su país al pacto nuclear. El analista sustenta sus consideraciones en las presiones de los círculos de poder: “el lobby sionista, el lobby saudí, el lobby del complejo militar industrial de las armas y el lobby energético; todos con intereses en Asia Central y en Asia Occidental”. Lenin sigue vigente, e Irán, sin ser comunista, es antimperialista visceral.

Mientras, la Agencia noticiosa turca Anadolu subraya otro punto, tal vez agraviada por la postura de la actual Casa Blanca alrededor del conflicto turco-armenio. Dos años atrás quizá hubiera sido menos enfática. La experta en el área Ezgi Uzun afirma categóricamente que los Estados Unidos ya perdieron la batalla contra los iraníes. Ella y casi la totalidad de las fuentes consultadas aseveran que la evidencia es “la Asociación Estratégica Integral en todas las áreas de las relaciones bilaterales y asuntos regionales e internacionales”, vigente entre China e Irán por 25 años y firmada en marzo de 2021. “Hay un cambio de juego y un mensaje inequívoco de la flamante hegemonía mundial”. En energéticos Beijing invertirá 280 000 millones de dólares y más de 120 000 millones en infraestructura. Irán ha decido luchar, pero no lo hará en solitario.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda