0
Publicado el 29 Mayo, 2021 por María de las Nieves Galá León en Opinión
 
 

Siempre presente el Capitán de la clase obrera

María de las Nieves GaláPor MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

“La historia de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), de sus congresos, consejos, primeros de mayo, de sus luchas y conquistas no podrá escribirse, sin hacer obligada referencia a la figura de Lázaro Peña González, a su aporte considerable en lo concerniente a su acción personal y directa como Secretario General de esa organización, antes y después de la Revolución”.

De manera categórica, la investigadora Lucinda Miranda Fernández, describió así, desde el inició de su libro Lázaro en el XIII Congreso, al llamado Capitán de la clase obrera. La escritora reconoce que “Lázaro fue uno de esos líderes que surgen siempre del pueblo, en períodos de grandes acciones revolucionarias, muy influido por las luchas obreras del período neocolonial en el que le correspondió vivir, con dolorosas experiencias personales por nacer pobre y negro…”.

Así se puede entender entonces, la grandeza que alcanzó el líder sindical. Para Lucinda, fueron vitales las cualidades mostradas por Lázaro para comunicarse con los trabajadores. “Su fuerza siempre residió en el contenido del mensaje que transmitía, en su fe inagotable en la clase obrera, su honesto proceder, el odio que mostraba hacia los explotadores, al imperialismo y a la oligarquía nativa”.

Fue un fiel defensor de la unidad de la clase obrera en torno a la Revolución. En ese sentido, Lucinda acotó en su libro: “Entre sus múltiples objetivos en la defensa del proceso revolucionario, estuvo desarraigar conceptos y hábitos heredados del pasado y que eran imposibles en la sociedad socialista.

“Su labor perseguía, en este sentido, fines educativos dirigidos a elevar la responsabilidad en el trabajo, el incremento de la producción, la productividad y el cuidado de la propiedad social”.

La organización y desarrollo del XIII Congreso de la CTC, en 1973, resaltó, sin dudas, su sentido del deber y entrega a la causa del proletariado. Ya para ese entonces, estaba muy enfermo, pero no se detuvo.

Tanto así fue, que, durante las honras fúnebres de Lázaro Peña, el 13 de marzo de 1974, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, expresó: ¿De dónde aquel hombre, cuya salud estaba ya minada por la enfermedad, extrajo aquella inagotable energía, aquella extraordinaria lucidez, aquella infinita paciencia, abnegación y bondad con que trabajó por el éxito del congreso? Inútil rogarle que moderara sus esfuerzos y atendiera su salud. Era lo único que en este militante modesto, dócil y disciplinado desatendió los ruegos de sus compañeros y las exhortaciones de su Partido. Tal era su amor entrañable por los trabajadores y el movimiento obrero; tal era el estilo con que se consagraba al trabajo revolucionario…”


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León