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Publicado el 26 Junio, 2021 por Elsa Claro en Opinión
 
 

ESPAÑA: Empacho de codicia

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Elsa ClaroPor Elsa Claro

Según Pablo Casado (Partido Popular), el independentismo catalán concierne a  todo el Pacto Comunitario. Así  lo expuso a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quizás olvidando las particiones territoriales de los últimos tiempos. La descuartizada Yugoslavia, por ejemplo. Probablemente Bruselas se abstenga de enredarse en una confrontación que pudo tener enfoque constructivo, pero en su lugar la derecha española complica el asunto, suponiendo suya la verdad y el españolismo, y colocando por delante ambiciones electoreras.

Esa ansiedad por el poder lleva a promover otra moción de censura contra el gobierno de Pedro Sánchez, tomando esta vez de pretexto los indultos a los independentistas. La medida de gracia no implica la absolución, sino la suspensión de las condenas a quienes encabezaron el proceso soberanista.

La alianza PSOE-Unidas Podemos emprende un trabajo de distensión con la autonomía catalana, tras sus más recientes elecciones, buscando estabilidad. El Partido Popular, impulsado o seguido  por los ultras de VOX y por un Ciudadanos en merma, dice defender la unidad nacional, pero dañan, separan y ahondan crisis.

En esta oportunidad, Casado no tiene la sana fiebre de sensatez mostrada en abril del 2020 al negarle apoyo a la ultraderecha cuando pidieron la destitución del equipo gobernante. Ahora es él, con empuje de VOX, quien promueve la dimisión de Sánchez, la disolución del Parlamento y convocatoria a elecciones, en tanto exige el regreso de los reos a la cárcel mientras se ventilan los recursos en contra por el Tribunal Supremo.

Pedro Sánchez defendió su decisión ante aquellos que le acusan de traidor y malversador por el indulto (¿?), insistiendo en que es solo un paso en aras de “reducir la discordia política y territorial”, algo imprescindible si se procura “la convivencia en Cataluña”.  Fue una tormentosa deliberación legislativa donde se repitió el estilo descompuesto de los conservadores españoles.

En tono comedido, Jaume Asens, quien preside el Grupo Parlamentario de Unidas Podemos en el Congreso, da una visión sopesada: “No se le puede pedir a los independentistas que dejen de ser independentistas de la noche al día. Si la mitad de los catalanes son independentistas no es por arte de magia, sino que han sucedido una serie de cosas. Antes [de los gobiernos] del PP, los independentistas eran un 10 por ciento y ahora lo son uno de cada dos catalanes”.

En cuanto a los dirigentes que escaparon a Bélgica, Asens consideró: “Hay una anomalía clara. Por unos mismos hechos unas personas han estado cuatro años en prisión y otras han estado en libertad. Aquí se han visto como hechos gravísimos, pero en Europa se le vieron como hechos de naturaleza política con poca relevancia”. Con respecto a esos expatriados, los independentistas piden que sean favorecidos con el perdón presidencial también.

Queda abierta a vientos poco felices una tragedia que jamás se convertirá en comedia.

 

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