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Publicado el 28 Julio, 2021 por Ernesto Eimil Reigosa en Opinión
 
 

Alemania: un gobierno previsor hubiera podido salvar vidas

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Ernesto Eimil ReigosaPor Ernesto Eimil Reigosa

En la ciudad de Altenahr, poblado turístico en el norte de Alemania, desde hace varios días muy poca gente puede descansar bien. Este lugar fue uno de los más afectados por las inundaciones que devastaron zonas del país teutón hace una semana. El río Ahr, afluente del Rin y que siempre fue un símbolo regional, se desbordó terriblemente por las intensas lluvias. Se reportan varias personas muertas y pérdidas materiales valoradas en millones de euros.

Según el periodista local Steven Erlanger, voluntarios salen a trabajar todos los días para limpiar los edificios y las calles, y salvar lo que se pueda. Son apoyados por vecinos y familiares de los damnificados. La entidad encargada de la recuperación es la Agencia Federal de Ayuda Técnica. Establecida en 1950, cuenta con 2000 empleados permanentes y más de 80 mil voluntarios. Algunos son expertos en construcción, ingeniería y sistemas hidráulicos.

Dirk Wershofer, de 48 años, es una de esas personas que están colaborando con las instituciones en la atención y rescate de Altenahr y sus residentes. Sus padres, ya ancianos, estuvieron atrapados durante 24 horas antes de que pudieran recibir asistencia. El señor Wershofer mira a la calle y dice que lo que ve parece más el resultado de una guerra que otra cosa.

Para él, esta catástrofe tendrá un impacto seguro en las elecciones generales del próximo mes de septiembre. “La gente ahora mismo trabaja, limpia, duerme y trabaja otra vez. No están pensando en la política. Pero en una semana estarán muy molestos.”

Hannah Cloke, meteoróloga y experta de la Universidad de Reading, Inglaterra, ha llegado a la misma conclusión que varios alemanes. “En el medio de la campaña electoral algunos de los líderes germanos, tanto a nivel nacional como en movimientos regionales, aún parecen defender el sistema actual de manejo de desastres, al insistir en que las advertencias fueron oportunas y que los distintos organismos a cargo hicieron bien su trabajo”.

Cloke, quien es una de las diseñadoras del sistema de aviso de inundaciones usado en varios países centroeuropeos, asegura que vio venir las fuertes lluvias desencadenantes de la catástrofe varios días antes de que ocurrieran. Los pronósticos del 9 y el 10 de julio

del área de influencia del río Rin, que cubre parte de Alemania y Suiza, mostraban una alta probabilidad de inundación, la cual empezaría el día 13 de julio. Las evidencias posteriores sugirieron también que la región del río Mosa, en Bélgica, sufriría las consecuencias de los aguaceros.

La agencia europea encargada de predecir inundaciones envió varios informes a las autoridades competentes. “Claramente –dice Cloke– este mecanismo diseñado para salvar vidas no funcionó como debía”. En algunas áreas, sin embargo, sí se actuó con rapidez y los daños fueron menores. Se investiga actualmente qué partes de la cadena de avisos fallaron y por qué en otras no lo hicieron. Las pérdidas humanas rondan la cifra de 200.

Como especialista, Cloke no tiene dudas: “A menos que quienes están en el poder admitan que el sistema falló, se arriesgan a no aprender las lecciones y poner a otros en peligro en el futuro”.

 

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Ernesto Eimil Reigosa

 
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