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Publicado el 11 Julio, 2021 por Liset García Rodríguez en Opinión
 
 

Cierra la muralla a las mentiras contra Cuba

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Cara a cara.Por LISET GARCÍA

El asunto de manejar información falsa, fabricar narrativas para contaminar el entorno, se renueva constantemente con elevados bríos. Son técnicas cada vez más visibles, utilizadas como parte de operaciones especiales organizadas por el imperio estadounidense para desestabilizar escenarios de guerra, que ahora son práctica en cualquier circunstancia.

Varios expertos la denominan guerra de cuarta generación, o amenaza híbrida, y cuenta con armas específicas bien desarrolladas en sus manuales. Las principales, según su definición, son la contrainformación y el uso de mentiras en espacios mediáticos, pero, sobre todo, en las redes sociales con una intensidad que casi impide desmentirlas.

La ola promovida en estos días para bañar a Cuba se envuelve en un reclamo de ayuda humanitaria, al que unos cuantos se ha sumado, como si fueran fáciles de tapar las numerosas evidencias de lo que en el mundo han sido tales corredores supuestamente humanitarios, hechos a la medida de quienes buscan beneficiarse del río revuelto y a la vez impiden que el socorro llegue a los verdaderamente necesitados.

Mientras algunos quieren desconocer los efectos del cerco de Estados Unidos y achacan al gobierno cubano la situación del país, aflora la desvergüenza de los que se prestan a la desunión del pueblo, justo cuando más unidad se necesita para vencer la pandemia que en estos días ha crecido y se extiende con fuerza.

Mas, en las redes sociales han surfeado también quienes defienden la verdad de Cuba. Si bastara una sola expresión para ejemplificar la ocupación y preocupación de la dirección del país, ahí están los bulbos de los candidatos vacunales logrados por el potencial científico nacional. Por su eficacia se ubican entre los mejores del mundo, esfuerzo que es síntesis de una obra inmensa frente al bloqueo que asfixia y la pandemia que mata.

Desde la cuenta de Twitter, @dominiocuba, se ha denunciado el uso de esa red social para atizar el descontento. Hace dos días se preguntó: “¿Podrá explicar @Twitter cómo sus sistemas antispam han permitido este bombardeo de propaganda con la etiqueta #SOSCuba?

Y añade: “En un mismo segundo se activan mensajes con un patrón, cuyo origen son cuentas automatizadas que violan la política de la plataforma”.

En otro mensaje publicado este sábado, el propio usuario declara: “Los trolles, además, acosan a decenas de influencers. Como son los magos del corte y pega, ni siquiera cambian el mensaje”. Y con ironía saluda: “Hola, @Twitter ¿sigues ahí?”

Los mensajes que incluye como botón de muestra del “corta y pega” no dejan lugar a confusiones acerca de sus propósitos abiertamente provocadores de un caos. Dicen lo mismo, lo mismo, lo mismo. Solo cambian los nombres de los emisores. En otras circunstancias, la propia red social hubiera bloqueado tan disparatada longaniza insultante.

https://twitter.com/dominiocuba/status/1413733340298022912?s=20

Claro, porque desde que nació el ciberespacio en un parto inducido y controlado por el Pentágono para mantener y ampliar su dominio hegemónico, forma parte de su complejo militar industrial. Según el periodista australiano Julian Assange: “existe una militarización del ciberespacio, en el sentido de una ocupación militar. No vemos los tanques, pero están ahí…”.

En una guerra, hasta no hace mucho, se conocía bien quién era el enemigo y su arsenal. Ahora los estudiosos describen el concepto de amenaza híbrida con una hipótesis peligrosa que indica no saber quién es el enemigo y dónde está.

Pero todos los días aparecen revelaciones de cuántas partidas millonarias paga Estados Unidos por tales servicios. Cuba está entre los destinos “privilegiados” gracias a su obsesiva y criminal intención de desestabilizar al país y subvertir la Revolución. Lo que no han logrado con las bombas, ahora lo intentan con palabritas que tienden a confundir. Es que cuando se habla de ayuda suena bien al oído, sobre todo en Cuba donde se ha practicado tanto allende el mar y viceversa.

Solo para 2020 la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó para la subversión contra la mayor de las Antillas unos 32 millones de dólares.

En tal presupuesto no se incluye lo que reciben al menos unas 54 organizaciones de activistas por la “democracia”, periodistas y medios digitales financiados por el gobierno estadounidense, y mediante las conocidas Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Nacional para la Democracia (NED), como denunciara hace poco el periodista estadounidense Tracey Eaton en el sitio web Cuba Money Project.

En ese alambique, según revela Eaton, no están los que reciben financiación secreta, ni se dice en qué otros programas participan. Se adiciona que los “líderes” de esos grupos viven en Estados Unidos, y quienes tienen a su “servicio” aquí, son peones tarifados para intoxicar el ambiente, manipular sucesos, sembrar mentiras, promover pánico.

La respuesta del pueblo que no se deja confundir frente a tanta manipulación y ya alzó su voz este domingo en las calles de algunos poblados del país llamado a la protesta social, parece haber quedado escrita en unos brillantes y preclaros versos de Nicolás Guillén: Al corazón del amigo,/abre la muralla; /al veneno y al puñal,/ cierra la muralla; /al mirto y la hierbabuena,/abre la muralla; /al diente de la serpiente, /cierra la muralla;/…

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Liset García Rodríguez

 
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