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Publicado el 9 Julio, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

SIRIA: El precio de no arrodillarse nunca

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Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

María Victoria Valdés RoddaEn 2017 BOHEMIA contactó en exclusiva al joven Fady Marouf. El graduarse de Literatura Española en la Universidad Central de las Villas (2003) le abrió las puertas de la embajada de Cuba en Siria. En ese puesto esta reportera lo entrevistó. Hijo de una nación que trasmuta lamentos en acciones, este mismo Fady es ahora corresponsal en Damasco de la Agencia Prensa Latina (PL) e incluso casi todos hemos visto sus reportes para la televisión cubana desde el propio frente de combate. Su motivación ha sido derribar las mentiras occidentales sobre su país, que va recuperando soberanía, por sí mismo y con aliados confiables, en batalla tenaz contra todos los tipos de terrorismos.

Fady es también comunicativo, y entrañable amigo, pendiente de su segunda casa, Cuba, porque aquí fue nuestro igual: bajo las mismas carencias y alegrías. Es alguien muy cercano a esta periodista y a muchos otros colegas de la revista, mediante el contacto cálido por Facebook. Por ejemplo, este 3 de julio me informó –para mi sorpresa– que reproduce en la web siria de SANA nuestros artículos, con énfasis en los del Levante.

En ese punto, y tras conversar sobre su familia, pregunté “cómo está la cosa”, porque no todas las noticias consultadas son veraces y teniendo en cuenta que el periodista confronta siempre fuentes. “Acá lo que marca nuestro entorno son: el bloqueo estadounidense, las sanciones y la muy difícil situación económica. Los Estados Unidos son el principal causante de la falta de alimentos, apagones eléctricos de 18 horas, en la capital, y 20 horas en el campo. Hoy el pueblo sirio pasa penurias, nunca vistas; sin embargo, sabemos que el triunfo vendrá resistiendo”.

Concordamos en que tenemos conocimiento de causa a partir de un punto esencial de contacto: la rabia del mismo enemigo. Le comenté sobre un despacho noticioso de PL de mayo de este año, que exponía el refuerzo de los norteamericanos en sus bases ilegales en Siria, con nuevos lotes de materiales bélicos, y al mismo tiempo el descarado robo de decenas de camiones con trigo y petróleo. Precisó que era suyo y de otro compañero cubano. Y recordó, entre nostálgico y molesto: “Para que veas, antes de la guerra exportábamos electricidad al Líbano, a Jordania, a Iraq. Hoy tenemos que importarlo, con onerosos pagos en divisa.”. El ya prestigioso periodista dijo a Bohemia que hasta los cereales son traficados hacia el norte iraquí, “lo cual en reiteradas ocasiones causa dificultades con el pan diario, cuando en eso éramos autosuficientes”. Ahora dependen de la bondad de Rusia.

El optimismo en Fady es contagioso: “Amiga, no hay más alternativa que la resistencia, seguir hacia adelante con nuestros propios recursos, igualito que hacen allá”. Todo lo que pasa en Siria, subrayó, sucede por decir NO a las políticas yanquis en la región de Oriente Medio, la que quieren reconfigurar. “Ese es el precio, pero como quiera que sea va a ser menor que el de la rendición y el de arrodillarse ante el imperio”. ¡Y qué convicción! Con un ¡Venceremos!, nos animamos hasta el próximo “chateo”.

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