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Publicado el 23 Agosto, 2021 por Irene Izquierdo en Opinión
 
 

Agosto intenso

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Irene Izquierdo RiveraPor IRENE IZQUIERDO

Es lunes. Concluye la conferencia de prensa que habitualmente ofrece el doctor Francisco Durán. Los números de la jornada precedente (nueve mil 320 casos nuevos y 74 fallecidos) mantuvieron la preocupación de los que sí permanecen al tanto del comportamiento de la pandemia. Tras los comentarios al respecto, los vecinos retoman las labores hogareñas interrumpidas apenas una hora antes, cuando el tema televisivo anunciaba la presencia del director nacional de Epidemiología.

Vuelve la rutina. Del edificio contiguo al mío llega –a todo volumen, como es habitual en Alamar- la música: Pancho Amat, el Cabildo del Son y María Victoria, interpretan Te esperaré.

La obra, que quizás muchas veces hemos escuchado, sin prestarle la atención que merece, tiene letra de Héctor Gutiérrez y música del propio Amat, y la prepararon con todo el amor del mundo, como oda a la esperanza: Abrázame de lejos/ si asomas al balcón. /Hagamos que la suerte/se estire en la distancia. /Que poco se vuelven los millones/el día que el adiós nos amenaza…

Y pienso que agosto, mes intenso por naturaleza, se nos va; 31 días tradicionalmente depositarios de los excesos, en especial de alegría: playas, paseos, encuentros familiares; de invadir los centros turísticos y las capacidades de transportación entre provincias.

Por costumbre, agosto acoge la mayor parte de los planes del ocio por parte de millones de familias que aprovechan el período vacacional de los estudiantes, para hacer de las aventuras un rito que renueve los ímpetus para seguir. Y es un hecho muy marcado en el área del trópico, por las bendiciones del clima.

Ahora no es así. Agosto, como muchos meses atrás, se ha tornado intenso por el fuerte bregar en el enfrentamiento al SARS-CoV-2, con sus nuevas cepas o variantes y han hecho que la enfermedad resulte más contagiosa y letal.

Es el mes más fuerte de la pandemia, con cifras resistidas a bajar. Por ejemplo, hoy fueron otorgadas siete mil 832 altas médicas, pero la relación con los nuevos casos detectados es negativa, porque los que regresaron a sus hogares son mil 488 menos que los ingresos.

Y sin olvidar tan preocupantes cifras, continúo escuchando la canción-homenaje a los hombres y mujeres –no solo de la Salud, sino de la Ciencia y otras ramas- que, desde hace casi un año y medio, hacen de la vigilia por la vida su razón de ser, porque la pandemia ha cambiado por completo el actuar de los humanos en el mundo: Alcánzame las manos/con los ojos sin tristeza/dejemos el llanto y la emoción/para el día final de la tormenta…

Preocupan sobremanera los casos pediátricos de la jornada, mil 847 contagios, entre los que destacan 140 menores de un año. ¿Cómo? Cuándo? ¿En qué circunstancias? Tal vez los menores no puedan responder, y quizás los adultos no quieran hacerlo, porque lo que hay es una realidad: el virus no se propaga, muta o se perpetúa, si no hay un ser que le brinde alojamiento por su falta de responsabilidad, que no es solo la individual, sino también, la colectiva.

Cuba registra, en los últimos 15 días, una tasa de incidencia de la pandemia de mil 198.1 casos positivos por cada 100 mil habitantes. Que se reduzca no depende tanto de los esfuerzos de las entidades sanitarias, como de cada uno de nosotros, porque la situación continúa complicada.

El más reciente parte refleja que permanecen ingresados 109 mil 296 pacientes; 55 mil 27 de ellos están sospechosos, cuatro mil 368 en vigilancia epidemiológica, y 49 mil 901 activos, y de estos el 99,1 por ciento con evolución estable. En terapia intensiva atienden a 494 personas, en estado crítico 119, y 375 graves.

Una aliento muy grande lo brinda el fuerte trabajo por la inmunización de los cubanos. Un despacho de Prensa Latina da cuenta de que 12 millones 506 mil 728 dosis de inmunógenos contra el virus SARS-CoV-2, ya fueron administradas en Cuba, destaca: “De acuerdo con el sitio de esa cartera, cuatro millones 951 mil 522 personas recibieron una dosis de los inmunizadores cubanos, ya tienen la segunda cuatro millones 427 mil 495 y la tercera tres millones 127 mil 996”.

Las autoridades cubanas aspiran a vacunar a toda su población antes de que finalice el año. Una importante noticia, sobre todo por disponer de inmunógenos propios, lo que garantiza –junto al aporte de cada ciudadano-, que se pueda reducir la expansión del virus.

Cuando ello se logre, volveremos con Pancho Amat, el Cabildo del Son y María Victoria; no para escucharlos desde la distancia, sino cantar con ellos: Te esperaré con vida en la otra orilla/de este mar que purifican batas blancas/porque sin miedo al rigor de la zozobra/quien debe navegar es la esperanza…

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