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Publicado el 17 Agosto, 2021 por María de las Nieves Galá León en Opinión
 
 

Las señales del planeta

El mundo está peligrosamente cerca de un calentamiento descontrolado, según informe de la ONU sobre el cambio climático
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María de las Nieves GaláPor MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Cuando el mundo atraviesa una compleja situación epidemiológica causada por la covid-19, son también cada vez más evidentes las señales de alarma que lanza el planeta ante la agresividad del cambio climático. Por doquier aparecen fenómenos meteorológicos extremos: huracanes, sequías, incendios o diluvios hacen llorar a la Madre Tierra.

Hace poco, inundaciones sin precedentes alarmaron a los habitantes de Alemania y son espeluznantes los incendios que han asolado regiones de Grecia, España y Turquía. Según el sitio web de RTVE, el fuego en el país helénico comenzó “después de una ola de calor extrema en la zona, inusual no solo por las altas temperaturas –que con 47 grados se acercan al récord de calor histórico europeo-, sino por su duración en el tiempo”.

Tan solo hace una semana, en el nuevo informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre el cambio climático, calificado por su secretario general, António Guterres como “un código rojo para la humanidad”, se alertaba “que el mundo está peligrosamente cerca de un calentamiento descontrolado”.

El referido documento, elaborado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), asevera “que el mundo se ha calentado rápidamente 1,1 grados celsius por encima de los niveles preindustriales, y ahora se está precipitando hacia los 1,5 grados, un umbral crítico por el que los líderes mundiales acordaron que el calentamiento debe permanecer por debajo para evitar un empeoramiento de los impactos”.

Entre algunos de los datos significativos, está el hecho de que la temperatura media mundial fue 1,09 °C más alta entre 2011-2020 que entre 1850-1900 o que los últimos cinco años fueron los más calurosos registrados desde 1850, por solo citar esos ejemplos.

Y otra vez se insiste en que “una reducción a gran escala y duradera en la producción de gases de efecto invernadero puede limitar su devastador alcance”, en lo cual los seres humanos tienen responsabilidad.

Hace ya 29 años, el 12 de junio de 1992, durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medioambiente y Desarrollo, el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, alertó: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

La frase dejó pensando a muchas personas en el mundo, pues quizás para algunos, eso sería imposible. En sus argumentos, el desaparecido líder cubano, dijo: “los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen…”

Las evidencias presentadas por el informe de la ONU sobre el cambio climático corroboran lo señalado por Fidel en Río de Janeiro.

Si bien, luego del Acuerdo de París de 2015, las naciones prometieron recortes más estrictos para combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones e inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono, muchos no han cumplido con los plazos para hacerlo y existe una brecha entre lo que se promete y lo que se necesita para 2030.

Hoy las palabras de Fidel, en aquella magistral intervención, tienen total vigencia, en un planeta que cada vez requiere más cuidados y desvelos de la humanidad. “Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo”.

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María de las Nieves Galá León

 
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