0
Publicado el 20 Septiembre, 2021 por Mariana Camejo en Opinión
 
 

CELAC: El camino de la unidad

Compartir

Mariam Camejo-Foto de autoraPor MARIANA CAMEJO

América Latina sigue siendo un lugar con dos modelos de sociedad en confrontación: una apegada a las directrices del neoliberalismo y otra que busca la alternativa para la justicia social y la equidad. En consonancia, la VI Cumbre de la Celac rezumó pluralidad, diversidad y discrepancias. El presidente cubano, Miguel Díaz Canel Bermúdez, fue una de las voces adheridas a la construcción de mecanismos y políticas regionales independientes, soberanas y enraizadas en las necesidades actuales.

Esta cita fue convocada por México y contó con la presencia de representantes de organismos internacionales importantísimos para el desarrollo de la zona: Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal; Charles Michel, presidente de la Comisión Europea; el apoyo y la exhortación de António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, y el saludo –de no poca importancia desde los lentes geopolíticos– del presidente chino, Xin Jinping.

Lo insoslayable de esta cumbre es que estaba llamada a decidir el futuro de la Organización de Estados Americanos (OEA). En consonancia con las diferentes posturas políticas de los mandatarios reunidos, algunos pronunciamientos no acompañaron el alejamiento de ese organismo. Pero no puede hacerse un análisis justo de tal escenario si no se tiene en cuenta qué papel ha jugado la OEA, junto con Luis Almagro, en la desestabilización de los países del área. Recordemos que un informe de observadores de esa entidad marcó un punto de no retorno para la ingobernabilidad en la que se sumió Bolivia por más de un año, al afirmar que había indicios de fraude electoral, lo cual propició la salida de Evo Morales del país y la toma del poder por Jeanine Áñez, hoy procesada por su papel en dos masacres.

Las incuestionables palabras de Díaz Canel en respuestas a los ataques públicos del presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, dejan en claro este punto: “La OEA es la organización que al servicio de los Estados Unidos apoyó los intentos de aislamiento a Cuba, de intervenciones militares en América Latina y el Caribe, de golpes de Estado, dictaduras militares incluso en su país (en referencia a Uruguay), que Estados Unidos diseñó para contener la resistencia de los pueblos de nuestra América. La OEA guardó silencio mientras se torturaba en nuestra región y en su país. La OEA es la que calla hoy cuando se reprimen, se asesinan y se desaparecen latinoamericanos.”

La existencia de la entidad de marras ha fungido desde sus inicios como una vía para que Estados Unidos ejerza su política de brazos largos y dirigir el curso de la región. En consecuencia, ha sido un mecanismo de injerencia y desestabilización que no ha tenido carácter independiente para desarrollar los países de América Latina desde los principios del respeto mutuo y el multilateralismo. Se desprende entonces que no ha creado programas eficaces para hacer frente a problemas como el aumento de la pobreza o el desempleo, y en la actualidad la pandemia.

Frente a esa realidad, el presidente de México, Manuel López Obrador, considera que la Celac puede convertirse en el principal instrumento para consolidar las relaciones entre los países de América Latina y el Caribe, y alcanzar el ideal de una integración económica con Estados Unidos y Canadá “en un marco de respeto a nuestras soberanías”; es decir, construir en el continente americano algo parecido a lo que fue la Comunidad Económica, que dio origen a la actual Unión Europea.

“Es nuestro sentir que este ideal puede convertirse en realidad si pensamos y acordamos sobre tres cuestiones básicas: la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, la cooperación para el desarrollo y la ayuda mutua para combatir la desigualdad y la discriminación”.

En el terreno político llamó al compromiso colectivo de respetar las decisiones internas de los pueblos y que ningún gobierno se arrogue la facultad de someter a otro país bajo ningún motivo, causa o pretexto, o mediante la utilización del dinero, la propaganda, las sanciones económicas y diplomáticas o el uso de la fuerza. A todas luces, con estas palabras López Obrador trazó las directrices para una alternativa real a la OEA.

Pero algo que de ninguna manera puede pasarse por alto del discurso del presidente mexicano es la propuesta de reactivar pronto la economía de nuestro continente, incluyendo un acuerdo junto con Estados Unidos y Canadá, y la firma de un tratado para fortalecer el mercado interno, “que en la actualidad es deficitario en relación con Europa y, sobre todo, con respecto a Asia”. Esta idea podría ser presentada a Estados Unidos y Canadá durante el primer semestre de 2022.

Un panorama en crisis merece respuesta urgente

Puntos que quedaron claros y sobre los que alcanzaron consenso para acciones concretas estuvieron relacionados con las condiciones sanitarias y el cambio climático. El hecho de que varios mandatarios hicieran referencia al efecto devastador de desastres naturales ocurridos, y posibles por venir, constituye una prueba de toma de conciencia profunda sobre el tema y la emergencia de poner en práctica acuerdos conjuntos.

El presidente peruano, Pedro Castillo, mencionó la necesidad de luchar contra los efectos del cambio climático. “El Caribe y Centroamérica somos especialmente vulnerables a los climas extremos”, dijo Carlos Alvarado, mandatario de Costa Rica, “pero también en nuestra región están las soluciones”. Su homólogo de Guatemala, Alejandro Giammattei, afirmó que buscará en la ONU que Centroamérica sea declarada una región altamente vulnerable ante el cambio climático para lograr acceso a financiamiento climático. Juan Orlando Hernández, jefe de Estado hondureño, señaló que su país ha sido golpeado por los huracanes en los últimos años, algo que le ha lastrado el desarrollo económico.

Efectivamente, en noviembre de 2020, Centroamérica fue golpeada por los huracanes Eta e Iota, y Honduras se llevó la peor parte con más de 200 muertos y a pérdida casi total de sus cosechas de ese año.

Desde otro ángulo, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, se aproximó a este tema cuando consideró que los países del Caribe, que cuentan con importantes reservas naturales, bosques y selvas, deben exigir una compensación por el oxígeno que producen para el mundo.

No es fortuito, entonces, que en pocas horas se recaudaran más de 15 millones de dólares para la institución de un fondo destinado a hacer frente al cambio climático.

El debate en torno a la pandemia y su manejo dejó en claro la ineficiencia del mecanismo Covax para la región, y tal como afirmó Alicia Bárcena en su declaración sumamente ilustradora por la claridad de los datos, América Latina necesita producir vacunas y no depender de la importación desde países desarrollados. En ese sentido, Cuba declaró su disposición para la producción de inmunógenos antiCovid-19. Y un elemento central presente entre los puntos acordados es la creación de una agencia reguladora sanitaria regional; esto permitiría que si un país aprueba una nueva vacuna, esta podría ser usada en toda la región de inmediato.

A tono con el espíritu de no injerencia, como parte de la declaración aprobada, se reafirmó la necesidad de poner fin al bloqueo económico contra Cuba, en una cumbre que demuestra, por un lado, la intención y la necesidad de revitalizar la Celac y, por otro, de consolidarla como mecanismo que asegure el desarrollo de los países pero desde una perspectiva respetuosa entre homólogos y de justicia social.

Mínima cronología macabra de la OEA (entidad puesta en picota pública en la VI Cumbre de la Celac).

 

-1954: Guatemala fue invadida por tropas mercenarias organizadas por la CIA. La OEA había aprobado una resolución con la variante de intervención colectiva regional.

-1961: La OEA no se pronunció sobre la agresión a Cuba por Playa Girón.

-Abril de 1965: Desembarcaron marines yankis en Santo Domingo para impedir el triunfo del movimiento popular constitucionalista sobre la reacción militarista. Fue la primera intervención colectiva en un país del área bajo el sello de la OEA.

-Silencio ante la muerte de Salvador Allende y la Operación Cóndor.

-No promovió la paz en Centroamérica durante los años ochenta en un conflicto que cobró cerca de 100 000 vidas.

-No respaldó las investigaciones para esclarecer la sospechosa muerte del general Torrijos en Panamá.

-Marzo de 1982: en el caso de la intervención británica que inició la guerra de Las Malvinas, primera agresión de una potencia extracontinental a un país del sistema interamericano, la OEA no se pronunció.

-Octubre de 1983: un golpe militar derrocó al primer ministro granadino, Maurice Bishop, quien murió asesinado. Estados Unidos envió una fuerza de 1900 infantes de Marina. Una vez más se violó el principio de no intervención.

-1989: Silencio ante la invasión a Panamá.

-1992: La carta democrática interamericana llevó a nivel de tratado la imposición del unipolarismo a la región.

-2002: La OEA fue garante del golpe de Estado en Venezuela que pretendió sacar del poder al Comandante Hugo Chávez.

-2009: Contempló impávida el golpe de Estado en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya.

-2019: Desempeñó un papel importante para el golpe de Estado contra Evo Morales, en Bolivia.

-En la actualidad, la OEA apoya la política agresiva contra Venezuela y Cuba.

 

Compartir

Mariana Camejo

 
Mariana Camejo