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Publicado el 27 Septiembre, 2021 por Delia Reyes Garcia en Opinión
 
 

Escollos mayoristas

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Delia ReyesPor DELIA REYES GARCÍA

No son pocos los obstáculos para mantener abastecidos los puntos de venta del Grupo Empresarial de Logística del Ministerio de la Agricultura (Gelma). Esta entidad, una de las 11 mayoristas que tiene el país, estuvo privada -desde sus inicios- de acceder de manera directa al comercio exterior.

Cuando las empresas comenzaron a vender en CUC, como el campesino no tenía acceso a esta moneda, no tuvo más remedio que mantener las ventas en moneda nacional (MN). Para su oxigenación, el Ministerio de Economía y Planificación les autorizó un crédito externo que les permitía acceder a los recursos en divisas.

En medio de condiciones excepcionales para la economía cubana, provocada por el feroz hostigamiento de las medidas tomadas por el presidente estaodunidense Donald Trump –inamovibles hasta el presente-, y los efectos globales de la covid-19, las cosas comenzaron a cambiar.

La crisis hace maravillas. Uno de los físicos más brillantes del siglo XX, el alemán Albert Einstein, vaticinó: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y a países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias…”

Con el llamado de la máxima dirección del Gobierno y el Partido a quitar todas las trabas internas que entorpecen el pleno desempeño de las fuerzas productivas, y la nueva estrategia económico-social ante la crisis provocada por la pandemia, comenzaron transformaciones de fondo en la sociedad cubana, y en particular en la empresa estatal socialista, para hacer valer el viejo reclamo de mayor autonomía.

A finales de 2019, a Gelma se le permitió acceder, sin intermediarios, al comercio internacional; y desde septiembre de ese año, a vender en Moneda Libremente Convertible (MLC) con el objetivo de poder reaprovisionar tanto ese mercado como el de MN. Hasta el 15 de septiembre del actual año, por tal concepto, había ingresado más de 9 millones de USD.

Ante el déficit de financiamiento propio, a la empresa mayorista no le quedó otra salida que aplicar el régimen de consignación, es decir, pagar después de vender el producto, tanto a la industria nacional como a las entidades importadoras. Pero, a pesar de estos rejuegos comerciales, Gelma todavía anda lejos de satisfacer la demanda de las bases productivas, las cuales se quejan porque las tiendas en MLC están mejor abastecidas que las de MN, y por los altos precios en USD.

María del Carmen Fages Plasencia, vicepresidenta de Gelma, reconoce: “En este momento hablar de satisfacción de la demanda es un poco complejo, porque estamos dando nuevos pasos, en momentos de déficit de financiamiento y de insumos, inmersos en una crisis mundial. Y no podemos obviar el bloqueo que nos afecta grandemente, porque lo que pudiera importarse de mercados más cercanos hay que traerlo de otros mucho más distantes, y los fletes se han encarecido. Entonces la situación es muy difícil para todo. La industria nacional no tiene materias primas, y su producción es muy limitada”.

Para sortear en alguna medida las carencias de las entidades productoras nacionales, una parte de los financiamientos en USD obtenidos por Gelma es destinada a estas empresas, que puedan adquirir la materia prima, producir, y reaprovisionar sus dos canales de comercialización. Así lo han hecho, por ejemplo, con la Empresa de Fundición de Válvulas y Bombas Industriales (Valbo) de Guantánamo, perteneciente al Grupo Empresarial de la Industria Sideromecánica, y con la industria química.

Además, Gelma y el Grupo Empresarial Labiofam, han impulsado la construcción de plantas para la producción de biofertilizantes, bioestimulantes y bioplaguicidas. No obstante, con estas últimas, tampoco logran una oferta estable. Los atrasos en el cronograma de ejecución y puesta en marcha de la planta de bioproductos de La Habana tensan aún más la soga a los productores cubanos.

El pienso para la cría de cerdos y aves, uno de los surtidos más demandados, y líder en la cartera de ventas de la entidad mayorista, en los últimos meses, ha estado ausente en los anaqueles de la red en MLC, porque la industria nacional ha tenido afectaciones con la materia prima. En la actualidad se explora la posibilidad de importarlos también en consignación.

Sobre las insatisfacciones de los campesinos referidas al desabastecimiento en la red de MN, la vicepresidenta de Gelma, asegura: “A partir del encadenamiento productivo con la industria nacional, un por ciento mayoritario de los insumos que nos suministra se destina a las ventas en esa moneda, y en menor cuantía a las de MLC”. Respecto a los precios esclarece: “La empresa trabaja con las normas que establece el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP). En ninguno de los casos el margen comercial sobrepasa el cinco por ciento establecido. La ficha de costo de los productos contempla ese margen, un tres por ciento fijados para la Financiera Cimex S.A (Fincimex) por cada operación electrónica de POS, y los precios de las entidades importadoras. No obstante, tratamos siempre de negociar para que no se encarezca el precio final que llega a la población”.

Con la autorización de importar directamente los insumos, “estamos trabajando para abaratar los costos, de manera que podamos lograr consignaciones y proveedores propios, sin depender de otras empresas importadoras. Aunque hoy seguimos abiertos a lo que estas traigan y sea de interés para el mercado”.

A propósito de las compras directas en la red de MN, el campesino puede pagar en efectivo o mediante tarjeta magnética. En el primer caso, la regulación del MFP establece hasta 2 500 pesos, lo cual es bastante discutible, pues todos los precios de Gelma subieron después de implementarse en el país la devaluación de la moneda nacional.

Para aligerar las tensiones que pesan sobre las bases productivas (los efectos del bloqueo, cambio climático, intereses sectoriales, entre otros muchos), bien pudiera valorarse la venta a plazos de aquellos insumos tan necesarios en la agricultura, como maquinarias y tractores, que tienen hoy un elevado precio en MLC. Una medida que sin dudas aligeraría las espaldas campesinas y también el bolsillo de la población.

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Delia Reyes Garcia

 
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