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Publicado el 28 Septiembre, 2021 por Liset García Rodríguez en Opinión
 
 

Las tres letras de Cuba

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Liset/ Visita no deseada en tiempos de nasobucoPor LISET GARCÍA

Cuando Carlos Puebla le cantó a los Comités de Defensa de la Revolución, hizo declaraciones a un diario español: “No inventamos canciones, le ponemos música a la historia”. Aquel nacimiento, uno de los frutos de mayor autenticidad del proyecto cubano luego de su triunfo en 1959, tuvo enseguida sabor y olor a música, en la voz de un legendario cantor que pegó con aquel estribillo: “por allí vinieron, pero allí quedaron”, en alusión al ataque mercenario de Girón en 1961, cuya derrota ha quedado en la memoria de muchos.

Llamados popularmente como comités, esa organización es un aporte personal a la nación y al concierto mundial de las revoluciones del líder cubano Fidel Castro. No pocas veces él mismo afirmó que “la historia de nuestra gloriosa Revolución no se podría escribir sin la historia de los CDR”, idea que mueve a pensar en que no hay revolución que sobreviva si no es defendida permanentemente.

Hoy cuando todavía se oye “en cada cuadra un comité, en cada barrio revolución, cuadra por barrio, barrio por pueblo, país en lucha: revolución”, se pueden rememorar los sucesos convulsos y las agresiones de Estados Unidos que hicieron necesario organizar al pueblo. Aquella canción, que entrados los años 70 se popularizó en la voz de Sara González, contiene versos que parecen hechos para un himno y pertenecen al músico Eduardo Ramos, en los que como Carlos Puebla dejó glosada una época.

Desde el 28 de septiembre de hace 61 años, los Comités de Defensa de la Revolución, resumidos en solo tres letras, CDR, y su “gentilicio”, cederistas, son parte de la épica histórica de Cuba. Mas, tantos años después, sus objetivos siguen intactos.

El persistente enemigo que sigue al acecho, y prueba nuevos métodos para provocar que el pueblo se rinda, exige hoy también renovados bríos a los CDR. Esa fue la apuesta que encaró el Héroe de la República Gerardo Hernández Nordelo, cuando asumió hace poco más de un año el liderazgo de esa organización.

Su osadía se puso a prueba otra vez. Se le ve frecuentemente en los barrios cubanos porque su credo es seguir defendiendo la Revolución, igual que mientras estuvo preso por más de 15 años en cárceles estadounidenses, y cuando marchó a ese país a infiltrarse entre quienes querían y quieren todavía atacar a Cuba.

Sabe que esta misión es una oportunidad para ponerse en contacto con su pueblo y ver con otros ojos una organización que 61 años después es diferente, en un mundo que es otro y una Cuba que tampoco es la misma. Lo único que no ha cambiado es la necesidad de defender la Revolución ante el enemigo implacable que no perdona la decisión soberana de los cubanos de seguir su rumbo.

Hoy, las donaciones de sangre y el trabajo voluntario, que han sido tareas de siempre, han ganado impulso ante las necesidades impuestas por la pandemia. Ocupados del bien colectivo se ha visto a muchos jóvenes repartiendo alimentos y medicinas a los más vulnerables, haciendo limpieza en centros de aislamiento de enfermos y sospechosos, pasando casa por casa en busca de pacientes covid…

También, se impulsa la producción agrícola en parcelas improductivas, y se llama ‘desde el barrio, a cultivar tu pedacito’, una idea que el propio Gerardo ha puesto en práctica en su hogar y la promueve sabiendo que eso ayuda a las personas y al país.

Como él mismo ha definido nadie está en mejores condiciones que los CDR para determinar soluciones dentro de la comunidad, para saber los espacios aprovechables, los patios que están subutilizados y se pueden cultivar o aprovechar para bien de todos. Que la iniciativa es buena lo demuestran las burlas que en redes sociales propalan los enemigos que prefieren que Cuba no avance y “nos crucemos de brazos”, según sus palabras.

Y es que no hay mejor red social que la de los cederistas, cuya fuerza ha sido un enigma para los tozudos adversarios de la Revolución. Como en aquella larga noche en que nacían los CDR y las puertas se abrieron a la unidad, Fidel sigue revelando porqué Cuba ha resistido tanto frente al poderoso imperio. “Si alguno se preguntara cuál es el misterio de esta Revolución, no podría haber otra respuesta que el hecho de haberse apoyado en el pueblo”, ese que ante una obra hecha le sigue poniendo corazón para que sea perdurable y ganen todos.

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Liset García Rodríguez

 
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