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Publicado el 20 Septiembre, 2021 por Mariana Camejo en Opinión
 
 

México: Por la dignidad de los pueblos

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Mariam Camejo-Foto de autoraPor MARIANA CAMEJO

En medio de un contexto turbulento y de una feroz agresión desde Estados Unidos hacia Cuba, cobra importancia extraordinaria el hecho de que el presidente de la República y primer secretario del Comité Central del Partido, Miguel Díaz Canel Bermúdez, haya sido el invitado especial de su homólogo mexicano, Manuel López Obrador, para las celebraciones del bicentenario de la independencia de la hermana nación.

“La decisión de invitarnos tiene un valor inconmensurablemente mayor en momentos en que sufrimos los embates de una guerra multidimensional –afirmó Díaz Canel–, con un bloqueo criminal, recrudecido oportunistamente con más de 240 medidas en medio de la pandemia de la covid-19”. El mandatario del país caribeño caracterizó el panorama actual cuando dijo que estamos enfrentando, paralelamente, una agresiva campaña de odio, desinformación, manipulación y mentiras, montada sobre las más diversas e influyentes plataformas digitales, que desconoce todos los límites éticos.

En referencia a estas condiciones, López Obrador reconoció la resistencia de Cuba, a la que incluso consideró públicamente la nueva Numancia, en referencia al pueblo que no pudo ser conquistado por el imperio romano y que fue bloqueado durante 11 meses por el general Escipión, conquistador de la ciudad de Cartago.

Obrador dijo que la mayor de las Antillas representa como pocos la hazaña histórica del ejemplo de cómo se puede vivir en dignidad y en resistencia a Estados Unidos. Calificó de Patrimonio de la Humanidad esa resistencia de este pueblo, que merece el premio de la dignidad.

Por tal razón llamó respetuosamente a Estados Unidos a que ponga fin de inmediato al bloqueo que mantiene sobre Cuba, “ya que ningún Estado tiene derecho a someter a otro pueblo a sus designios”. Además, señaló de negativo que utilice el bloqueo para impedir el bienestar de la población cubana con el propósito de que esta, obligada por la necesidad, tenga que enfrentar a su propio Gobierno. Estimó perversa esa estrategia, que, si tuviera éxito, “sería un triunfo pírrico, vil y canallesco”.

Por su parte, Díaz-Canel recordó que fue México el primer país en reconocer nuestra lucha armada y en abrir sus puertos a los barcos con la bandera de la estrella solitaria. Lo aprobó el Congreso, lo sentenció Juárez y lo agradeció Carlos Manuel de Céspedes, el presidente de la República en Armas, en carta memorable a su par mexicano: “…altamente satisfactorio que México haya sido la primera Nación de América que hubiese manifestado así sus generosas simpatías a la causa de la independencia y la libertad de Cuba”.

Además, rememoró los nombres de héroes cubanos y mexicanos que dieron sus vidas comprometidos con el ideal de independencia para ambos países y, por supuesto, no podía faltar entre ellos José Martí, quien “dibujó con su prosa colorida un retrato fiel de este pueblo generoso –expresó Canel– al afirmar: ‘Como de la raíz de la tierra le viene al mexicano aquel carácter suyo, sagaz y señorial, pegado al país que adora, donde por la obra doble de la magnífica Naturaleza y el dejo brillante de la leyenda y la epopeya, se juntan en su rara medida el orden de lo real y el sentimiento romántico’”.

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