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Publicado el 19 Octubre, 2021 por Ernesto Eimil Reigosa en Opinión
 
 

Pandora Papers: Un terremoto financiero explicado

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Ernesto Eimil ReigosaPor Ernesto Eimil Reigosa

Los titulares fueron atronadores: El rey de Jordania tiene una fortuna de cien millones de dólares solo en propiedades ocultas. El primer ministro de la República Checa, quien ha centrado su discurso político en la anticorrupción, secretamente compró una casa en la Riviera Francesa. Sebastián Piñera, actual presidente de Chile, vendió, a través de la empresa de sus hijos, la Minera Dominga y por ello está siendo investigado…

Ya casi todo el mundo ha escuchado hablar de los Pandora Papers, un reporte hecho a partir de la cooperación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. A principios de este mes, la publicación de documentos filtrados comenzó a reverberar entre personas ricas y poderosas. Sus nombres, su dinero y las vías en que lo consiguen, mueven y esconden estaban bajo una minuciosa observación.

El informe, llamado en referencia a la famosa caja de la mitología griega que contenía dentro de sí todos los males del mundo, está compuesto por 11,9 millones de activos. Una cifra récord que fue filtrada de catorce firmas relacionadas con la industria de servicios offshore que operan en otros países distintos a donde radican. En la investigación participaron más de 600 periodistas pertenecientes a 117 países.

¿Cuán distintos son estos papers (papeles) de los de Panamá en 2016? Pandora estableció relaciones de actividades offshore en una cantidad de políticos y funcionarios públicos dos veces superior a lo hecho por los descubrimientos de hace cinco años. Los números concretos de lo encontrado hasta ahora involucran a más de 330 líderes y 35 mandatarios, ya sea retirados o en activo.

¿De qué forma los ricos esconden su fortuna? Un próspero sector de la industria financiera ayuda a clientes pudientes a barrer debajo de la alfombra sus ganancias y a minimizar legalmente los impuestos que de otra manera tendrían que pagar. Estas ventajas son logradas gracias a un par de métodos básicos, edificados alrededor de los principios de propiedad disfrazada y poca regulación, según el periodista Rick Gladstone. El ocultamiento de riqueza es una especialidad ofrecida en varios paraísos fiscales, como Panamá, Dubái, Suiza y las Islas Caimán, así como por los estados norteamericanos de Delaware y Dakota del Sur.

La propiedad secreta de casas y otros activos puede ser escondida por compañías anónimas. A empresas como estas no le es requerido especificar a quién pertenecen. En algunos países no existe ley que obligue a identificar y a registrar a un beneficiario; esto es, la persona que se enriquece directamente de una propiedad, incluso si alguien más está puesto en los papeles como propietario. El uso de este vacío legal les permite a los verdaderos dueños esconderse tras capas de registros, los cuales han probado ser difíciles o imposibles de desenredar.

Entonces, ¿por qué esto es legal? En teoría, muchas personas adineradas tienen razones válidas para ocultar sus activos, pero lo cierto es que, más pronto que tarde, las sociedades offshore resultan en casos de evasión fiscal, ocultamiento de transacciones, fomento del crimen organizado o apoyo hacia grupos terroristas. Los críticos de los paraísos fiscales alegan que este tipo de sistema es particularmente vulnerable a la corrupción o la codicia. Sus mecanismos no cuentan en muchas ocasiones con reguladores externos o son, en su defecto, autorregulados. Algunos de los banqueros, auditores y contables que trabajan en la industria son antiguos burócratas que conocen a la perfección las zonas grises de la ley.

La Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa, un grupo jurídico con sede en París, agradeció la publicación de los papers. “Estos revelan el funcionamiento interno de lo que es el sombrío mundo financiero, proveen una ventana a las operaciones escondidas de la economía offshore global”. El grupo parisino criticó, además, la habilidad que el sistema tiene para hacer que las personas más poderosas y las multinacionales paguen poquísimos impuestos en relación con sus ganancias.

Pero ¿por qué son importantes estos informes? El momento en que se abrió la caja de Pandora es uno en que la división mundial entre ricos y pobres se ha profundizado, debido a la pandemia de covid-19. Ahora, quizá más que nunca –pero sin dudas insuficientemente–, la gente es más consciente de qué significa tener privilegios y cómo estos mantienen las injusticias sistémicas. Algo que ha sido subrayado por muchos medios occidentales de comunicación es la vinculación –gracias a hipotéticos terceros– del presidente Vladimir Putin. Un portavoz oficial del mandatario no tardó en decir que las acusaciones no tenían sustento. Por otro lado, a varios observadores les ha llamado la atención la ausencia de millonarios estadounidenses y lo han contrapuesto al caso de Putin.

Según el periodista David Brooks, citado por Vicky Peláez, de Sputnik, “muchos de estos individuos y sus empresas pagaron legalmente poco o nada de impuestos federales, con tasas muy por debajo de la gran mayoría de los contribuyentes, a tal extremo que no requieren de los servicios para ocultar sus fortunas”. La connotación política es evidente, aunque quizá en algunos lugares lo sea más. En muchos países con modelos autoritarios, donde la ciudadanía no puede exigir plenamente la rendición de cuentas de sus líderes, los papers representan un conocimiento negado. Por ejemplo, el rey Abdullah, de Jordania, de acuerdo con Gary Kalman, director de la Oficina de Transparencia Internacional de Estados Unidos, “luce muy mal”. “Ahora los jordanos saben que ha gastado dinero en propiedades de Malibú y Georgetown, mientras muchos de sus súbditos no cuentan con lo necesario para pagar servicios básicos. Algo similar sucede con los líderes que han hecho campaña para combatir la corrupción –como aquellos de Pakistán, la República Checa y Kenya-, y que aparecen en la lista”.

“En cualquier país puede ocurrir un punto de no retorno” dice Lakshmi Kumar, directora de política en Global Financial Integrity, un grupo de investigación centrado en flujos financieros y formas de corrupción. Kumar y otros esperan que el informe Pandora acelere la creación de medidas para regular las finanzas internacionales, cortar la evasión de dinero y restringir severamente las formas en que la riqueza puede ser escondida. Uno de los mayores descubrimientos de los papers, cree Kumar, es la forma en que los banqueros actúan. “Cuando eres rico y quieres ocultar esa cantidad de activos, necesitas una red de profesionales que te ayude. Esas personas son a menudos las mismas que tienen la misión de proteger el sistema”.

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Ernesto Eimil Reigosa

 
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