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Publicado el 24 Octubre, 2021 por Irene Izquierdo en Opinión
 
 

Pañuelo, eterno cómplice de la belleza

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Irene Izquierdo RiveraPor IRENE IZQUIERDO

Aparece y desaparece –aunque no del todo- del mundo de la moda. Son infinitos sus usos y modos. De mucho color o más sobrios, más grandes o más pequeños, de seda o de algodón, más o menos elegantes. Lo cierto es que el pañuelo ha sido siempre un atuendo de intención o salvador, pero es innegable su toque distintivo.

Esta es una pieza que, en dependencia del tejido, el corte y cómo se lleve, puede usarse en una gama de formas que van desde las labores agrícolas, hasta una gran recepción, y siempre brinda prestancia.

Diversas fuentes indican que el primer uso de esta pieza en la cabeza fue a modo de pañolón; es decir, el que se usaba para secar el sudor de la frente o la nariz,  atado con cuatro nudos a la cabeza; eso sucedió en la Antigüedad clásica.

Lo que nunca imaginó el emperador romano Nerón Claudio César Augusto Germánico fue  que ese trozo de tela que él usaba para ocultar el rostro o protegerse del sol, cuando asistía a los espectáculos circenses, trascendería hasta el siglo XXI, y quizás mucho más allá.

En tiempos remotos no tenía tanta incidencia en la moda, pero se usaba para atar en las muñecas o en la garganta, en función proteger las cuerdas vocales en noches muy frías; era un regalo que denotaba afecto hacia la persona que lo recibía, además de constituir una muestra pública de amor. Llevarlo también revelaba rango o linaje.

El pañuelo fue símbolo de piratería. Recordemos que todos -o casi todos- llevaban una de estas piezas cubriendo la cabeza, parte de su frente, y lo anudaban en la nuca. Las víctimas de sus atracos debieron haber despreciado esa imagen.

Un dato curioso: ¿saben quién estableció que los pañuelos fueran cuadrados? ¡Nada menos que María Antonieta de Austria! Sí, esa misma, la caprichosa esposa de Luis XVI, rey de Francia entre 1774 y 1789.

Se insertaron con fuerza en la moda. Fueron los de seda los que iniciaron su inclusión como atuendo de la elegancia. El cine de Hollywood, donde era sinónimo de distinción, contribuyó a su popularidad.

El sitio digital Estilo Total destaca que, a partir de entonces, empezaron “a ser testigos de cómo el pañuelo va ocupando una parte esencial en el vestuario de la mujer, llevándose de diferentes estilos, largos, texturas y formas. Así, pasa pronto del cuello al talle para ser incluso usado a modo de pareo. No obstante, en los 50’s y 60’s su uso adquiriría un glamour especial de la mano de dos grandes íconos de belleza y moda de Hollywood, como lo fueron, en su momento, Audrey Hepburn y Grace Kelly (inspiradora del estilo «a lo Grace»), a quienes les encantaba llevarlo anudado sobre sus cabezas”.

Jackie Kennedy, viuda de extinto presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy implantó la moda del pañuelo como pieza ideal para realzar la elegancia. Su estilo ha venido a enriquecer colecciones a la usanza de quien fuera primera dama de ese país.

Además de ser símbolo de religiones, cultos, uniformes y verse en distintos aspectos de la moda, hay un hecho ocurrido en 1977, cuando un grupo de mujeres en Argentina lo convirtió en un símbolo político. Lo llevaban de color blanco y muy sencillo. Ellas pasaron a la historia como las Madres de la Plaza de Mayo, pues cada vez que protestaban contra la dictadura de Jorge Rafael Videla, en reclamo de sus hijos desaparecidos, lo usaban.

Puede haber infinidad de historias o anécdotas acerca de una pieza que comenzó su historia en la antigüedad,  y hoy aparece como imprescindible en las pasarelas: atado, suelto, como turbante, pareo, blusas y hasta parte de los vestuarios formales…

Pero es indiscutible que durante la pandemia el pañuelo se ha tornado imprescindible. Muchos aseguran que es parte de la protección necesaria; no obstante, ha sido vital para contribuir a ocultar esas canas indiscretas que han crecido de modo indiscriminado ante la reducción de los servicios de peluquería, como parte de los protocolos establecidos en el enfrentamiento a la Covid-19.

Todas las mujeres que se han visto obligadas a usarlo, han buscado alternativas para lucir elegantes, con las variantes que su empleo permite, en estrecha complicidad, con el secreto que guardan.

Curiosidades históricas del pañuelo

A lo largo de los siglos este complemento ha estado rodeado de infinidad de curiosidades y creencias populares. A continuación detallamos algunas de ellas:

  • En las despedidas amorosas no es bueno seguir agitando el pañuelo cuando ya no se divisa a la persona que se despide: se le envía a un viaje sin retorno.
  • Si una mujer soltera encuentra tres frailes juntos y hace tres nudos en su pañuelo la suerte le sonreirá.
  • En algunas regiones se hacía un nudo en cada esquina del pañuelo para hallar lo perdido.
  • Acaso se relacione con esto la costumbre de hacer un nudo en el pañuelo para no olvidar algo.
  • Antaño, las mozas apretaban un pañuelo de seda negro y pedían a la luna nueva que les dejara ver al hombre que las llevaría al altar.
  • También se realizaban ceremonias con pañuelos para saber cuántos amantes iban a tener en la vida.

Fuente: curiosfera-historia.com

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