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Publicado el 22 Octubre, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

PUERTO RICO: Mantenerse en pie

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María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

El optimismo es lo que prima dentro de las filas del independentismo boricua porque en vez de ver el vaso medio vacío, siempre lo ven medio lleno a pesar del enorme mutismo mundial, el cual minimiza sus ascendentes logros.

Por ejemplo, del 3 de noviembre de 2020 alcanzaron dos puestos legislativos y su candidato a gobernador, Juan Dalmau, recogió los frutos de un 13.72 por ciento. Y mientras primó una mayoría a favor de convertirse en otro Estado más de la nación norteña, los independentistas ven buenos augurios porque el NO a esa opción logró alcanzar ya el 47.66 por ciento, indicador de una contienda reñida.

Por eso para Fernando Martín, -presidente ejecutivo del PIP, senador por dos términos y hasta candidato a Gobernador en 1984-, queda claro que ya es más factible “la plena rehabilitación de descolonización e independencia como alternativa de futuro”.

María de Lourdes Santiago, vicepresidenta del PIP en el Congreso puertorriqueño, a propósito de la Fiesta le demostró a esta reportera -en exclusiva para BOHEMIA– la esencia afanosa del borinqueño y de su organización partidista cuando dijo: “En estos 75 años el PIP ha enfrentado la persecución gubernamental, la manipulación del imperio a través de la promoción de la dependencia externa, la invisibilización mediática, la negativa de los EE.UU a asumir su responsabilidad descolonizadora y -sobre todo tras los huracanes, terremotos y pandemia- la desesperanza de un país agotado. Contra toda probabilidad, nos mantenemos en pie, intransigentes en nuestro reclamo de independencia con una gravitación política que supera los resultados electorales y como referentes de honestidad y limpieza para todo el país.

En las elecciones del 2020, multiplicamos por siete los votos a la gobernación de los comicios anteriores. En estos momentos, cuando el pueblo padece las medidas de austeridad impuestas por la Junta de Control Fiscal designada por el Congreso de los EE. UU que nos gobierna, el PIP se perfila como la única institución política con una agenda que vincula la justicia social con el imperativo de descolonización. Somos la vanguardia en temas ambientales, de equidad, de defensa de la educación pública, de oposición a la privatización de los servicios esenciales, de redistribución de responsabilidades contributivas y de reforma gubernamental”.

Fue así que el pasado año, el Partido Independentista Puertorriqueño, en declaraciones de su candidato a gobernación Juan Dalmau Ramírez presentó sus propuestas enfocadas a “(…) cómo enfrentar la Junta de Supervisión Fiscal y estimular el desarrollo económico. También vamos a tener una propuesta para atender el desmantelamiento de los servicios universitarios públicos y el tema de la protección ambiental, que es de carácter urgente”, informó el diario El Vocero.

La nación boricua se nutre de muchísimas referencias dignas por la equidad social. Me remito a los contemporáneos: Rubén Berríos, presidente del PIP enfatiza que “(…) La independencia se confirma como la solución natural al colonialismo. Es necesario unirnos al mundo (…)”. No le demos la espalda a esa legítima aspiración.

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