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Publicado el 18 Octubre, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

Yemen, más solidaridad

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María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Hay lugares más urgidos que otros de despliegue solidario, ajeno a la compasión porque esta siempre es dañina, en el sentido de que suele invisibilizar esencias. Si bien es cierto que los asuntos internos de cada nación deben ser resueltos por sus propios actores, la solidaridad sincera y constructiva, libre de dudosos intereses, nunca es perjudicial.

Esta periodista no pretende abordar aquí los problemas políticos internos yemenitas; no obstante, no puede dejar de decir que los organismos internacionales están en la obligación de no desfallecer para aliviar la precaria situación cotidiana de la población. Del sitio web de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), presento a consideración de los lectores de Bohemia lo siguiente: “(…) a medida que el virus continúa circulando sin paliativos, el Grupo de Trabajo Humanitario en Yemen, dirigido por la ONU, está operando bajo el supuesto de que se está produciendo una transmisión comunitaria en toda regla (…) “Sabemos que no es suficiente, pero estamos haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos. La gente trabaja día y noche para llevar estos suministros a Yemen. Puede que no cubra todo, pero al menos nos da una oportunidad de luchar”, dijo Aidan O’Leary, jefe de la entidad en la mencionada nación.

Conseguir suministros sigue siendo prioridad, tanto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como del grupo logístico liderado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), y les está costando “villas y castillas” encontrar el debido respaldo planetario. Además, otro representante internacional en Yemen, Jean-Nicolas Beuze, de la Agencia para los Refugiados (ACNUR), el pasado año había señalado que el conflicto en ese país, uno de los más pobres en el Oriente Medio, ha combinado y exacerbado las necesidades que surgen tras años de pobreza, inseguridad y enfermedades. La violencia ha alterado millones de vidas y ha provocado un gran número de muertes y desplazamiento masivo; de hecho, la situación se deteriora con rapidez.

Manifestó de igual modo a la prensa que más de 20 millones de personas en ese país requieren de ayuda humanitaria, aunque reconoció que aquellos que han tenido que abandonar sus hogares se encuentran en mayor riesgo. Más recientemente, el 11 de octubre de 2021, la agencia suiza swissinfo, citada por EFE en un cable fechado en Ginebra, se hacía eco de las palabras del coordinador humanitario de las Naciones Unidas para Yemen, David Gressly, quien advirtió sobre una probable hambruna. Este funcionario se dolió por unos 400 mil niños “en peligro de morir de malnutrición”.

Sorpresivamente, sin embargo, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU rechazó este 8 de octubre la renovación del mandato del Grupo de Expertos en Yemen encargado de investigar posibles crímenes de guerra y otras violaciones de derechos humanos durante el actual conflicto. Como puede apreciarse, esto excede mis valoraciones desde una distante ciudad caribeña. Convido entonces a hacer más por el pueblo yemenita, en coordinación con sus autoridades y los organismos internacionales. Más solidaridad sincera.

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