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Publicado el 17 Noviembre, 2021 por Prensa Latina en Opinión
 
 

Consistencia de la solidaridad mundial

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María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

La solidaridad mundial que despierta nuestro proceso social tiene la consistencia de los afectos perdurables como reconocimiento a la justicia emanada de decisiones transparentes al servicio del y por el pueblo. Esa cualidad de no romperse ni de deformarse fácilmente no es inédita, viene de lejos, de cuando dio vida la Revolución, en 1868.

Causa abrazada en superlativo cuando, en 1959, Cuba se quitó de su hombro la “tutela” yanqui, que no era más que un nuevo colonialismo defendido por esbirros y politiqueros afines. Por eso, en estos últimos meses de 2021 la escuela propia que significa darse por el bien del otro se ha acrecentado, cuando el pueblo cubano sufre cómo pocas veces antes un cerco vil al que se han sumado más de 240 medidas unilaterales que tratan infructuosamente de quebrar el patriotismo y las ganas de hacer.

Si los del lado de acá del mar y del cielo vivimos orgullosos de la perseverancia de ser, por encima de todo mal, similar cualidad la tienen nuestros millones de amigos que nos apoyan en todo el planeta. Algo así como un continente de amor universal. No ha habido miedo ante las amenazas de los Estados Unidos, que ha arreciado sus ataques desde sí y a través de sus acólitos.

La mayoría de nuestros hermanos alrededor del orbe se la “juegan” duro; sin embargo, su fidelidad al ideal de un pequeño país digno es más fuerte que cualquier amenaza política.

Escenario real

Habrá a quien no le entre en la cabeza que este “verde caimán”, tan falto de muchas cosas materiales, haya podido alzarse sobre su condición de nación tercermundista para propiciar que, al cierre de esta publicación, 10 millones 86 mil 396 personas hayan recibido al menos una dosis de los inmunógenos Soberana 02 o Soberana Plus, del Instituto Finlay de Vacunas, y Abdala, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, lo cual representa más de 27 millones de dosis anticovid-19 administradas.

Mientras las tuercas del chantaje aprietan para intentar derrocar a un genuino proceso humanista y democrático, los cubanos se crecen, y con ellos sus amigos. Ese es el caso, por ejemplo, de Daniel Devita, reconocido argentino, “el rapero del pueblo”, y también nuestro por derecho propio. Al ser entrevistado por medios nacionales consideró que “esta arremetida es un nuevo episodio de la agresión contra el pueblo cubano que el gobierno de los Estados Unidos viene infligiendo a la Isla por más de 60 años. Las maniobras son burdas y obscenas, pero apalancadas no solo por el dinero y la diplomacia del gigante del Norte, sino también de corporaciones financieras y compañías multinacionales”.

El sitial más alto

Si se trata de valentía debemos destacar la Caravana de Amistad Estados Unidos-Cuba, conocida popularmente como Pastores por la Paz; la integran personas excepcionales, aunque sencillas, que van de frente contra la desfachatez de su propio gobierno.

En la noche del 15 de noviembre arribaron a La Habana 75 de sus integrantes. La directora ejecutiva de la Fundación Interreligiosa por la Organización Comunitaria (IFCO), a la cual pertenece la Caravana Pastores por la Paz, Gail Walker –heredera sin par de su padre, Lucius Walker– explicó a la prensa por qué están en la tierra de Martí y de Fidel. Bajaron la escalera del avión con candeleros es sus manos; sobre eso comentó la también copresidenta de la Red de Solidaridad con nuestro país en Estados Unidos: “Esta luz es lo que Cuba representa para nosotros. La luz de Cuba es el camino. Cuba es un ejemplo luminoso; no importa si hablamos de la salud, de la educación; en todos estos campos es la luz que nos ilumina”. Los Pastores por la Paz trajeron, como lo vienen haciendo desde hace 31 años, solidaridad espiritual y material, que en esta ocasión consistió en medicamentos, dispositivos médicos y alimentos. Vienen de 20 estados norteamericanos para mostrar el sentimiento mayoritario del pueblo estadounidense respecto a Cuba. Eso también es ser consistente.

No cabe un alfiler más de amor

En las últimas semanas sobrepasan la centena de ciudades, asociaciones y personalidades de más de 80 países puestos en función del momento histórico que vive la llamada Isla de la Libertad. El imperialismo yanqui sigue confundiendo necesidades con claudicación y ni siquiera con su fórmula de “golpes suaves” han podido doblegar a este pueblo. La nación está eufórica y plena de gratitud hacia nuestros amigos en todo el mundo.

Imposible mencionar a todos. Tantos son los actos e iniciativas. En Nueva York, la mítica urbe de las finanzas y el arte mundiales, los grupos de solidaridad han colocado carteles lumínicos con mensajes de apoyo al pueblo cubano y contra el bloqueo: lo mismo en la barriada de Dumbo, ubicada a orillas del East River, como entre los puentes de Brooklyn y Manhattan.

Desde Europa, también gran parte de sus ciudadanos respaldaron al pueblo cubano en su lucha contra el bloqueo y las intenciones intervencionistas yanquis; entre los múltiples ejemplos están: los integrantes del Partido Suizo del Trabajo-Partido Obrero Popular, la Jornada alemana por la Dignidad y la Soberanía del Pueblo Cubano en Berlín y en otras urbes alemanas; así como los mensajes desde Rusia, Italia, Bélgica, Francia, España…

Qué decir de Asia, África y el Oriente Medio. Desde allí nos llegan gráficas del Comité Nacional de Solidaridad con Cuba y la Organización de Paz y Solidaridad de la India; y de China, Vietnam, de Benín, Sudáfrica, Angola, Siria y Palestina.

Ejemplo estremecedor

La senadora por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) María de Lourdes Santiago continuó siendo insobornable, tanto como cuando meses atrás, en entrevista exclusiva con BOHEMIA, expresó que a la “colonia ni un vaso de agua”. Lo reafirmó cuando en el mismísimo Senado de su país se puso del lado correcto: el lunes 15 de noviembre, durante la sesión denominada “Turnos Iniciales”, utilizó sus cuatro minutos correspondientes para decir ¡Basta de Bloqueo! ¡Basta de injerencias! En su alegato de defensa hacia nuestra Revolución devino acusadora de quienes la llamaron “inconsistente” por suscribir la honorable carta mundial de reclamo del fin del cerco y demás expresiones de hostilidad del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba. Ella, sin gota de temor, expresó que “consistentemente estaba al lado del pueblo cubano”.

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